INTA en venta: denuncian que el gobierno habilita un remate de tierras científicas para beneficiar al negocio inmobiliario de Elsztain. La decisión de la cúpula del organismo desata una tormenta política y judicial: acusan al gobierno de Milei de vaciar la investigación pública para transferir tierras estratégicas al capital privado
Una resolución interna habilitó la desafectación de predios clave para la investigación agropecuaria en el AMBA. Detrás, denuncian un plan más amplio de liquidación de activos del Estado y sospechas de favoritismo hacia el empresario Eduardo Elsztain
El conflicto alrededor del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria no estalló de un día para el otro, aunque ahora arde como pocas veces. Lo que comenzó como una resolución administrativa firmada por la conducción del organismo terminó destapando una trama incómoda, espesa, difícil de disimular: la posible conversión de tierras destinadas a la investigación científica en activos inmobiliarios al servicio de intereses privados cercanos al poder político.
La medida que encendió la mecha no es menor. La cúpula del INTA autorizó la desafectación de un predio de aproximadamente 33 hectáreas en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde funcionaba la Estación Experimental Agropecuaria AMBA, conocida como “Cabaña Tuyú”. No se trata de un terreno cualquiera ni de un baldío olvidado en el mapa estatal. Es un espacio clave para el desarrollo tecnológico aplicado a la producción periurbana, un ámbito donde la ciencia se conecta directamente con la realidad productiva de pequeños y medianos productores.
Sin embargo, el argumento oficial gira en torno a una palabra que, en este contexto, suena más a excusa que a diagnóstico: “prescindible”. La lógica es conocida, casi calcada de manual neoliberal. Primero se desmantela o debilita una estructura, luego se la declara ineficiente y finalmente se la liquida. En este caso, la secuencia denunciada resulta inquietante: la unidad de investigación fue eliminada de la estructura operativa del INTA y, recién después, el predio pasó a ser considerado prescindible, abriendo la puerta a su venta.
No es solo una decisión aislada. Lo que emerge detrás es un plan más amplio, impulsado en articulación con la Agencia de Administración de Bienes del Estado, orientado a poner en el mercado tierras públicas consideradas “ociosas”. Pero la palabra “ociosas” vuelve a aparecer cargada de sospecha. ¿Ociosas para quién? ¿Para la lógica del mercado inmobiliario o para la función social del Estado?
Las cifras que circulan en las denuncias no son menores y, de confirmarse, dibujan un escenario alarmante. Se habla de hasta 42.000 hectáreas del INTA identificadas para su eventual venta, aunque revisiones posteriores habrían reducido ese número a unas 11.000 hectáreas “en observación”. Aun así, el dato central permanece intacto: estamos frente a un proceso de posible descapitalización de uno de los organismos científicos más importantes del país.
En ese contexto aparece un nombre que funciona como hilo conductor de las sospechas: Eduardo Elsztain. Dueño de uno de los grupos inmobiliarios más poderosos de Argentina, su cercanía con el presidente Javier Milei no es un secreto ni una interpretación malintencionada. Es un dato político. Y es precisamente esa proximidad la que alimenta la hipótesis de que el remate de tierras del INTA podría terminar beneficiando, directa o indirectamente, a su entramado empresarial.
Las denuncias no se basan en una única evidencia concluyente, y ahí radica parte de la complejidad del caso. No hay, al menos por ahora, una prueba pública de que Elsztain haya adquirido o esté por adquirir este predio específico. Pero sí hay indicios, antecedentes y conexiones que, en conjunto, construyen un escenario inquietante. La conducción de la AABE estaría en manos de funcionarios vinculados a su entorno. Se mencionan mediciones previas sobre tierras del INTA con potencial inmobiliario. Y, sobre todo, existe un antecedente reciente: la venta de un edificio del organismo en Palermo en condiciones que ya habían despertado cuestionamientos.
El problema, entonces, no es solo lo que se prueba, sino lo que se sugiere con demasiada insistencia como para ser descartado. En política, y más aún en la gestión de bienes públicos, las formas importan tanto como los resultados. Y aquí las formas crujen.
La situación escaló rápidamente al terreno judicial. Denuncias penales, presentaciones de amparo y advertencias de irregularidades en procesos anteriores configuran un cuadro que dista de ser transparente. Entre los cuestionamientos más graves aparece la posible administración fraudulenta y el incumplimiento de normas que obligan a destinar tierras públicas a fines sociales o productivos.
A esto se suma un dato que agrava aún más el panorama: la sospecha de que los fondos obtenidos por la venta de estos activos no estarían regresando al INTA en la proporción que correspondería, debilitando aún más su capacidad operativa. Es decir, no solo se vendería patrimonio, sino que tampoco se garantizaría su reinversión en el sistema científico.
En paralelo, el conflicto se trasladó al plano político y gremial. Trabajadores del organismo, técnicos y sectores vinculados a la producción denuncian que la narrativa de “tierras en desuso” no se sostiene frente a la realidad. En esos predios se desarrollan ensayos, investigaciones y programas de apoyo a productores, especialmente en zonas periurbanas donde la presión inmobiliaria es más intensa. Justamente allí donde la tierra vale más para el mercado, parece valer menos para el Estado.
El caso del predio cercano a Parque Leloir es paradigmático. Se trata de una de las zonas de mayor valorización inmobiliaria del conurbano bonaerense. Pensar que un terreno de esas características será simplemente “optimizado” sin generar apetito en grandes desarrolladores resulta, como mínimo, ingenuo. O, dicho sin rodeos, poco creíble.
Lo que está en juego, entonces, excede largamente la discusión sobre una parcela de tierra. Se trata de un cambio de paradigma en el rol del Estado. De un modelo que concibe la ciencia y la tecnología como inversión estratégica, a otro que las reduce a un costo a recortar. De una lógica de desarrollo productivo, a una lógica de valorización inmobiliaria.
En ese desplazamiento, el INTA aparece como un caso testigo. Un organismo históricamente vinculado a la innovación agropecuaria, al trabajo con productores, al desarrollo territorial, ahora puesto en la mira como si fuera una carga innecesaria. La pregunta que sobrevuela, incómoda, es quién gana y quién pierde en este proceso.
Porque si algo deja en evidencia esta polémica es que no todos los actores juegan con las mismas reglas ni parten del mismo lugar. Mientras el Estado se desprende de activos estratégicos bajo el argumento de la eficiencia, el capital privado se posiciona para capturar oportunidades de negocio de alto valor. Y en el medio queda la ciencia pública, debilitada, fragmentada, cada vez más relegada.
No se trata de negar que el Estado deba revisar el uso de sus recursos. Tampoco de sostener estructuras ineficientes por inercia. Pero hay una diferencia sustancial entre optimizar y desmantelar, entre administrar y liquidar. Y esa línea, en este caso, parece haberse cruzado con una liviandad preocupante.
El gobierno de Javier Milei ha hecho de la reducción del Estado una bandera ideológica. Pero cuando esa reducción implica resignar capacidades científicas, transferir patrimonio público y abrir sospechas de favoritismo hacia actores privados cercanos, la discusión deja de ser técnica para convertirse en profundamente política.
El conflicto sigue abierto, judicializado, atravesado por intereses contrapuestos y por una incertidumbre que lejos está de disiparse. Pero hay algo que ya quedó claro: la venta de tierras del INTA no es solo una operación administrativa. Es un síntoma. Y, como todo síntoma, revela una enfermedad más profunda en la forma en que se concibe lo público.
Fuente:
https://elsindicato.com.ar/Polemica-por-la-venta-de-tierras-del-INTA-denuncian-desmantelamiento-cientifico-y-apuntan-a-negocios-inmobiliarios-3629
https://periferia.com.ar/politica-cientifica/la-cupula-libertaria-del-inta-autorizo-la-venta-de-tierras-pertenecientes-al-organismo-cientifico/
https://periferia.com.ar/politica-cientifica/denuncian-penalmente-a-la-cupula-libertaria-del-inta-por-el-remate-irregular-de-inmuebles-del-organismo/
https://www.copenoa.com.ar/La-cupula-libertaria-del-INTA-autorizo-el-remate-de-tierras-pertenecientes-al.html

