Cristina Kirchner reivindica la expropiación de YPF y expone la trama judicial en EE.UU. La ex presidenta agradeció a los abogados que defendieron al Estado argentino en Nueva York y volvió a poner en el centro del debate la soberanía energética, en un mensaje que combina respaldo jurídico, memoria política y una lectura incómoda para el relato oficial.
En un mensaje publicado en la red social X, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner reapareció en la discusión pública con una intervención que no sólo buscó agradecer, sino también reordenar el sentido político de uno de los episodios más controvertidos de la historia económica reciente: la expropiación de YPF.
Desde una doble condición —“como ex Presidenta y como ciudadana argentina”—, Cristina Kirchner destacó el trabajo del estudio jurídico Sullivan & Cromwell LLP, encargado de la defensa del Estado argentino en la causa tramitada en tribunales de Nueva York desde enero de 2020. Pero lejos de limitarse a un gesto protocolar, su intervención avanzó sobre un terreno más incómodo: la disputa por el sentido jurídico y político de la soberanía.
“Las disposiciones del Estatuto de una sociedad no pueden prevalecer sobre la Constitución Nacional”, subrayó, en un mensaje que, leído en clave política, apunta directamente a desmontar uno de los argumentos más repetidos por los sectores que cuestionaron la expropiación. En esa frase, que parece técnica, se condensa una definición de poder: la primacía del orden jurídico nacional por sobre los intereses corporativos.
La ex mandataria no se quedó allí. En una serie de posdatas que funcionan como dardos dirigidos, introdujo un elemento que descoloca el discurso más alineado con la actual política exterior: sostuvo que la posición argentina fue respaldada por Estados Unidos, tanto bajo administraciones demócratas como republicanas. La afirmación no es menor. En un escenario donde el alineamiento automático suele presentarse como una novedad, Cristina Kirchner sugiere que, incluso en el corazón del sistema judicial norteamericano, la defensa de la soberanía nacional encontró eco.
El tercer eje de su mensaje es, quizás, el más políticamente cargado. La ex presidenta afirmó que la expropiación de YPF “se hizo conforme a derecho”, cerrando así una discusión que durante años fue presentada por sectores opositores como un acto arbitrario o ideologizado. Pero no se trata sólo de legalidad. Lo que está en juego, según su planteo, es la legitimidad de una decisión estratégica.
Y es allí donde aparece el núcleo más provocador de su intervención: la reivindicación de la recuperación de la soberanía energética como una política de Estado que hoy, más de una década después, mostraría resultados concretos. Cristina Kirchner vincula directamente aquella decisión de 2012 con el desarrollo de Vaca Muerta, señalando que permitió alcanzar un superávit de “miles de millones de dólares” en la balanza energética.
La lectura no es inocente. En un contexto donde el discurso oficial insiste en la necesidad de ajuste y apertura irrestricta, la ex presidenta introduce una narrativa alternativa: la de un Estado que interviene, regula y, sobre todo, decide en función de intereses nacionales. No es sólo una defensa del pasado; es una interpelación directa al presente.
Porque, en definitiva, el mensaje publicado en X no se limita a un agradecimiento ni a una celebración jurídica. Es una pieza política que reabre una discusión de fondo: quién define las reglas del juego, bajo qué intereses y con qué consecuencias. En tiempos donde la soberanía parece un concepto en disputa, Cristina Kirchner vuelve a colocarla en el centro de la escena, obligando a revisar no sólo lo que ocurrió con YPF, sino también lo que está en juego hoy.

