Caso $LIBRA: investigan si un operador privado controlaba posteos del presidente Milei

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El celular del poder: chats, criptonegocios y la sombra privada detrás de las redes de Milei. Peritajes, audios y mensajes filtrados exponen que Mauricio Novelli no habría sido un simple allegado del Presidente, sino una pieza con injerencia sobre la comunicación digital presidencial, en una trama donde confluyen propaganda, negocios y poder informal.

El escándalo ya no gira solo alrededor de $LIBRA. La investigación judicial y las revelaciones periodísticas abren una pregunta mucho más perturbadora: ¿quién manejaba realmente la voz presidencial? Cuando un empresario privado se jacta de “agarrarle el celular” al Presidente para operar sus redes, lo que asoma no es un exceso de confianza, sino un síntoma de degradación institucional.

Hay escándalos que estallan por una cifra, otros por una foto, otros por una frase. Este parece haber explotado por un celular. O, más precisamente, por la sospecha de quién lo tenía en sus manos.

Porque el problema no es solamente que Mauricio Novelli, empresario del ecosistema cripto vinculado al Tech Forum y conectado al círculo de Demián Reidel, aparece en peritajes jactándose de intervenir en la comunicación digital de Javier Milei.” El problema es lo que ese gesto revela. Un mensaje de WhatsApp, casi brutal en su sinceridad, dice más que cien comunicados oficiales: “mañana voy a agarrar el celular” para darle retuit al Tech Forum. Al día siguiente: “Listo. Objetivo cumplido”. Dos frases. Dos disparos. Dos pruebas que dinamitan el relato del outsider que gobierna sin mediaciones.

No es un detalle de color. No es folklore libertario. Es una escena de poder.

Porque si un privado podía operar la cuenta presidencial, ¿quién escribía realmente el discurso público del mandatario? ¿Dónde terminaba la propaganda y empezaba la gestión? ¿Qué frontera quedaba entre Estado, negocio y aparato digital?

Ese es el corazón del caso.

Las pericias sobre el teléfono de Novelli, según surge de distintas publicaciones basadas en documentación judicial, no muestran apenas una relación de cercanía. Dibujan una arquitectura paralela de influencia. No un asesoramiento informal, sino una trama donde las redes presidenciales habrían sido parte de una maquinaria más vasta.

La gravedad está en la naturalidad con la que aparece esa injerencia. Como si manipular la voz digital de un presidente fuera apenas una rutina entre socios.

Y ahí el caso se vuelve más oscuro.

Porque no se trata solo del episodio Tech Forum. En los mismos peritajes aparecen borradores de mensajes que, según los querellantes, podrían haber estado destinados a respuestas públicas de Milei en momentos críticos del escándalo $LIBRA. Eso ya no es impulsar un retuit. Eso es intervenir potencialmente en la construcción misma del discurso presidencial.

Tercerizar la palabra del Presidente.

Privatizar su narrativa.

Convertir la cuenta oficial —ese canal que representa, en teoría, una investidura institucional— en una herramienta de operadores.

Hay algo profundamente revelador en esa lógica. El gobierno que hizo del ataque a “la casta” un credo parece convivir, según esta trama, con un sistema de intermediarios opacos donde empresarios sin responsabilidad pública tendrían acceso privilegiado a la comunicación estatal. La paradoja no es menor. Es feroz.

Pero lo más inquietante es que la historia no termina en las redes.

Los cruces entre Novelli, Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo alrededor del lanzamiento de $LIBRA sugieren una red política y digital mucho más estructurada. Algunos informes describen a Novelli como un nodo central de esa circulación. Un articulador entre negocios cripto, promoción digital y acceso presidencial.

Ya no parece la historia de un amigo con confianza. Se parece bastante más a un operador.

Y cuando empiezan a aparecer más de veinte llamadas entre Novelli y los hermanos Milei en horas decisivas del lanzamiento de la criptomoneda, la narrativa oficial de espontaneidad se vuelve difícil de sostener.

Demasiadas coincidencias.

Demasiadas conversaciones.

Demasiado ruido.

Peor aún cuando emergen notas internas como aquel mensaje enviado a sí mismo con la frase “Pago Javier kari”, o audios que mencionan montos destinados a Karina Milei. Son elementos bajo investigación, sí. Y precisamente por eso inquietan. Porque lo que aparece no es solo una sospecha de manipulación comunicacional, sino la posibilidad de un ecosistema donde comunicación, negocios y poder privado podrían haber funcionado como una sola cosa.

Ese es el verdadero escándalo.

No el retuit.

No el celular.

La estructura detrás.

Porque lo que empieza como una discusión sobre redes sociales termina rozando un problema institucional de otra magnitud: seguridad presidencial, autenticidad del discurso oficial, administración informal de canales estatales, conflictos de interés.

Y todo esto envuelto en el corazón del experimento libertario.

Hay algo brutalmente irónico en que un gobierno que predica demolición del Estado exhiba, según estas revelaciones, una privatización de hecho de funciones sensibles del poder. Como si el Estado no se redujera: se tercerizara.

El caso Novelli pone eso sobre la mesa.

Y también desnuda otro fenómeno: la política convertida en startup.

El Tech Forum, $LIBRA, las redes, los supuestos negocios asociados a la “marca Milei”, los acuerdos bajo sospecha. Todo empieza a parecer menos una sucesión de episodios aislados que un dispositivo integrado donde comunicación, especulación financiera y construcción de liderazgo se alimentan mutuamente.

Una usina.

Una fábrica de poder.

Y ahí aparece otro dato decisivo: la relación entre Milei y Novelli no surge con la presidencia. Tiene antecedentes en actividades académicas, promoción mutua, circuitos previos de negocios y formación financiera. No era un improvisado que apareció en Casa Rosada por accidente.

Había historia.

Había vínculos.

Había trama.

Eso vuelve todavía más difícil reducir todo a una extravagancia.

Porque si durante años se construyó una relación de afinidad política, comercial y comunicacional, entonces la hipótesis de un operador ocasional se derrumba.

Lo que queda es otra cosa.

Un socio.

Un engranaje.

Un poder paralelo.

Y si, como señalan algunos materiales filtrados, incluso la imagen presidencial habría sido objeto de monetización o acuerdos millonarios bajo investigación, la pregunta cambia de escala.

Ya no es quién maneja las redes.

Es quién administra el poder.

Por eso este caso golpea tan fuerte. Porque no discute solo una posible irregularidad. Discute la naturaleza del experimento mileísta.

¿Es un gobierno o una red de operadores?

¿Hay conducción política o tercerización del mando?

¿La cuenta presidencial comunica decisiones soberanas o reproduce decisiones tomadas en otros circuitos?

Preguntas incómodas.

Pero inevitables.

El oficialismo ha intentado encapsular todo bajo la lógica de ataques políticos, operaciones o colaboración informal “ad honorem”. Pero esa defensa hace agua frente a la materialidad de los chats, audios, llamados y peritajes.

Porque cuando alguien presume que puede tomar el teléfono del Presidente para ejecutar una acción política, no estamos frente a una metáfora.

Estamos frente a un hecho.

Y los hechos tienen una obstinación brutal.

No se tuitean.

No se borran.

No se editan.

Persisten.

Quizá por eso el caso Novelli molesta tanto. Porque rompe una ficción central del mileísmo: la del líder sin intermediarios.

Acá aparecen demasiados intermediarios.

Demasiados negocios.

Demasiados operadores.

Y demasiado poder en manos privadas.

En cualquier democracia seria eso merecería una crisis institucional.

En la Argentina libertaria se intenta tratar como anécdota.

Pero no lo es.

Porque cuando la voz presidencial puede estar tercerizada, no está en discusión solo una cuenta de X.

Está en discusión quién gobierna.

Y ese, para cualquier república, es un problema enorme.

Fuentes

El Territorio. (2026, marzo 16). Un mensaje de Mauricio Novelli sugiere que manejaba el teléfono de Javier Milei: “Le voy a agarrar el cel para darle RT”. https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2026/03/16/876956-un-mensaje-de-mauricio-novelli-sugiere-que-manejaba-el-telefono-de-javier-milei-le-voy-a-agarrar-el-cel-para-darle-rt

DataClave. (2026). Un peritaje confirmó chats entre Milei y Novelli y detectó mensajes borrados en la causa $LIBRA. https://www.dataclave.com.ar/poder/un-peritaje-confirmo-chats-entre-milei-y-novelli-y-detecto-mensajes-borrados-en-la-causa–libra_a69a06698ec0e8c3da37f7096

Análisis Digital. (2026, marzo 31). Caso $LIBRA: nuevos audios muestran la influencia de Novelli en posteos de Milei. https://www.analisisdigital.com.ar/judiciales/2026/03/31/caso-libra-nuevos-audios-muestran-la-influencia-de-novelli-en-posteos-de-milei

El País. (2025, febrero 20). Los cuatro criptobros de poca monta que han acorralado a Milei con la estafa de $Libra. https://elpais.com/argentina/2025-02-20/los-cuatro-criptobros-de-poca-monta-que-han-acorralado-a-milei-con-la-estafa-de-libra.html

El País. (2026, marzo 29). Mauricio Novelli, el dueño del móvil que incendia a Milei en el caso $Libra. https://elpais.com/argentina/2026-03-29/mauricio-novelli-el-dueno-del-movil-que-incendia-a-milei-en-el-caso-libra.html

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