A 50 años del último golpe cívico-militar, los organismos de Derechos Humanos, encabezados por Estela de Carlotto, alertaron sobre la falta de avances en la recuperación de nietos bajo el gobierno de Javier Milei y trazaron paralelismos entre el programa económico de la dictadura y el ajuste actual.
En una jornada histórica marcada por una convocatoria multitudinaria, los organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas y movimientos sociales se congregaron este martes 24 de marzo en la Plaza de Mayo, por un nuevo Día de la Memoria por la Vedad y la Justicia.
Al cumplirse medio siglo del inicio de la última dictadura militar, el acto central se convirtió en una caja de resonancia donde se entrelazó la reivindicación de la memoria con duras críticas a la gestión actual. La lectura del documento oficial puso el foco en la defensa de las instituciones democráticas y en la denuncia de un modelo económico que los oradores compararon con el implementado durante el terrorismo de Estado.
El legado de la militancia y la educación pública
La apertura del acto estuvo marcada por el testimonio de referentes históricas. Una de las primeras en hablar fue Elia Espen, mamá de Hugo Orlando Miedan, secuestrado en 1977, quien afirmó que «La memoria se defiende luchando y por eso sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles».
Durante su intervención, recordó la cifra simbólica al decir «Son 30.000». Espen destacó la valentía del movimiento estudiantil de los años 70 y su alianza con la clase trabajadora, señalando que «El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora. Una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la reforma universitaria. No solo tu autonomía y lugar en el gobierno, sino también la gratitud de la educación superior. Lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudiantes».
En esa misma línea, se valoró la conciencia de un pueblo «que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas, que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad».
Los disertantes establecieron conexiones directas entre el pasado y el presente, sosteniendo que aquellos que perdieron la vida eran «hijos e hijas de este pueblo. Llenos de alegría sueños y esperanza que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esta tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos de gobiernos de ultraderecha».
Paralelismos económicos y el reclamo de Estela de Carlotto
Uno de los puntos más críticos fue la comparación entre el modelo económico de Martínez de Hoz y la administración de Javier Milei, describiéndolo como un esquema «Basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañada de la apertura indiscriminada de las importaciones».
También se contextualizó que «La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular al alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas».
El documento recordó que el «24 de marzo de 1976 se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención. Fueron robados cientos de bebes, que nacieron en el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada».
Asimismo, se denunció que «La gran mayoría de las y los detenidos desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a los que fueron sometidos. Muchos fueron asesinados en los vuelos de la muerte. Nunca nos entregaron sus cuerpos. Por eso exigimos, como siempre, que digan dónde están». Desde el escenario se exigió «Basta de demoras judiciales. Basta de privilegios y prisiones domiciliaras».
El cierre estuvo a cargo de Estela de Carlotto, quien denunció la falta de gestión actual en Derechos Humanos: «Cada restitución de un nieto de las Abuelas de Plaza de mayo es la evidencia de la atrocidad que cometió el terrorismo de Estado siniestro: desapariciones, asesinatos, robo, sustracción de menores y falsificación de documentos políticos. El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados, pero desde la asunción de Milei no ha pasado».
La titular de Abuelas celebró que «Llevamos 140 casos resueltos, ¿qué les parece?», pero advirtió que «Todos buscamos a casi 300 hombres y mujeres con sus identidades cambiadas».
Por Data Diario

