La destrucción de puestos de trabajo, la caída histórica de la capacidad industrial y el cierre o reconversión de fábricas emblemáticas revelan el impacto de un modelo económico que prioriza importaciones y ajuste por sobre producción y empleo. Entre junio y diciembre de 2025 se perdieron casi 100.000 empleos asalariados en Argentina, mientras la industria opera apenas al 53,6% de su capacidad instalada, el peor inicio de año desde 2002. La crisis productiva ya golpea a empresas históricas como Lumilagro y Moura y expone los límites de la política económica impulsada por el gobierno de Javier Milei.
Hay números que, cuando aparecen en un informe económico, suenan fríos, casi burocráticos. Pero detrás de cada cifra hay historias concretas, fábricas silenciosas, máquinas detenidas y trabajadores que se preguntan qué pasó con ese país industrial que alguna vez prometió movilidad social. Hoy, en la Argentina gobernada por Javier Milei, esos números empiezan a dibujar un panorama inquietante: empleo en retroceso, industria paralizada y un modelo económico que parece mirar más hacia las importaciones que hacia la producción nacional.
Los datos son contundentes. Durante el segundo semestre de 2025, el país perdió casi 100.000 puestos de trabajo asalariados entre el sector público y el privado. Según registros difundidos por medios económicos a partir de información oficial, entre junio y diciembre desaparecieron exactamente 96.800 empleos registrados. Es una cifra que no solo refleja un deterioro coyuntural, sino una tendencia que se viene arrastrando desde septiembre de 2023, cuando comenzó una caída mensual sostenida del empleo privado.
El número puede parecer abstracto hasta que se lo traduce a escala social. Noventa y seis mil ochocientas personas que hasta hace poco tenían un salario formal dejaron de tenerlo. Noventa y seis mil ochocientas familias que enfrentan una incertidumbre creciente en un contexto económico marcado por recesión, caída del consumo y deterioro del mercado laboral.
En diciembre de 2025 el empleo privado registrado quedó en 6.197.000 trabajadores. Solo ese mes se perdieron 12.400 puestos. En términos interanuales, el empleo asalariado total cayó un 1% respecto de diciembre de 2024, lo que equivale a más de 106.000 empleos menos.
El detalle de la caída también revela una realidad incómoda para el discurso oficial. La mayor parte de la destrucción laboral se concentró en el sector privado, con 88.800 puestos perdidos, mientras que el empleo público retrocedió en 18.700 trabajadores. Es decir, el deterioro no responde únicamente a recortes estatales sino a una contracción más profunda del aparato productivo.
Si el empleo es la primera señal de alarma, la industria es el termómetro que confirma la fiebre. En enero de 2026 la industria manufacturera utilizó apenas el 53,6% de su capacidad instalada. Dicho de otra manera: casi la mitad de las máquinas, líneas de producción y plantas fabriles del país están ociosas.
La cifra no es un dato más en la estadística económica. Marca el peor inicio de año desde la crisis de 2002, uno de los momentos más traumáticos de la historia reciente argentina. Incluso en enero de 2025 el nivel había sido mayor, con una utilización del 55%.

El retroceso industrial se observa con especial crudeza en sectores estratégicos. La industria automotriz, por ejemplo, pasó de utilizar el 34,8% de su capacidad al 24%. El sector textil también experimentó una caída abrupta, de 33,9% a 23,7%. Son números que hablan de fábricas produciendo muy por debajo de su potencial, en un contexto donde la demanda interna se desploma y las importaciones ganan terreno.
La explicación oficial suele apuntar a la necesidad de “ordenar” la economía tras años de distorsiones. Pero los efectos concretos empiezan a mostrar una cara más áspera del experimento libertario: menos producción, más capacidad ociosa y un tejido industrial cada vez más frágil.
Los informes académicos refuerzan ese diagnóstico. Un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires advierte que la industria argentina perdió cerca de 100.000 puestos de trabajo entre 2023 y 2025. Traducido a términos cotidianos, significa que el sector manufacturero eliminó aproximadamente 160 empleos por día durante ese período.
La actividad industrial cayó 8,3% en esos dos años, mientras la utilización de la capacidad instalada se mantuvo por debajo del 60%. Eso implica que más del 40% del aparato productivo permanece inactivo.
El impacto también se refleja en el peso de la industria dentro de la economía. Según el mismo informe, la participación del sector manufacturero en el Producto Bruto Interno descendió de 16,5% en 2023 a 13,7% en 2025. Es un retroceso que algunos analistas comparan con niveles previos a la Segunda Guerra Mundial.
El fenómeno tiene consecuencias estructurales. Cuando la industria pierde peso en la economía, el país se vuelve más dependiente de actividades primarias o de servicios de bajo valor agregado. Y cuando las fábricas se apagan, no solo se pierden empleos directos: se desarticula toda una red de proveedores, pymes, técnicos y profesionales vinculados a la producción.
En ese escenario, algunos casos empresariales se convierten en símbolos de un proceso más amplio.
Uno de los ejemplos más resonantes es el de Lumilagro, la histórica empresa argentina de termos. Después de más de ocho décadas produciendo vidrio en el país, la compañía decidió apagar sus hornos en su planta de Tortuguitas. El resultado fue la desvinculación de 170 trabajadores y el comienzo de una nueva etapa basada en la importación de productos desde China.
La empresa llegó a tener alrededor de 220 empleados directos y hoy mantiene apenas unos 50. La caída del consumo interno, sumada a los costos de producción y a la competencia de productos importados, empujó a la compañía hacia un modelo más dependiente del comercio exterior.
El caso de Lumilagro no es aislado. La empresa Moura, dedicada a la fabricación de baterías, decidió cerrar dos líneas de producción en su planta de Pilar y pasar a importar parte de sus productos desde Brasil. La medida afecta al menos a 25 trabajadores y forma parte de un proceso de reestructuración que refleja las dificultades de la industria local para competir en el nuevo escenario económico.
Incluso en sectores como el de la indumentaria deportiva, compañías como Topper aparecen mencionadas en informes sobre crisis industrial, despidos y sustitución de producción local por importaciones.
Cada uno de estos casos tiene su propia historia empresarial, sus decisiones internas y sus particularidades. Pero juntos componen una imagen más amplia: una industria que pierde terreno frente a un modelo económico que apuesta a la apertura comercial y al ajuste fiscal como ejes centrales.
La pregunta que empieza a circular en fábricas, sindicatos y universidades es inevitable. ¿Se trata de una transición dolorosa hacia una economía más eficiente o del inicio de un proceso de desindustrialización más profundo?
La respuesta, como suele ocurrir en economía, no es simple. Pero los números actuales invitan a un debate que el discurso oficial parece evitar. Porque detrás de cada porcentaje de capacidad ociosa, detrás de cada puesto de trabajo perdido, hay algo más que estadísticas: hay una discusión sobre el tipo de país que se está construyendo.
Un país que produce o uno que importa. Un país que genera empleo industrial o uno que acepta su desaparición como daño colateral de la liberalización económica.
En esa disyuntiva se juega algo más que la coyuntura. Se juega el futuro del trabajo, de la industria y de la sociedad argentina.
Fuentes:
https://noticiasargentinas.com/economia/se-perdieron-casi-100-mil-empleos-en-la-segunda-mitad-de-2025_a69b4791fc331fb2518bde942
https://www.a24.com/economia/la-industria-uso-el-536-su-capacidad-enero-y-registro-el-peor-inicio-ano-el-2002-n1535981/amp
https://www.lacapitalmdp.com/un-informe-de-la-uba-advierte-que-la-industria-perdio-100-000-empleos-en-dos-anos/
https://www.diariopopular.com.ar/economia/crisis-la-era-milei-la-industria-argentina-pierde-160-empleos-dia-n889276
https://prensamercosur.org/2026/03/12/la-industria-argentina-en-dos-anos-de-gobierno-de-milei-desindustrializacion-record-100-000-empleos-perdidos-y-conflicto-abierto-con-el-sector-empresarial/
https://urgente24.com/dinero/importaciones-170-despidos-chau-los-historicos-hornos-lumilagro-y-hola-asia-n620764
https://www.iprofesional.com/negocios/449952-gigante-de-las-baterias-cierra-lineas-produccion-para-importar-de-brasil-y-preven-despidos
https://dib.com.ar/economia/una-fabrica-baterias-y-otra-termos-crisis-las-importaciones-n51345
https://www.mdzol.com/dinero/industria-crisis-despidos-y-sustitucion-produccion-importaciones-topper-lumilagro-y-moura-n1474057
https://agendadelsur.com/index.php/2026/03/10/la-industria-perdio-100-000-puestos-de-trabajo-desde-que-milei-es-presidente/






















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