Quiebra de La Taba: más de 50 empleos en riesgo en Córdoba

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La caída del frigorífico en Cruz del Eje expone la fragilidad productiva y deja a más de 50 familias al borde del abismo, mientras la “reactivación” aparece como una promesa aún incierta.

La postal se repite con una crudeza cada vez más difícil de disimular: una empresa que se declara inviable, un juzgado que certifica su caída y decenas de trabajadores que quedan suspendidos en un limbo donde la palabra “reactivación” suena más a consuelo que a solución concreta. Esta vez, el epicentro es Córdoba. La Justicia decretó la quiebra indirecta del frigorífico La Taba SRL, ubicado en el Frigorífico Municipal de Cruz del Eje, y con ello dejó en jaque más de 50 puestos de trabajo.

La decisión fue adoptada por el Juzgado Civil y Comercial de 33º Nominación luego de que la propia empresa reconociera lo que ya era evidente: la imposibilidad de sostener su actividad y de avanzar siquiera en una propuesta de pago a sus acreedores dentro del concurso preventivo. En otras palabras, La Taba no solo estaba en crisis, sino que ya no tenía margen para simular una salida.

El fallo se apoya en una interpretación extensiva de la Ley de Concursos y Quiebras, una herramienta que en este caso funcionó como certificación de defunción anticipada. La empresa admitió que su situación económico-financiera se deterioró de manera acelerada en los últimos meses, al punto de volver inviable cualquier intento de continuidad. No hubo margen para negociar, ni tiempo para estrategias: el cierre fue, en los hechos, una consecuencia anunciada.

Sin embargo, lo más revelador del fallo no es la quiebra en sí misma —cada vez más frecuente en el actual escenario económico— sino el énfasis que la jueza Marcela Susana Antinucci puso en la necesidad de preservar los puestos de trabajo. Una advertencia que, leída entre líneas, deja al descubierto la otra cara del expediente: el Estado judicial reconoce el problema social, pero no tiene herramientas directas para resolverlo.

Por eso, la magistrada exhortó a una suerte de mesa de salvataje improvisada: extrabajadores, el Sindicato del Personal de Frigoríficos, la Secretaría de Trabajo provincial y la Municipalidad de Cruz del Eje. Todos convocados a sostener lo que el mercado y la propia empresa no pudieron. La escena es elocuente: la responsabilidad se diluye entre actores que, en muchos casos, tampoco cuentan con recursos suficientes para revertir el colapso.

De hecho, ya se realizaron audiencias entre el gremio, el intendente y las sindicaturas con el objetivo de explorar alternativas que permitan reactivar la planta. Pero hasta ahora, más que certezas, lo que circula son hipótesis. ¿Continuidad productiva? ¿Cooperativización? ¿Ingreso de nuevos inversores? Ninguna opción aparece consolidada, mientras el tiempo corre en contra de los trabajadores.

En paralelo, el expediente judicial avanza con su propia lógica técnica. Los pedidos de verificación de crédito realizados durante el concurso preventivo mantendrán su validez, aunque aquellos acreedores cuyos créditos se generaron entre el 15 de mayo de 2025 y el 16 de marzo de 2026 deberán iniciar un trámite incidental. Un detalle jurídico que, lejos de ser menor, refleja la complejidad del proceso y anticipa una larga disputa por los restos de una empresa que ya no existe como tal.

La sindicatura colegiada, integrada por las contadoras Fabiana Caminos y Alejandra Blangino junto a un equipo especializado en cuestiones laborales, tendrá ahora la tarea de elaborar el informe general antes del 26 de mayo de 2026. Ese documento será clave para determinar el estado real del activo, las deudas y las posibilidades —si es que existen— de recuperar alguna forma de actividad.

Pero mientras los plazos judiciales se cumplen con precisión, la urgencia social no espera. Más de 50 trabajadores enfrentan un futuro incierto en una región donde las oportunidades laborales escasean y donde cada cierre industrial tiene un efecto dominó sobre la economía local.

El caso de La Taba no es un episodio aislado, sino un síntoma. La quiebra indirecta, presentada como una salida ordenada dentro del marco legal, termina funcionando como un eufemismo de algo mucho más crudo: la incapacidad estructural de sostener el entramado productivo. Y en ese escenario, la apelación a la “reactivación” corre el riesgo de convertirse en una promesa vacía si no está respaldada por decisiones concretas y recursos reales.

Por ahora, en Cruz del Eje, lo único seguro es el cierre. Todo lo demás —la continuidad, la recuperación, el futuro de los trabajadores— sigue siendo una incógnita. Y en esa incertidumbre, como tantas veces, los que pagan el costo más alto no son quienes toman las decisiones, sino quienes dependen de ellas para sobrevivir.

Fuente:

.https://www.infogremiales.com.ar/declararon-la-quiebra-del-frigorifico-la-taba-en-cruz-del-eje-y-peligran-otros-50-puestos-de-trabajo-en-cordoba/

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