Reichardt admite un giro de USD 230.000 del narco Fred Machado a su ex marido

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La diputada libertaria confirmó que el supuesto narco Fred Machado transfirió USD 230.000 a su ex marido, Gustavo Balabanian, un empresario beneficiado por el gobierno de Milei. La admisión contradice sus propias declaraciones y reactiva sospechas sobre el financiamiento político libertario.

La trama entre la diputada Karen Reichardt, su ex marido Gustavo Balabanian y el presunto narco Fred Machado expone una red de vínculos que golpea de lleno al gobierno de Javier Milei. La aparición de Balabanian en los cuadernos de coimas de la Andis, sumada al giro de más de doscientos mil dólares que la diputada primero negó y luego admitió, profundiza las sospechas de una matriz de financiamiento irregular que ya salpica a José Luis Espert y a Lorena Villaverde. Las explicaciones contradictorias, el señalamiento a la prensa como enemiga y la negación insistente de responsabilidades no alcanzan para contener una crisis política que avanza sin freno.

La revelación de que el presunto narco internacional Fred Machado transfirió USD 230.000 al ex marido de la diputada libertaria Karen Reichardt sacudió de lleno al oficialismo y volvió a poner el foco en los vínculos económicos y políticos de La Libertad Avanza con un entramado que la Justicia investiga por coimas, tráfico de influencias y operaciones opacas. Lo que comenzó como un “disparate” en palabras de la propia Reichardt terminó mutando en una admisión que ya se ha convertido en uno de los escándalos más incómodos para el gobierno de Javier Milei.

La historia comenzó cuando LPO reveló el vínculo entre Gustavo Balabanian —ex marido de Reichardt y empresario a cargo de Paraná Seguros— y Fred Machado, señalado como presunto narcotraficante y protagonista de una red que salpica a varios referentes libertarios. Lejos de ofrecer una explicación inmediata, Reichardt reaccionó con fastidio y desdén. “Qué disparate por favor”, escribió en X, marcando una defensa cerrada que duró apenas veinticuatro horas.

Al día siguiente la diputada tuvo que admitir lo que negaba. El giro de USD 230.000 existió. La transferencia fue real. Y el beneficiario fue Balabanian. Lo que cambió, de un día para otro, fue el relato. Ya no hablaba de un “disparate”, sino de un pago en blanco que, según ella, correspondía a una operación del año 2015 vinculada a la actividad aeronáutica de Machado. “Fue un giro en blanco y él se está comiendo este garrón por mí”, dijo en Perfil. La frase sonó más a intento de control de daños que a aclaración definitiva. Y dejó abierta una serie de interrogantes que Reichardt no parece dispuesta a responder.

La situación se vuelve aún más espinosa cuando se considera el contexto. Balabanian no es un desconocido dentro del universo libertario. Su empresa Paraná Seguros fue beneficiada por el gobierno de Milei para ingresar al restrictivo negocio de las ART. El encargado de abrirle la puerta fue el superintendente de Seguros, Guillermo Plate, un hombre estrechamente vinculado a Juan Pazo, jefe del Arca y figura de confianza del oficialismo en áreas clave del manejo financiero del Estado. Esa relación política, sumada al vínculo económico con Machado, siembra sospechas sobre una trama mucho más profunda.

A todo esto se suma otro elemento explosivo: el nombre de Balabanian aparece en la libreta del lobbysta Miguel Calvete, señalado como uno de los organizadores del presunto esquema de coimas dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). El cuaderno fue secuestrado como parte de la investigación que encabezan el fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello. La causa tiene como epicentro a Diego Spagnuolo, ex titular de la Andis, quien se negó a declarar ante la Justicia.

La aparición del ex marido de Reichardt en esos cuadernos refuerza la hipótesis de una matriz sistemática de financiamiento y retornos que involucra a funcionarios, intermediarios y empresarios favorecidos por el gobierno de Milei. Lo que antes eran sospechas se transformó ahora en una línea investigativa concreta.

La diputada intentó desligarse mientras señalaba a la prensa como responsable de una supuesta campaña de desprestigio. Pero su reacción terminó generando el efecto contrario. Al admitir el giro de Machado a Balabanian, reforzó la verosimilitud de las anotaciones de Calvete. Si el cuaderno contiene datos ciertos sobre su ex marido, ¿por qué no habría de contener información real sobre otros involucrados?

Las menciones a Florencio Randazzo dentro de las anotaciones abren otro frente. El ex ministro aparece señalado en la misma red de supuestos aportes irregulares, lo que aumenta el alcance del escándalo y pone en evidencia que la trama supera largamente al círculo íntimo de La Libertad Avanza.

Reichardt, cuyo verdadero nombre es Karina Celia Vázquez, volvió a insistir en que todo es un “disparate” destinado a ensuciarla. Pero su conducta pública, las contradicciones en sus declaraciones y la falta de explicaciones convincentes alimentan la percepción de que el oficialismo está intentando minimizar un escándalo que ya es inocultable. Cada día aparecen más piezas de un rompecabezas que apunta hacia una relación fluida entre figuras libertarias y Fred Machado, un hombre que no sólo está acusado de narcotráfico, sino que ha sido vinculado a estructuras delictivas altamente peligrosas.

La crisis se amplifica si se considera que Machado también estaba vinculado a José Luis Espert, quien debió renunciar a su candidatura a diputado tras la revelación de ese vínculo. Y la situación se repite con Lorena Villaverde, cuyo pliego fue rechazado en el Senado precisamente por sus nexos con el mismo presunto narco. La reiteración de nombres y conexiones demuestra que no se trata de un episodio aislado. Hay un patrón. Y ese patrón conduce siempre al mismo punto: el financiamiento político libertario.

No es casual que este escándalo estalle en un momento de máxima fragilidad institucional para el gobierno de Javier Milei. La combinación de recortes brutales, ajuste económico sin precedentes, crisis en áreas sensibles como discapacidad y salud, disputas internas entre facciones libertarias y un creciente malestar social genera un clima de tensión constante. En ese contexto, el vínculo entre referentes oficialistas y un presunto narco coloca una carga explosiva adicional.

La aparición de la libreta de Calvete dentro de la causa Andis no es solo un detalle anecdótico. Expone hasta qué punto sectores del oficialismo están comprometidos con prácticas que rozan —o directamente cruzan— el límite de lo legal. Y la admisión de Reichardt, lejos de cerrar la discusión, la profundiza. Porque ahora la pregunta es más evidente que nunca: ¿hasta dónde llegan los aportes de Machado? ¿Cuántas campañas financiaron? ¿Quiénes se beneficiaron? ¿Qué obtuvo el presunto narco a cambio?

La diputada insiste en que la operación fue “en blanco”. Pero la ciudadanía necesita respuestas más sofisticadas que una frase hecha. El problema no es sólo la legalidad formal del giro. El problema es la naturaleza del vínculo. El financiamiento de figuras políticas por parte de personas investigadas por narcotráfico es un asunto de extrema gravedad en cualquier democracia. Y en la Argentina, donde el narcotráfico ha demostrado capacidad de penetrar estructuras del Estado, ese vínculo debería ser motivo de alarma institucional.

Es evidente que el gobierno busca tomar distancia del tema. Pero los hechos se imponen. El ex marido de una diputada oficialista recibió una transferencia significativa de un presunto narco. Ese mismo ex marido aparece en cuadernos que detallan coimas dentro de un organismo público clave. Y el gobierno otorgó beneficios empresariales a ese ex marido a través de funcionarios de confianza. Pretender que todo eso es una coincidencia resulta insostenible.

Lo más preocupante es que este escándalo aparece en paralelo a otros casos que involucran a actores libertarios en situaciones éticamente cuestionables. Desde designaciones discrecionales hasta contrataciones irregulares, pasando por peleas internas que exponen negocios turbios, La Libertad Avanza está enfrentando una crisis que no puede atribuir únicamente a la oposición o a la prensa.

El caso Reichardt-Balabanian-Machado sintetiza una forma de operar donde las justificaciones cambian según la presión mediática, donde los vínculos se niegan hasta que se vuelven imposibles de ocultar y donde la respuesta oficial nunca va más allá de señalar culpables externos. Pero la sociedad está observando. Y entiende que cuando el financiamiento político se mezcla con el narcotráfico, no hay “disparate” posible que alcance para taparlo.

Fuente

.https://www.lapoliticaonline.com/politica/karen-reichardt-reconocio-que-el-presunto-narco-fred-machado-giro-usd-230-000-a-su-ex-marido-fue-en-blanco-253/