Dos aviones privados aterrizaron en Bariloche y activaron un hermético operativo de seguridad mientras el gobierno de Milei guarda silencio y la extranjerización del territorio vuelve al centro del debate. La llegada del presidente de Emiratos Árabes Unidos a la Patagonia reaviva sospechas sobre la compra de tierras estratégicas en un país desregulado, con un Estado ausente y un modelo que concibe a la Argentina como mercancía disponible.
No fue un aterrizaje más ni un simple movimiento turístico. Dos aviones provenientes de Emiratos Árabes Unidos tocaron pista en Bariloche y encendieron una alarma política que el gobierno de Javier Milei intenta apagar con silencio. La información es concreta: el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, llegó a la Argentina en el marco de un viaje privado. Lo que no es menor, y ahí se juega el eje de la discusión, es que su visita está asociada a la posibilidad de comprar tierras en la Patagonia, una región históricamente codiciada por el capital extranjero.
El operativo no fue discreto. Un Airbus 340 arribó primero con personal de avanzada, encargado de coordinar logística, seguridad y alojamiento. Se habló de al menos cuatro aeronaves involucradas, helicópteros y más de 200 personas afectadas a un despliegue que dista mucho de una visita improvisada. Todo bajo un manto de hermetismo que contrasta con la magnitud del personaje y con el contexto político argentino. No hubo anuncios oficiales, no hubo agenda pública, no hubo explicaciones. Apenas el eco de versiones periodísticas que intentaron bajar el tono hablando de “descanso” y “viaje personal”.
Sin embargo, la idea de que el presidente de uno de los Estados más ricos del planeta elija la Patagonia argentina solo para vacacionar resulta, como mínimo, ingenua. No se trata de caer en fantasías conspirativas, sino de leer los hechos a la luz de los antecedentes. Emiratos Árabes Unidos ya tiene inversiones concretas en la región. Desde 2022, capitales emiratíes controlan más de 20.000 hectáreas en Río Negro, en la zona de El Foyel, con permisos de explotación y con un dato que no pasó desapercibido: tecnología satelital ingresada al país mediante vuelos provenientes de ese mismo país. No es una hipótesis, es información documentada.
En ese marco, la llegada de Mohamed bin Zayed Al Nahyan a Bariloche adquiere otro espesor político. La Patagonia no es solo un paisaje postal. Es agua dulce, es tierra fértil, es reserva estratégica en un mundo atravesado por crisis climática y disputa por recursos. Y es, además, un territorio donde el proceso de extranjerización avanza desde hace décadas, casi siempre con la complicidad o la pasividad del Estado argentino. Lo novedoso hoy es el contexto: un gobierno nacional que no solo no pone límites, sino que reivindica la entrega como virtud.
«Aterrizaron en Bariloche dos aviones de Emiratos Árabes Unidos. Es el presidente de Emirates Árabes, llegó a la Argentina para comprar tierras»
Total normalidad en el medio oficialista. No pero los incendios no tienen nada que ver pic.twitter.com/2aK9EfK9y1
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) February 18, 2026
La administración de Milei promueve abiertamente la desregulación, la eliminación de controles y la retirada del Estado de cualquier rol activo en la planificación territorial. En ese esquema, la compra de tierras por parte de grandes capitales extranjeros deja de ser una excepción problemática para convertirse en parte del modelo. Un modelo que concibe a la Argentina como un activo subvaluado, listo para ser adquirido por quien tenga dólares suficientes. Que el presidente de Emiratos Árabes llegue al país con esa perspectiva no debería sorprender, pero sí alarmar.
Las sospechas se intensifican por la coincidencia temporal con los incendios forestales que azotan la región. No existe, hasta ahora, evidencia que pruebe una relación directa entre los incendios y una eventual compra de tierras, y es necesario decirlo para no alimentar afirmaciones sin sustento. Pero también es innegable que el gobierno nacional desfinanció las políticas de prevención y combate del fuego, debilitando la capacidad del Estado para proteger el territorio. En ese escenario, la destrucción ambiental funciona como un telón de fondo inquietante para cualquier operación inmobiliaria de gran escala.
El silencio oficial no ayuda a despejar dudas. La llegada de un jefe de Estado extranjero para adquirir tierras estratégicas debería ser, al menos, objeto de debate público. Sin embargo, el oficialismo eligió la omisión como respuesta. Los medios alineados al gobierno trataron el tema como una anécdota, una curiosidad turística, una noticia sin aristas. Esa normalización es, en sí misma, una toma de posición política. Porque cuando no se pregunta, cuando no se investiga, cuando no se discute, se legitima.
En redes sociales, el malestar se expresó con crudeza. La frase viral que ironiza sobre la llegada de los aviones mientras “los incendios no tienen nada que ver” sintetiza una sensación extendida: la de un país que se incendia, literalmente y en sentido figurado, mientras el poder político mira para otro lado y abre la puerta al capital extranjero. No es casual que estas lecturas emerjan con fuerza en un contexto de ajuste feroz, caída del salario, recorte de derechos y pérdida de soberanía económica.
La complejidad del tema exige reconocer que no toda inversión extranjera es negativa per se. Pero también obliga a preguntarse quién decide, bajo qué reglas y en beneficio de quién. Hoy, con Milei en la Casa Rosada, esas respuestas parecen claras y preocupantes. Decide el mercado, mandan los dólares y el beneficio es privado. El Estado, reducido a su mínima expresión, renuncia a cualquier capacidad de arbitraje. En ese vacío, figuras como el presidente de Emiratos Árabes Unidos encuentran un terreno fértil para avanzar.
La Patagonia vuelve así a ocupar un lugar central en la disputa por el futuro argentino. No como escenario romántico, sino como botín. La llegada de Mohamed bin Zayed Al Nahyan para comprar tierras no es un hecho aislado, sino un síntoma de época. Una época en la que la soberanía se relativiza, el territorio se mercantiliza y el silencio oficial funciona como garantía para los negocios. Frente a eso, la pregunta ya no es si el presidente emiratí vino solo de paseo, sino qué país está dispuesto a ofrecerle el gobierno de Javier Milei.
Fuente:
https://www.lanacion.com.ar
https://www.rionegro.com.ar
https://www.elcordillerano.com.ar





















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