Caputo niega la deuda y relativiza la crisis mientras crece el endeudamiento

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Caputo niega la deuda, relativiza la crisis y consolida el modelo de endeudamiento permanente del gobierno de Milei. El ministro de Economรญa intentรณ presentar como un โ€œtecnicismoโ€ la compra de deuda para pagarle al FMI, minimizรณ el cierre de empresas y negรณ el deterioro de las condiciones de vida mientras el plan econรณmico muestra signos crecientes de fragilidad estructural.

Mientras el Gobierno recurre a nuevos giros provenientes de Estados Unidos para cumplir con los vencimientos del Fondo Monetario Internacional, Luis Caputo negรณ que se trate de endeudamiento, relativizรณ la crisis social y econรณmica y volviรณ a apelar a un discurso que desconoce la realidad cotidiana de millones de argentinos afectados por el ajuste impulsado por Javier Milei.

El ministro de Economรญa, Luis Caputo, saliรณ a negar lo que ya habรญa quedado expuesto: que la administraciรณn de Javier Milei volviรณ a recurrir a deuda para pagar deuda. Lo hizo temprano, antes de la apertura de los mercados, en una entrevista con la prensa afรญn, con el objetivo evidente de contener cualquier ruido financiero y, sobre todo, de desactivar el impacto polรญtico de una maniobra que confirma la extrema fragilidad del plan econรณmico oficial. La operaciรณn fue clara: el Gobierno transรณ mรกs de 800 millones de dรณlares con el Tesoro de los Estados Unidos para afrontar un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional, en una secuencia que ya se volviรณ habitual pero que ahora se intenta maquillar con giros semรกnticos.

Caputo insistiรณ en que no se tratรณ de un prรฉstamo, sino de un โ€œtecnicismoโ€. Segรบn su explicaciรณn, Argentina necesitaba Derechos Especiales de Giro para pagarle al FMI, y esos DEG fueron comprados a Estados Unidos con dรณlares. En su relato, no hay ayuda, no hay asistencia financiera, no hay endeudamiento. Solo una operaciรณn โ€œcomรบnโ€. Sin embargo, detrรกs de esa retรณrica cuidadosamente ensayada se esconde una realidad incรณmoda: el paรญs no cuenta con las reservas necesarias para cumplir con sus compromisos y depende, una vez mรกs, de un salvavidas externo para sostener un esquema que no logra cerrar por sรญ mismo.

El tercer envรญo de la administraciรณn de Donald Trump a Javier Milei, por un monto de 808 millones de dรณlares en DEG, confirma esa dependencia estructural. La Casa Blanca vuelve a intervenir no por altruismo ni por afinidad ideolรณgica, sino porque el programa econรณmico argentino no logra acumular divisas, no consolida reservas y no puede cumplir el cronograma de pagos sin auxilio externo. La negaciรณn del endeudamiento no modifica el hecho central: el Gobierno necesita recursos ajenos para sostener su relaciรณn con el Fondo y evitar un incumplimiento que tendrรญa consecuencias inmediatas.

La maniobra discursiva de Caputo no se limita a negar la deuda. Forma parte de una estrategia mรกs amplia de relativizaciรณn de la crisis econรณmica y social que atraviesa el paรญs. El ministro negรณ que la poblaciรณn viva peor, desestimรณ el endeudamiento cotidiano de los hogares para comprar alimentos o pagar tarifas y hablรณ de โ€œmejor expectativaโ€ y โ€œesperanzaโ€ como si esos conceptos pudieran reemplazar la caรญda del salario real, el derrumbe del consumo y la precarizaciรณn creciente de la vida cotidiana.

En esa lรญnea, el titular del Palacio de Hacienda llegรณ incluso a plantear que hasta hace pocos meses existรญa el โ€œsusto de un posible retorno del comunismoโ€, una afirmaciรณn que no solo carece de sustento empรญrico sino que revela el clima ideolรณgico en el que se mueve el Gobierno: un relato que apela a fantasmas abstractos para justificar polรญticas concretas de ajuste, transferencia regresiva de ingresos y destrucciรณn del entramado productivo.

El intento de llevar calma a los mercados incluyรณ tambiรฉn una defensa cerrada del tipo de cambio. Para Caputo, el valor del dรณlar โ€œno es un debateโ€ y el tipo de cambio es โ€œcompetitivoโ€. Como prueba, mencionรณ el rรฉcord de exportaciones y comparรณ la situaciรณn actual con la salida del cepo durante el gobierno de Mauricio Macri, destacando que entonces habรญa dรฉficit fiscal y hoy hay superรกvit. La comparaciรณn, sin embargo, omite deliberadamente el costo social del ajuste, la contracciรณn del mercado interno y el impacto sobre el empleo y la actividad.

La crisis productiva quedรณ reducida, en la mirada del ministro, a un proceso natural de โ€œreacomodamientoโ€. Ante la pregunta directa sobre el cierre diario de empresas y comercios, Caputo respondiรณ con liviandad: โ€œcierran y abrenโ€. En esa frase se condensa una concepciรณn econรณmica que naturaliza la destrucciรณn de puestos de trabajo, la pรฉrdida de capacidades productivas y el vaciamiento de sectores enteros de la economรญa como si fueran daรฑos colaterales inevitables de un esquema supuestamente virtuoso.

El industricidio, la caรญda de las ventas y el cierre permanente de emprendimientos no forman parte del radar oficial. Para el ministro, hay empresarios que โ€œaprovechan el cambioโ€, que โ€œconfรญanโ€ y que โ€œentienden que este es el momento de invertirโ€. La contracara de ese optimismo forzado es un paรญs donde el consumo se retrae, los salarios pierden poder adquisitivo y la vida cotidiana se vuelve cada vez mรกs cuesta arriba para la mayorรญa.

La negaciรณn sistemรกtica de la crisis no es un error de diagnรณstico, sino un componente central del modelo. Reconocer el deterioro implicarรญa admitir que el ajuste no estรก generando el orden prometido, que el superรกvit fiscal se construye sobre la licuaciรณn de ingresos y que la dependencia del financiamiento externo sigue intacta, pese al discurso de ruptura con el pasado. El gobierno de Milei prometiรณ terminar con la lรณgica de la deuda, pero la realidad muestra una continuidad preocupante con las prรกcticas que dice combatir.

Caputo intenta presentar la compra de DEG como un acto administrativo sin consecuencias, pero el hecho de que Argentina deba recurrir a Estados Unidos para cumplir con el FMI expone la debilidad del programa econรณmico. No hay acumulaciรณn de reservas, no hay margen de maniobra y no hay autonomรญa financiera. Lo que hay es una sucesiรณn de parches que se sostienen mientras el contexto internacional acompaรฑa y mientras los socios externos estรฉn dispuestos a seguir auxiliando.

La frase โ€œno hay que rasgarse las vestidurasโ€ funciona como sรญntesis ideolรณgica del momento. No hay que alarmarse por el cierre de empresas, por el endeudamiento encubierto, por la caรญda del poder adquisitivo ni por la dependencia externa. Todo forma parte, segรบn el relato oficial, de un trรกnsito necesario hacia un futuro mejor que siempre parece estar un poco mรกs adelante. Mientras tanto, la realidad concreta de millones de personas queda fuera del discurso.

El problema no es solo econรณmico, sino polรญtico. Un gobierno que niega la crisis pierde la capacidad de representarla y, por lo tanto, de resolverla. La insistencia en minimizar el impacto social del ajuste y en presentar el endeudamiento como un โ€œtecnicismoโ€ no hace mรกs que profundizar la desconfianza y el desgaste. El modelo de Milei, lejos de romper con el pasado, parece reeditar una vieja historia argentina: ajuste interno, endeudamiento externo y un discurso que promete estabilidad mientras la fragilidad se acumula por debajo de la superficie.


Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/


Extracto (50 palabras)

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