Crisis salarial en Córdoba: 8 de cada 10 no llegan al día 20

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Un estudio expone el deterioro del poder adquisitivo en la provincia y revela una dinámica alarmante: endeudarse ya no es una opción, es la única salida frente a ingresos que se evaporan.


Con salarios que pierden sistemáticamente frente a la inflación, más del 60% de los hogares recurrió al crédito en los últimos meses. La consecuencia es un círculo vicioso de deuda, tasas altas y empobrecimiento sostenido que pone en cuestión el rumbo económico del gobierno nacional.


Hay números que incomodan. Y hay otros que directamente desnudan una realidad que el discurso oficial intenta maquillar. En Córdoba, un estudio difundido por medios locales como El Doce y LV16 encendió todas las alarmas: casi 8 de cada 10 personas no logran estirar sus ingresos más allá del día 20 del mes.

El problema dejó de ser llegar a fin de mes. Ahora el objetivo, más modesto y más desesperante, es sobrevivir tres semanas. Después, empieza otra historia: la del endeudamiento. Porque cuando la plata no alcanza, alguien siempre aparece dispuesto a prestarla. Claro que no gratis.

Más del 60% de los hogares cordobeses tomó deuda en los últimos seis meses. Pero el dato más inquietante no es ese. Es que más del 90% de esos endeudados reconoce que tiene dificultades para pagar. Es decir, no se trata de un crédito para mejorar la calidad de vida, cambiar el auto o hacer una refacción. Es deuda para comer, para pagar servicios, para tapar agujeros. Deuda para no caer.

En ese contexto, las tasas elevadas funcionan como una trampa. El crédito no resuelve el problema, lo profundiza. Se entra fácil, se sale caro. Y mientras tanto, el salario sigue perdiendo terreno frente a la inflación. Más del 80% de los encuestados lo percibe con claridad: el ingreso corre siempre detrás de los precios. Nunca alcanza.

El resultado es un círculo perverso. Se gana poco, se gasta más, se pide prestado, se paga con intereses y se vuelve a empezar. Una rueda que no se detiene y que empuja, lentamente pero sin pausa, hacia abajo. No es casual que más de la mitad de los cordobeses ya se perciba como parte de la clase baja. La caída no es solo económica. También es simbólica.

En este escenario, el modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei queda bajo una lupa incómoda. El ajuste, presentado como una solución inevitable, empieza a mostrar sus efectos más concretos en la vida diaria. No en los indicadores macro, no en los discursos de equilibrio fiscal, sino en la heladera vacía, en la tarjeta al límite, en la angustia de no saber cómo llegar al próximo sueldo.

Hay quienes sostienen que se trata de un proceso transitorio, un costo necesario para ordenar la economía. Pero los datos invitan a otra lectura. Cuando el endeudamiento deja de ser una herramienta y se convierte en una condición permanente, cuando el salario pierde su capacidad de sostener la vida básica, lo que está en juego ya no es solo un modelo económico. Es la estructura social misma.

Córdoba aparece, en este sentido, como una especie de laboratorio adelantado. Con niveles de endeudamiento superiores al promedio nacional, la provincia refleja con mayor intensidad una tendencia que amenaza con expandirse. Lo que hoy ocurre ahí podría ser, mañana, la norma en todo el país.

La pregunta, entonces, ya no es si la economía está en crisis. Eso está fuera de discusión. La verdadera incógnita es cuánto más puede tensarse esta situación antes de que se rompa. Porque cuando el problema deja de ser estadístico y pasa a ser cotidiano, cuando se mete en la mesa de cada familia, ya no hay relato que alcance.

Y en ese punto, la política —y especialmente el gobierno— deja de tener margen para la abstracción. Porque la realidad, esa que no entra en los discursos, está pasando factura.

Fuentes:

.https://eldoce.tv/actualidad/2026/04/13/economia-en-rojo-en-cordoba-8-de-cada-10-personas-no-llegan-al-dia-20-de-cada-mes

.https://www.lv16.com.ar/sg/nota-213814/endeudamiento-en-cordoba-mas-del-60-de-los-hogares-recurrio-a-prestamos-en-el-ultimo-semestre


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