El operativo de seguridad desplegado este miércoles en las inmediaciones del Congreso dejó una escena que encendió una vez más las alarmas en torno al vínculo entre el Gobierno y la prensa. En medio de una protesta contra el tratamiento legislativo de la Ley de Glaciares, un camarógrafo de la señal A24 fue golpeado, gaseado y detenido por efectivos policiales…
El operativo de seguridad desplegado este miércoles en las inmediaciones del Congreso dejó una escena que encendió una vez más las alarmas en torno al vínculo entre el Gobierno y la prensa.
En medio de una protesta contra el tratamiento legislativo de la Ley de Glaciares, un camarógrafo de la señal A24 fue golpeado, gaseado y detenido por efectivos policiales mientras realizaba su tarea profesional.
El camarógrafo Facundo Tedeschini y la cronista, Agustina Binotti, grababan una protesta de activistas de Greenpeace.
Avance sobre la prensa
El episodio ocurrió durante un amplio despliegue de fuerzas federales que incluyó vallados, cordones policiales y el uso de agentes químicos para dispersar a manifestantes.
En ese contexto, el trabajador de prensa se encontraba filmando a escasos metros del Congreso, identificado con credencial visible y cámara al hombro, cuando fue interceptado por uniformados.
Las imágenes registradas por otros equipos muestran el momento en que el camarógrafo es reducido con violencia, rociado con gas pimienta y retirado del lugar por la fuerza.
En el video se escucha a colegas gritar que se trata de un periodista en funciones, mientras el operativo continúa sin interrupciones. Minutos después, el trabajador fue liberado, con visibles signos de haber recibido golpes en el rostro.
Un operativo bajo cuestionamiento
La actuación policial se dio en el marco de un operativo ordenado por el Ministerio de Seguridad, que había establecido el clásico e ilegal protocolo para las movilizaciones frente al Congreso.
Sin embargo, el procedimiento aplicado sobre los equipos periodísticos volvió a mostrar los límites difusos entre el “control del espacio público” y el avance directo sobre el trabajo de prensa.
Durante la misma jornada, otros periodistas denunciaron haber sido alcanzados por gas pimienta mientras cubrían los incidentes. Ninguno de ellos participaba de la protesta ni se encontraba fuera del área de cobertura habitual.
El común denominador fue la intervención policial sobre trabajadores debidamente identificados, en una zona donde la presencia de medios era constante desde horas antes.
Por Adrián Belinche para Infocielo
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