Con un fuerte reclamo de justicia social y democracia plena, se realizó el IV Foro Feminista por la Democracia en la UBA

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El encuentro, desarrollado el pasado martes en la Facultad de Derecho de la UBA, reunió a destacadas referentas del ámbito académico, sindical, judicial, social y cultural bajo la consigna «Defender a Cristina es defender la Democracia».

El pasado martes 16 de Junio, el Aula 1 de Extensión Universitaria de la Facultad de Derecho de la UBA se transformó en el escenario de un debate histórico y plural.

El IV Foro Feminista por la Democracia se llevó a cabo con un éxito rotundo, consolidándose como un espacio crucial de resistencia y propuesta frente al avance de los discursos de odio, las desigualdades socioeconómicas y la judicialización de la política. Bajo la bandera transversal de CRISTINA LIBRE, las más de 50 organizaciones y participantes abordaron cómo el lawfare y el disciplinamiento judicial quiebran las garantías institucionales. En un documento conjunto, se concluyó que «la judicialización y la persecución a la ex presidenta no es un hecho aislado, sino una herida directa a las garantías democráticas de todo el sistema», transformando la consigna «Defender a Cristina es defender la Democracia» en el eje transversal de la jornada.

Apertura: Emoción, legado y densidad política

El inicio de la jornada estuvo coordinado por las anfitrionas del encuentro: Noelia Lezcano (Abogada y Presidenta de Liderar Mujer), Victoria Tesoriero (Socióloga y Presidenta de Proyecto Generar) y Claudia Rizzo (Coordinadora comunal y fundadora de la Asociación Arco Violeta), quienes dieron la bienvenida articulando el trabajo de las organizaciones principales dejando en claro desde el primer minuto el fundamento ético y político que convocó a este Foro: levantar la voz de manera unánime para gritar Cristina Libre. En un contexto de profunda persecución y disciplinamiento, las organizadoras coincidieron en que romper la proscripción no es un debate secundario, sino la urgencia que ordena la resistencia popular, el feminismo y la defensa de la democracia misma.

La apertura formal de la jornada combinó la mística militante con el rigor académico a través de dos momentos de profunda carga simbólica: En primer lugar, la emoción recorrió el aula con un video homenaje a la querida Taty Almeida. Inmediatamente después, el debate quedó oficialmente inaugurado con un saludo en video enviado especialmente por Nelly Minyersky, histórica especialista en Derecho de Familia y profesora consulta de la UBA, quien acompañó el inicio de las discusiones desde la pantalla. Así, entre el legado de los derechos humanos y la academia comprometida, quedó planteado un foro que se destacó a lo largo de todo su desarrollo por la densidad política y técnica de sus participantes.

A lo largo de la tarde, destacadas oradoras expusieron divididas en los principales ejes de debate

Acceso a la Justicia. Judicialización de la Política. Derechos Humanos. Justicia Social. Democracia plena y pedido de libertad para Cristina Fernández de Kirchner

El banquillo de las respuestas: Justicia feminista, infancias y territorio

La primera mesa del foro inició con la intervención de Tamara Bezares, quien abrió el debate aportando una mirada clave desde el andamiaje legal actual, haciendo hincapié en la urgencia de avanzar hacia patrocinios colectivos con una perspectiva de género real que acompañe a las mujeres en los laberintos judiciales. A continuación, tomó la palabra la fuerza sindical. Patricia Alonso (Presidenta Mundial del Comité de Mujeres de UITA y dirigenta de la Federación de Panaderos) aportó el peso de la representación internacional y la fuerza de la organización de las trabajadoras, seguida por Ana María Núñez (Presidenta de la Asociación Civil Fuerza de Mujeres de Participación Inclusiva y dirigenta de UTEDYC), quien reforzó la importancia estratégica de la inclusión y la participación orgánica en las estructuras gremiales. El panel continuó su recorrido con la voz de Sher Lescano, activista travesti-trans, militante de Ni Una Menos Merlo y sindicalista del Ministerio de Salud, quien trajo al debate la interseccionalidad indispensable de las identidades trans en el mundo laboral y la militancia territorial, recordando que la democracia está incompleta sin travestis y trans en las mesas de decisión. Luego, el debate se trasladó a las canchas y al espacio público como herramientas de transformación social. Ailín Osores, referente del Club Atlético Los Andes, expuso cómo se gestiona y se defiende el fútbol feminista desde las instituciones deportivas tradicionales. En sintonía, la histórica referente Mónica Santino, de La Nuestra Fútbol Feminista de la Villa 31, aportó la mística del deporte social, demostrando que la ocupación de la cancha por parte de las pibas es, fundamentalmente, un hecho político de conquista de derechos. El cierre de este potente bloque estuvo a cargo de la abogada Paz Bertero. En su rol de Abogada del Niño y especialista en la materia, encendió las alarmas sobre la necesidad urgente de blindar la defensa de los derechos de las infancias en un contexto social y político cada vez más hostil, sellando una mesa que cruzó la rigurosidad técnica con la militancia territorial.

El cierre del debate: Estrategias políticas, cultura y derechos colectivos

La segunda y última mesa de disertantes estuvo bajo la moderación de Julieta Pignanelli, quien se encargó de hilar las exposiciones de un panel caracterizado por su fuerte impronta de gestión pública, activismo cultural y derechos humanos. La apertura de este bloque estuvo a cargo de Laura Velasco, quien inauguró el panel aportando su mirada sobre las políticas sociales y la necesidad de sostener agendas con perspectiva de género en los ámbitos legislativos y comunitarios. A continuación, tomó la palabra Mara Rivera, sumando al debate la perspectiva sindical y la importancia de la organización de las trabajadoras en las estructuras de los servicios públicos y del Estado. El encuentro sumó una enorme potencia con la contundencia de la actriz y dirigenta cultural Marina Glezer, quien interpeló al auditorio desde el rol de la cultura y el arte como trincheras de resistencia fundamentales frente al avance de discursos deshumanizantes expresando contundentemente la necesidad del pueblo de poder elegir a Cristina Fernández entre sus candidatos porque ella representa a la única y verdadera enemiga del poder real ya que su prisión domiciliaria es consecuencia de haberlo enfrentado para Defender los derechos de las y los trabajadores. Posteriormente, la reconocida abogada y activista María José Lubertino profundizó el debate con un análisis técnico y político sobre los derechos constitucionales, la paridad real y los desafíos ambientales desde un ecofeminismo situado. El cierre definitivo de la mesa y de las ponencias de la jornada estuvo a cargo de Ada Veiga Ricco, quien sintetizó los ejes del encuentro con un fuerte llamado a la organización colectiva y a la defensa del tejido democrático en los territorios, sellando un panel de altísima densidad política. Su intervención dejó planteado el núcleo político que atravesó a todo el foro: la inexorable necesidad de exigir una Cristina Libre, entendiendo que romper su proscripción no es solo un acto de justicia, sino la condición indispensable para garantizar la plena libertad democrática de tenerla como candidata y conductora del futuro proyecto de país. Con esa bandera como mandato de acción, el encuentro selló una jornada de altísima densidad política y compromiso militante.

Defender a Cristina es Defender la Democracia

El IV Foro Feminista por la Democracia culminó con un claro llamado a recuperar el sentido común desde la prepotencia de trabajo y la organización barrial. Como se enfatizó en los debates, ante la crueldad de un sistema que empobrece y desprotege a las infancias y a las mujeres, el feminismo no puede ser un microclima: debe volver a ser la explicación cotidiana que nos une. Con la convicción de que la perspectiva de género es indispensable para cualquier proyecto de justicia social, las participantes sellaron el encuentro bajo la premisa de redoblar los esfuerzos en cada territorio. Reclamar por una Cristina Libre no es solo un acto de justicia hacia la expresidenta, sino la bandera de un pueblo que se planta con memoria y acción frente al disciplinamiento, dispuestas a dar vuelta la realidad mano a mano, en cada rincón del país. El cierre de la jornada dejó resonando una certeza colectiva: el feminismo popular no se construye desde la comodidad académica, sino en el asfalto de la calle, al lado de cada mujer y cada infancia que resiste en los barrios. Frente a un sentido común que intentan quebrar con desinformación y discursos de odio, la respuesta es tejer comunidad cuerpo a cuerpo, transformando la ternura en una categoría política de lucha. Con el orgullo intacto de saber quiénes somos y qué defendemos, el foro concluyó con una consigna que es mandato para los tiempos que corren: «Menos dichos y más acción». Porque defender a Cristina es defender el tejido democrático, el futuro de nuestras pibas y pibes, y el derecho a seguir construyendo la Patria.

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