Reforma de la Ley de Glaciares y riesgo de inconstitucionalidad segĂșn Daniel Filmus

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El ex ministro cuestionó en AM530 los cambios a la Ley de Glaciares y alertó que, en un país donde mås de la mitad del territorio atraviesa una situación hídrica crítica, avanzar sin consenso científico ni garantías constitucionales expone a la Argentina a conflictos judiciales y daños irreversibles.

En diĂĄlogo con VĂ­ctor Mastrangelo en Somos Radio, Daniel Filmus sostuvo que no existe incompatibilidad entre desarrollo minero y defensa del agua, pero advirtiĂł que cualquier modificaciĂłn que implique retrocesos en derechos ambientales puede ser declarada inconstitucional. SeñalĂł el retroceso del 17% de las zonas glaciares en la Ășltima dĂ©cada y cuestionĂł el debilitamiento del rol del Estado en la protecciĂłn de los recursos estratĂ©gicos.

El debate por la Ley de Glaciares volviĂł al centro de la escena y, con Ă©l, una discusiĂłn que atraviesa fibras sensibles del modelo de desarrollo argentino: agua, minerĂ­a, soberanĂ­a y ambiente. En declaraciones realizadas en AM530, Somos Radio, Daniel Filmus fue tajante. “No es incompatible defender el agua con el desarrollo de la minerĂ­a”, afirmĂł, marcando una posiciĂłn que se corre del falso dilema que suele instalarse en el debate pĂșblico. Pero inmediatamente encendiĂł una alarma que el Gobierno de Javier Milei parece dispuesto a ignorar: cualquier reforma que implique una regresiĂłn en derechos ambientales puede terminar en la Corte Suprema y dejar a las empresas frente a un escenario de inseguridad jurĂ­dica.

El planteo no es menor. Filmus recordĂł que “solo una pequeña parte de la cordillera es la que estĂĄ protegida con la Ley de Glaciares, es el 0,20% del paĂ­s”. Es decir, no estamos hablando de una prohibiciĂłn generalizada de la actividad minera, sino de una protecciĂłn especĂ­fica sobre zonas que cumplen una funciĂłn clave en la regulaciĂłn de los recursos hĂ­dricos. En un paĂ­s donde, segĂșn sus propias palabras, “mĂĄs de la mitad de la Argentina estĂĄ en una situaciĂłn hĂ­drica muy crĂ­tica”, relativizar esa protecciĂłn no parece precisamente una jugada audaz, sino mĂĄs bien temeraria.

El ex ministro fue claro al señalar que existe un atlas de zonas glaciares ya elaborado, que deberĂ­a actualizarse cada cinco años. En los Ășltimos diez años, sostuvo, hubo un 17% de retroceso. El dato no es una consigna ambientalista, es un indicador cientĂ­fico vinculado al calentamiento global y al retroceso de los glaciares. En ese contexto, avanzar hacia modificaciones que debiliten la ley vigente no suena a modernizaciĂłn normativa, sino a un retroceso en tĂ©rminos de prevenciĂłn.

Filmus introdujo un elemento central en la discusiĂłn: la constitucionalidad. “Si se vota esta ley, las empresas mineras van a correr el riesgo de que luego la Corte Suprema defina que es inconstitucional”, advirtiĂł. La frase, lejos de ser una amenaza polĂ­tica, apunta a un principio jurĂ­dico bĂĄsico: en materia ambiental rige el criterio de no regresiĂłn. Si el Congreso sanciona una norma que implique menos protecciĂłn que la existente, la Justicia puede intervenir. El antecedente de Chile, donde la Corte Suprema frenĂł una obra y las empresas perdieron, fue mencionado como ejemplo concreto de que estos conflictos no son hipotĂ©ticos.

El Gobierno de Milei ha planteado, desde el inicio de su gestiĂłn, una mirada fuertemente desreguladora. Bajo la premisa de “liberar” las fuerzas del mercado, el Estado aparece como un obstĂĄculo a remover. Sin embargo, en cuestiones ambientales, esa lĂłgica choca con un lĂ­mite evidente: “Si no hay un Estado que proteja el ambiente, quedamos librados a los intereses de unos pocos”, subrayĂł Filmus. La frase sintetiza una tensiĂłn de fondo. ÂżPuede el mercado autorregularse cuando lo que estĂĄ en juego es el agua, un recurso estratĂ©gico y escaso?

El ex ministro tambiĂ©n recordĂł que las provincias tienen la facultad de ser mĂĄs estrictas que la NaciĂłn en materia ambiental. “Hay provincias que prohĂ­ben la minerĂ­a a cielo abierto porque la ConstituciĂłn permite que haya mayor dureza”, explicĂł. La NaciĂłn fija presupuestos mĂ­nimos, pero las jurisdicciones pueden elevar el estĂĄndar de protecciĂłn. Esa arquitectura federal complejiza cualquier intento de imponer una flexibilizaciĂłn uniforme. No es solo una discusiĂłn tĂ©cnica; es un entramado constitucional.

Otro punto clave fue el rol de la ciencia. “Los cientĂ­ficos son los que dicen cuĂĄndo hay una zona de glaciar que regula los recursos hĂ­dricos y que no se puede tocar”, afirmĂł. No se trata de intuiciones ni de slogans. La delimitaciĂłn de ĂĄreas protegidas responde a estudios especĂ­ficos sobre su funciĂłn como reservas estratĂ©gicas de agua. En un escenario de cambio climĂĄtico y retroceso glaciar, ignorar esos datos serĂ­a, como mĂ­nimo, imprudente.

Filmus tambiĂ©n desmontĂł la idea de que el desarrollo minero dependa necesariamente de intervenir zonas glaciares. “Crece mucho la minerĂ­a en Argentina sin necesidad de tocar la zona glaciar”, señalĂł. La afirmaciĂłn apunta a desactivar el argumento de que la ley vigente paraliza inversiones. SegĂșn su planteo, el crecimiento del sector no requiere sacrificar ĂĄreas sensibles. El problema, entonces, no es la minerĂ­a en sĂ­ misma, sino dĂłnde y bajo quĂ© reglas se realiza.

En este punto, la discusión se vuelve mås incómoda. Porque si es posible desarrollar la actividad sin afectar glaciares, ¿por qué avanzar sobre la ley? La sospecha que sobrevuela es que el afån desregulador responde mås a una lógica ideológica que a una necesidad productiva concreta. Y ahí el debate se vuelve político en el sentido mås crudo del término.

Filmus planteĂł ademĂĄs que, sin una legislaciĂłn clara, los conflictos terminan judicializĂĄndose. “Los lugares sin legislaciĂłn apropiada lo resuelve la Corte Suprema”, advirtiĂł. En otras palabras, desarmar el marco normativo no elimina el problema, lo traslada. Y lo traslada a un terreno donde la incertidumbre puede ser aĂșn mayor para todos los actores involucrados.

Hay un dato que atraviesa toda la intervenciĂłn: el agua como recurso estratĂ©gico. En un paĂ­s con vastas regiones atravesadas por sequĂ­as recurrentes, donde mĂĄs de la mitad del territorio enfrenta situaciones hĂ­dricas crĂ­ticas, el retroceso del 17% en zonas glaciares en la Ășltima dĂ©cada no es un detalle estadĂ­stico. Es una señal de alerta. Y en ese contexto, cualquier reforma que implique menor protecciĂłn puede leerse como una regresiĂłn.

El Gobierno de Javier Milei ha hecho del ajuste y la reducciĂłn del Estado una bandera. Pero cuando se trata de bienes comunes como el agua, la discusiĂłn excede la eficiencia administrativa. Estamos ante derechos ambientales reconocidos y ante principios constitucionales que no pueden desactivarse con una consigna de mercado. La advertencia de Filmus no es solo polĂ­tica; es jurĂ­dica y cientĂ­fica.

El debate estå abierto y, como reconoció implícitamente el propio ex ministro, no es lineal ni simple. Defender el agua y promover la minería no son términos excluyentes. La clave estå en el cómo, el dónde y el bajo qué reglas. Lo que sí parece claro es que avanzar hacia una norma que implique regresiones puede desencadenar una batalla judicial y profundizar la incertidumbre.

En tiempos donde el discurso oficial suele simplificar las tensiones bajo la lĂłgica de “todo o nada”, la intervenciĂłn de Filmus introduce matices. Reconoce la complejidad, pero tambiĂ©n fija lĂ­mites. El retroceso de los glaciares, la crisis hĂ­drica y la vigencia del principio de no regresiĂłn ambiental no son consignas ideolĂłgicas; son datos y marcos normativos que condicionan cualquier polĂ­tica pĂșblica.

La pregunta de fondo es si el Gobierno estĂĄ dispuesto a escuchar esas advertencias o si avanzarĂĄ, fiel a su estilo, a fuerza de mayorĂ­as circunstanciales y confrontaciĂłn. En un paĂ­s donde el agua es cada vez mĂĄs un recurso estratĂ©gico y escaso, jugar con los lĂ­mites de su protecciĂłn no parece una apuesta menor. Y si la polĂ­tica no asume esa responsabilidad, la Ășltima palabra, como ya ocurriĂł en otros paĂ­ses, puede terminar en manos de la Corte Suprema.

Fuente: https://ar.radiocut.fm/audiocut/daniel-filmus-no-es-incompatible-defender-agua-con-desarrollo-mineria/

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