El senador entrerriano Edgardo Kueider, señalado por corrupción y sorprendido con 200 mil dólares sin declarar, reapareció en redes sociales para celebrar la “calidad institucional” del sistema electoral. El resultado de las legislativas 2025 le devolvió aire político y una impunidad simbólica que retrata a la Argentina que viene.
El poder tiene esa capacidad prodigiosa de resucitar a los que parecían condenados. La victoria de Javier Milei en las elecciones legislativas de 2025 no solo consolidó su dominio político, sino que también barrió bajo la alfombra a muchos de sus aliados caídos en desgracia. Entre ellos, Edgardo Kueider, un senador que hasta hace pocas horas era sinónimo de corrupción, y hoy se presenta en las redes como un ejemplo de institucionalidad. La escena no es anecdótica: es un síntoma.
Edgardo Kueider, el mismo que fue sorprendido intentando salir del país con 200 mil dólares sin declarar, reapareció exultante en la red social X para adjudicarse un logro institucional. “Orgulloso de haber impulsado en el Senado el sistema de Boleta Única, que hoy el país ha estrenado con notable éxito. Un salto enorme hacia la calidad institucional y en el ejercicio de la democracia”, escribió.
La publicación, por sí sola, bastó para exhibir el grado de cinismo político al que se ha llegado: un dirigente investigado por irregularidades financieras y políticas ahora pretende erigirse como garante de transparencia electoral.
El senador entrerriano no es un recién llegado a las sombras del poder. En diciembre de 2024, Kueider fue detenido en el Puente de la Amistad, entre Paraguay y Brasil, cuando intentaba ingresar al país con más de 200 mil dólares sin declarar, junto a su secretaria. La Justicia paraguaya lo imputó por tentativa de contrabando de divisas y lo envió a juicio oral, mientras que en Argentina enfrenta dos causas abiertas por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, vinculadas a contratos con la empresa estatal Enersa y a la firma inmobiliaria Betail S.A., sospechada de ser una pantalla para operaciones patrimoniales.
Pese a la magnitud de las acusaciones, Kueider no solo conserva su banca, sino que busca reposicionarse públicamente bajo el discurso de la “calidad institucional”. El triunfo electoral del oficialismo le devolvió oxígeno político y cobertura mediática: su nombre, antes asociado al escándalo, hoy aparece envuelto en la retórica de la transparencia. Una postal exacta de la Argentina mileísta, donde la impunidad se recicla y las causas judiciales se convierten en medallas de supervivencia.
Kueider, además, intentó victimizarse públicamente con un nuevo mensaje en X donde escribió: “Los costos políticos de haber impulsado esta y otras iniciativas, hoy se expresan en causas judiciales inventadas por sectores políticos que no pueden tolerar mecanismos más transparentes de representatividad. El tiempo y la verdad siempre van a triunfar.” La estrategia es evidente: transformarse en perseguido para lavarse la cara. El senador busca reescribir su historia, como si las valijas con dólares fueran una invención de sus enemigos y no una causa penal abierta en dos países. En lugar de rendir cuentas, elige la narrativa del mártir: el político honesto injustamente acosado por la “casta” que él mismo integra. Un caradura político que apela al discurso de la transparencia mientras carga sobre sus hombros un caso grave de corrupción.
Hasta hace semanas, Kueider era un cadáver político. Su nombre había desaparecido del radar mediático tras los escándalos por fondos no declarados y por las sospechas que lo involucraban en manejos opacos dentro del Senado. Pero el resultado de las elecciones cambió el clima. La ola libertaria que barrió buena parte del país no solo reconfiguró el mapa del poder: también ofreció una suerte de amnistía simbólica para figuras cuestionadas, que encontraron en el triunfo de Milei un nuevo aire para reescribir su historia.
El caso Kueider no es un hecho aislado. Es el retrato de una Argentina donde la impunidad se recicla y el oportunismo se vuelve política de Estado. Los mismos que ayer se refugiaban en el silencio, hoy posan como defensores de la república. Y lo hacen porque el oficialismo les abrió la puerta. Milei construyó su mayoría no solo con el voto popular, sino con el retorno de esos cuadros que, en otros contextos, habrían sido marginados por la justicia o por la ética pública.
Kueider fue uno de los primeros en leer el nuevo signo de los tiempos. Su mensaje, breve y medido, no busca discutir ideas, sino lavar imagen. “Calidad institucional” es una frase vacía en boca de quien fue acusado de manejar fondos oscuros y de favorecer contrataciones irregulares. Pero en la Argentina actual, esa impostura se vuelve rentable. La narrativa libertaria —que habla de “casta” mientras la reabsorbe— ofrece el escenario ideal para que políticos en desgracia se presenten como “renovadores”.
El poder, en su versión mileísta, no exige transparencia, solo lealtad coyuntural. Kueider, que hasta hace poco era un nombre prohibido en los pasillos del Senado, ahora se pasea por las redes con el aura de un estadista. El gesto tiene valor simbólico: el Mileísmo convierte en héroes a quienes antes eran acusados, y en enemigos a quienes defienden el control institucional. Es el mundo al revés, pero institucionalizado.
Lo más alarmante no es su tuit —un episodio menor en apariencia—, sino lo que revela sobre el clima político. En un país donde la crisis económica, la inflación y el desempleo erosionan la legitimidad de las instituciones, los discursos de “calidad democrática” se vuelven placebo. Sirven para maquillar un sistema cada vez más distante de la ciudadanía real. Mientras los trabajadores pierden poder adquisitivo y los jóvenes migran, los viejos operadores regresan de entre los muertos políticos con la bendición de la urna.
El caso Kueider también desnuda una característica del Mileísmo: su capacidad de absorber todo lo que antes despreciaba. Lo que se presentaba como una “revolución contra la casta” terminó siendo un reciclaje de viejos nombres bajo un nuevo logo. Empresarios, exfuncionarios, senadores con causas judiciales, todos encuentran un lugar bajo el paraguas libertario. El resultado electoral del 26 de octubre no solo consagró una mayoría legislativa: legitimó una cultura política de simulación, donde la moral se mide por la conveniencia del momento.
Hay quienes sostienen que las elecciones trajeron “orden” y “estabilidad institucional”. Pero el verdadero orden que se consolidó es el de la impunidad. En el nuevo mapa del poder, los delitos económicos, las evasiones y los negociados financieros ya no se castigan: se administran. Y figuras como Kueider se convierten en el símbolo perfecto de esa mutación.
La ironía es amarga: mientras el gobierno congela salarios, recorta jubilaciones y profundiza la recesión, sus aliados más comprometidos con causas de corrupción recuperan prestigio político. El ajuste recae sobre los trabajadores; el perdón, sobre los poderosos. En esa asimetría moral se construye la nueva Argentina del Mileísmo.
Es posible que Kueider crea sinceramente que impulsó “un salto hacia la calidad institucional”. Pero su regreso mediático, su repentina confianza y su celebración pública no hablan de una democracia más sólida, sino de un sistema político más cínico. Su historia no es un desvío: es un anticipo de lo que viene. La Argentina de la próxima década, si el modelo mileísta se consolida, será la de los lavadores morales, los arrepentidos reciclados, los que vuelven de todo porque el poder siempre los absuelve.
La frase del usuario que comentaba en redes resume la sensación colectiva: “Habrá que agarrarse fuerte en la turbulencia, pero nunca echarle la culpa al pueblo”. Porque el pueblo no decidió que Kueider vuelva. Lo hizo el sistema político que, una vez más, convierte a los sospechosos en referentes y a los culpables en comentaristas de moral pública.
Fuentes :
- X (Twitter) – Edgardo Kueider: @EdgardoKueider
- Infobae – “La Justicia de Paraguay acusó formalmente al exsenador Kueider de contrabando”
https://www.infobae.com/politica/2025/06/05/la-justicia-de-paraguay-acuso-formalmente-al-ex-senador-kueider-de-contrabando - Clarín – “Causa por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito involucra al senador Edgardo Kueider”
https://www.clarin.com/politica/causa-lavado-dinero-enriquecimiento-ilicito-coimas-involucra-senador-edgardo-kueider_0_ZutMl3Wo5U.html - Última Hora (Paraguay) – “Fiscalía acusa y pide juicio oral para el exsenador argentino Edgardo Kueider detenido en Paraguay”
https://www.ultimahora.com/fiscalia-acusa-y-pide-juicio-oral-para-el-ex-senador-argentino-edgardo-kueider-detenido-en-paraguay - Revista Quorum – “El senador Kueider argumenta que el dinero es de su secretaria y queda detenido en Paraguay”
https://revistaquorum.com.ar/2024/12/06/senador-kueider-argumenta-que-el-dinero-es-de-su-secretaria-y-queda-detenido-en-paraguay





















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