El peronismo retuvo San Juan y dejó a Milei tercero en las legislativas

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Con el escrutinio prácticamente finalizado, Fuerza San Juan se impuso con el 34,44 % y obtuvo una banca, al igual que Por San Juan (31,02 %) y La Libertad Avanza (26 %). Los resultados muestran un retroceso de la fuerza oficialista nacional y la persistencia del voto peronista en el interior.

En un contexto de crisis económica y tensiones entre Nación y provincias, los sanjuaninos votaron con un claro mensaje: la agenda de ajuste del Gobierno de Javier Milei no encuentra eco en las urnas locales. La elección provincial deja un escenario tripartito, donde el peronismo conserva su base, la oposición local mantiene su caudal y el oficialismo liberal pierde el impulso de 2023.

La provincia de San Juan se convirtió en una de las postales políticas más significativas de las elecciones legislativas del domingo. Con el 99,55 % de las mesas escrutadas, los resultados muestran un equilibrio político, pero con un claro mensaje de resistencia al proyecto económico nacional encabezado por Javier Milei.

El frente Fuerza San Juan, que nuclea al peronismo provincial, alcanzó el 34,44 % de los votos (146.856 sufragios), lo que le permite retener una banca en la Cámara de Diputados. En segundo lugar, Por San Juan, ligado a estructuras opositoras de centro y con apoyo de sectores independientes, consiguió el 31,02 % (132.286 votos). En tercer puesto, La Libertad Avanza obtuvo el 26 % (110.864 votos), marcando una caída importante respecto a su desempeño nacional en 2023.

El reparto de las tres bancas en juego quedó entonces con un escaño para cada fuerza, lo que refleja una paridad competitiva pero también un reacomodamiento político profundo: el electorado sanjuanino no acompañó el rumbo libertario del Gobierno nacional.

Este resultado cobra mayor relevancia al compararse con la fuerte presencia que Milei había logrado en San Juan durante las presidenciales pasadas, cuando su discurso antisistema y de “motosierra” sedujo a amplios sectores desencantados. Dos años después, la promesa de “libertad” se tradujo en recortes, inflación y conflictividad social, erosionando su capital político incluso en territorios donde había tenido adhesión.

El gobernador peronista Marcelo Orrego (si bien responde a un armado provincialista con vínculos al radicalismo, ha tomado distancia de Milei) se encuentra ahora frente a un mapa político más fragmentado pero con capacidad para negociar con los bloques nacionales. El desempeño de Fuerza San Juan reafirma que el peronismo local mantiene raíces sólidas en la estructura territorial y un discurso que conecta con las necesidades reales: producción, minería, salarios y obra pública.

Mientras tanto, el espacio Por San Juan consolidó un electorado estable, articulando discursos de gestión y moderación, lo que lo posiciona como un actor clave en la disputa provincial. Su crecimiento muestra que parte del voto opositor a Milei prefirió una opción local antes que sumarse a la propuesta libertaria.

El 26 % de La Libertad Avanza evidencia el desgaste del oficialismo nacional en las provincias del interior. La pérdida de casi diez puntos respecto a su performance anterior puede leerse como una advertencia para la Casa Rosada: el discurso de ajuste permanente y desprecio por el federalismo no rinde políticamente cuando los bolsillos del interior profundo se vacían y las economías regionales se paralizan por falta de inversión estatal.

En San Juan, los recortes de transferencias y los atrasos en obras viales y energéticas golpearon de lleno. Los municipios vieron caer la coparticipación real, los salarios estatales perdieron poder adquisitivo y los programas sociales fueron reducidos o eliminados. Todo eso repercutió en las urnas.

El voto peronista funcionó como un dique frente al descontento con el modelo nacional: no por nostalgia, sino por supervivencia. En los departamentos más postergados, la consigna fue clara: “con Milei no se come”. El mismo fenómeno se repite en otras provincias del oeste argentino, donde el peso del Estado sigue siendo vital para sostener la economía.

Por otra parte, la elección sanjuanina muestra que el discurso liberal no logró instalar un relato de futuro. A diferencia de 2023, cuando el enojo funcionó como motor electoral, hoy prima la evaluación concreta de la gestión: inflación descontrolada, caída del consumo, parálisis educativa y científica, y deterioro del empleo. En ese marco, el voto castigo se canalizó de modo plural, pero principalmente hacia las opciones provinciales.

El resultado, aunque ajustado, reordena el tablero político de San Juan. Ninguna fuerza logró imponerse de manera contundente, pero la señal es inequívoca: el proyecto ultraliberal de Milei retrocede, mientras las estructuras locales —tanto peronistas como moderadas— recuperan protagonismo.

En clave nacional, San Juan se suma a una tendencia que ya se percibe en Río Negro, Misiones y Tucumán: la reconstrucción de los frentes provinciales frente al vaciamiento del Estado nacional. El mensaje al Gobierno es claro: sin redistribución, sin obra pública y sin respeto por el federalismo, el interior no acompaña.

La foto final deja un Congreso más equilibrado, con una representación que refleja la diversidad política del país. Pero también expone una fractura entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales que podría profundizarse en el debate por el Presupuesto 2026, especialmente en los fondos universitarios y las partidas sociales.

La elección sanjuanina, en definitiva, es un termómetro: el ajuste tiene costos políticos. Y San Juan, una vez más, votó con memoria y con hambre de justicia social.

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