Caso $LIBRA: peritajes confirman chats borrados y vínculos directos entre Milei y el empresario cripto Mauricio Novelli

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La Justicia ya no investiga rumores ni trascendidos: peritajes oficiales confirmaron conversaciones entre el Presidente, su hermana y los protagonistas del fallido token $LIBRA. Mensajes eliminados, vínculos previos ocultos y un acuerdo confidencial que la Casa Rosada todavía no explica. Detrás del discurso libertario de “no intervención” y “desconocimiento técnico”, la causa $LIBRA expone una red de relaciones, negocios y silencios que comprometen directamente a Javier Milei y a su entorno más íntimo. La evidencia judicial revela que nada fue improvisado y que el derrumbe cripto dejó mucho más que pérdidas financieras: dejó al descubierto un modo de ejercer el poder.

El escándalo de la criptomoneda $LIBRA ya no puede reducirse a un “error de buena fe”, como intentó instalar el Gobierno de Javier Milei en los días posteriores al colapso del token. La causa judicial avanzó, los peritajes hablaron y el relato oficial empezó a resquebrajarse. Hoy, lo que emerge es una trama espesa, incómoda y políticamente explosiva, donde el Presidente aparece en contacto directo con empresarios cripto, contratos confidenciales no declarados y mensajes borrados que la Justicia intenta reconstruir pedazo por pedazo.

El punto de inflexión fue el informe técnico elaborado por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal, la DATIP, un organismo que no opina ni especula: analiza dispositivos, recupera datos y deja constancia de lo que encuentra. Ese documento, incorporado a la causa que instruye el fiscal Eduardo Taiano, confirmó que uno de los números telefónicos del Presidente Javier Milei mantuvo conversaciones por WhatsApp e Instagram con Mauricio Novelli, el trader que ofició de nexo con el estadounidense Hayden Davis, impulsor de $LIBRA. También detectó intercambios con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario.

El contenido de esos mensajes permanece bajo reserva judicial, pero hay un dato imposible de maquillar: muchos de ellos fueron eliminados. Los peritos detectaron conversaciones vaciadas, archivos borrados y registros marcados con el símbolo de “papelera”. No es un detalle técnico menor. En causas de esta magnitud, la eliminación de mensajes suele ser un acto defensivo, una forma rudimentaria —y torpe— de borrar huellas cuando el escándalo ya estalló.

La pregunta central que ahora desvela a la Justicia y sacude a la Casa Rosada es concreta y demoledora: ¿existió un acuerdo confidencial entre Javier Milei y Hayden Davis para el asesoramiento en blockchain y criptomonedas? El fiscal Taiano ya lo preguntó formalmente y exigió a la Subsecretaría de Asuntos Presidenciales que informe si ese contrato existe y, de ser así, que entregue el original. El pedido no es caprichoso. Surge de indicios concretos hallados en los dispositivos secuestrados y de reconstrucciones periodísticas previas que ubican la firma del acuerdo el 29 de enero de 2025, apenas un día antes de una reunión en la Casa Rosada que el propio Milei celebró en redes sociales con una foto sonriente.

Mientras el Gobierno guarda silencio o responde con evasivas, la evidencia muestra que el vínculo entre Milei y Novelli no fue circunstancial ni reciente. Los peritajes confirmaron una relación que se remonta al menos a 2021, cuando el hoy Presidente dictaba clases en la academia de negocios N&W Professional Traders, propiedad de Novelli. Allí, Milei no era un espectador ocasional: era una figura promocional, un “respaldo público” que legitimaba cursos, incluso en criptomonedas. Existen videos, archivos MP4, programas académicos y registros de reuniones por Zoom donde aparecen Milei y Karina Milei participando activamente.

Este dato choca de frente con la defensa pública que ensayó el Presidente tras el derrumbe de $LIBRA. “Yo no sé nada de criptomonedas”, dijo. “No lo promocioné, lo difundí”, insistió. El problema es que los hechos lo desmienten. No solo enseñó sobre el tema años antes, sino que ya había promocionado otro token de Novelli, $Vulc, en febrero de 2021. Aquella criptomoneda también terminó desplomándose. Casualidades repetidas dejan de ser casualidades.

El lanzamiento de $LIBRA fue, además, cualquier cosa menos espontáneo. La reconstrucción judicial y periodística muestra una puesta en escena aceitada, con reuniones previas, eventos exclusivos como el Tech Forum 2024 y un círculo de “criptobros” que orbitaban el poder presidencial. Mientras Milei hablaba de libertad económica y desregulación, un puñado de billeteras con información privilegiada se llevaba cerca de 280 millones de dólares, según auditores especializados, dejando un tendal de más de 40.000 inversores perjudicados, muchos de ellos argentinos que confiaron en la palabra del Presidente.

El día clave, el 14 de febrero de 2025, todo indica que Milei estaba en contacto con los organizadores del lanzamiento. Alguien le acercó el enlace al contrato inteligente que luego difundió desde su cuenta en X. Sin ese tuit, $LIBRA no habría explotado. Cuando el token comenzó a desplomarse, el Presidente borró el mensaje y se desentendió. Davis, en cambio, salió a decir que era asesor de Milei y que había retenido 100 millones de dólares “de los argentinos”, a la espera de instrucciones. Un sincericidio que todavía retumba.

La causa también expuso movimientos financieros y logísticos difíciles de explicar desde la narrativa oficial. Días antes del lanzamiento, familiares de Novelli abrieron y cargaron una caja de seguridad en un banco de Martínez. Tras el colapso, la vaciaron en el primer día hábil. En paralelo, se detectaron transferencias millonarias desde billeteras de Davis hacia intermediarios en Argentina, con flujos que terminaban vinculados a Novelli y su socio Manuel Terrones Godoy. El día de la famosa foto en la Casa Rosada, hubo giros por más de un millón de dólares.

Nada de esto prueba aún una responsabilidad penal directa del Presidente, y la propia DATIP aclara que su tarea es técnica, no jurídica. Pero el cuadro general es alarmante. Un jefe de Estado que mantiene contactos privados con lobistas cripto, que habría firmado acuerdos confidenciales sin transparencia institucional, que promociona activos financieros desde sus redes y que luego borra mensajes cuando el negocio estalla, no encaja con la promesa de “república”, “meritocracia” y “fin de la casta” que llevó a Milei al poder.

La eliminación de mensajes, lejos de cerrar el tema, lo agrava. Porque en política —y más aún en el ejercicio de la presidencia— no solo importa lo que se hace, sino lo que se intenta ocultar. El silencio de la Casa Rosada frente al requerimiento judicial no es prudencia: es una señal de debilidad. Y en un Gobierno que predica transparencia pero actúa en las sombras, cada gigabyte borrado pesa como una confesión incompleta.

La causa $LIBRA seguirá su curso. La Justicia deberá determinar si hubo delito, cohecho o tráfico de influencias. Pero en el plano político, el daño ya está hecho. El experimento libertario muestra su costado más crudo: un Estado que se retira para los de abajo, pero se vuelve íntimo y complaciente con los negocios opacos de los de arriba. En ese espejo incómodo, Javier Milei ya no puede fingir que no se reconoce.

Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/02/26/las-conversaciones-y-chats-borrados-entre-javier-milei-y-mauricio-novelli-por-libra/
https://www.lanacion.com.ar/politica/caso-libra-un-peritaje-oficial-detecto-intercambios-entre-milei-y-novelli-que-elimino-mensajes-nid26022026/
https://www.ambito.com/politica/libra-pericia-clave-confirmo-la-interaccion-javier-milei-y-mauricio-novelli-n6249993

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