Una encuesta de Opina Argentina revela que casi cuatro de cada diez argentinos no logra cubrir sus gastos mensuales y que el deterioro se aceleró en el arranque de 2026. El último relevamiento de Opina Argentina marca un salto de siete puntos en la población que no llega a fin de mes y confirma una tendencia inquietante desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El 79% no pudo ahorrar en el último mes y la capacidad de ahorro cayó respecto del comienzo del mandato.
Hay números que no admiten maquillaje. No importa cuánta épica se le ponga al ajuste, ni cuántas veces se repita la palabra “orden”. Cuando el 39% de la población declara que no llega a fin de mes, la realidad se impone con una crudeza que ningún discurso puede disimular. El último relevamiento difundido por Opina Argentina muestra exactamente eso: casi cuatro de cada diez argentinos no logran cubrir sus gastos mensuales. Y lo más inquietante no es solo el número en sí, sino su evolución.
La fotografía actual, correspondiente a febrero de 2026 según la serie exhibida, es contundente. El 39% afirma que no llegó a fin de mes. Un 40% dice que llegó, pero sin poder ahorrar. Apenas un 20% pudo ahorrar algo. Y un 2% no sabe o no tiene opinión formada. Traducido al lenguaje de la calle, el 79% no pudo guardar un peso. La gran mayoría vive al límite o directamente por debajo del límite.
No es una sensación térmica. Es un dato concreto de percepción económica cotidiana. No habla de macroeconomía, no discute el déficit ni el superávit fiscal. Habla del changuito, de la boleta, del alquiler, de la tarjeta. Habla de si alcanza o no alcanza. Y en ese terreno, la respuesta es lapidaria.
Lo más relevante del informe no es solo la foto del momento, sino el recorrido. Cuando comenzó la gestión de Javier Milei, en diciembre de 2024 según la serie mostrada, el 28% decía que no llegaba a fin de mes. Hoy ese número es 39%. Son once puntos más desde el inicio del período medido. En paralelo, la capacidad de ahorro cayó de 24% a 20%. Es decir, menos personas pueden guardar dinero y más personas directamente no llegan.
📊 El porcentaje de personas que no llega a fin de mes sube 7 puntos y alcanza el nivel más alto desde que asumió Milei: 39%. pic.twitter.com/7cHmNb5e7B
— OpinaArgentina (@Opinargentina) March 2, 2026
El propio posteo alude a una suba de siete puntos, en referencia al salto entre enero de 2026 y febrero de 2026. En enero, el 32% declaraba no llegar a fin de mes. Un mes después, el 39%. Siete puntos en apenas treinta días. No es una variación marginal, es un sacudón. Y además marca el nivel más alto de toda la serie desde que asumió Milei.
Durante 2025, el indicador de quienes no llegaban a fin de mes osciló entre 34% y 38%. Hubo meses con leves mejoras y otros con retrocesos. Pero nunca había alcanzado el 39%. El techo histórico coincide con el presente. Ese detalle no es menor. Si el relato oficial insiste en que “lo peor ya pasó”, el dato sugiere que, al menos para una parte creciente de la sociedad, lo peor está muy presente.
La categoría “llegó a fin de mes pero no pudo ahorrar” se mantiene estable en torno al 40%. Esa estabilidad, lejos de ser tranquilizadora, habla de una meseta incómoda: millones de personas que apenas logran cubrir gastos, sin margen para imprevistos, sin colchón, sin red. Es el tipo de equilibrio frágil que se rompe con una suba de tarifas, un aumento en alimentos o un ingreso que no acompaña.
La caída en la capacidad de ahorro también es sintomática. Pasar de 24% a 20% puede parecer poco en términos absolutos, pero en una sociedad golpeada, cada punto representa cientos de miles de personas que dejan de tener resto. El ahorro no es un lujo; es una señal de estabilidad mínima. Cuando esa porción se achica y la de quienes no llegan crece, el mensaje es claro: el ajuste no se distribuye de manera abstracta, se siente en el bolsillo.
Este tipo de indicador suele ser más crudo que cualquier estadística macro. Porque no pregunta por expectativas ni por ideología, sino por experiencia directa. ¿Llegó o no llegó a fin de mes? No hay mucha vuelta para darle. Y cuando el 39% responde que no, el problema no es comunicacional. Es material.
Es cierto que las percepciones económicas pueden estar influidas por múltiples factores. También es cierto que una encuesta no es la totalidad de la realidad. Pero la serie muestra consistencia interna. El repunte fuerte en 2026 no es un dato aislado, sino la culminación de una tendencia que no logra revertirse de manera sostenida. Hubo meses con leves descensos, sí, pero el punto actual supera todos los registros previos desde el inicio del período.
El gobierno de Javier Milei ha construido su narrativa sobre la idea de un sacrificio necesario para alcanzar estabilidad. Sin embargo, la pregunta inevitable es cuánto tiempo puede sostenerse ese sacrificio cuando cada vez más personas sienten que el esfuerzo no se traduce en alivio. Si casi ocho de cada diez argentinos no pueden ahorrar, y casi cuatro de cada diez no llegan directamente a cubrir sus gastos, el margen social se angosta.
No se trata solo de estadísticas frías. Detrás de ese 39% hay historias concretas: familias que recortan alimentos, que postergan compras esenciales, que se endeudan para cubrir gastos corrientes. Hay jubilados que cuentan monedas, trabajadores formales que ya no llegan, monotributistas que hacen malabares. El dato es numérico, pero el impacto es humano.
Además, el salto de siete puntos en un mes enciende una señal de alerta adicional. Los deterioros graduales pueden amortiguarse en el tiempo. Los saltos bruscos, en cambio, generan incertidumbre, miedo, enojo. Si enero marcaba 32% y febrero trepa a 39%, la sensación de caída es más intensa. No es un goteo, es un golpe.
El propio gráfico muestra que la categoría roja, la de quienes no llegan a fin de mes, venía moviéndose entre 34% y 38% durante 2025. Esa franja alta ya era preocupante. El 39% rompe ese techo. No es una anécdota, es un máximo en la serie. Y los máximos, en política y en economía, suelen tener consecuencias.
También hay que reconocer la complejidad del escenario. La percepción económica puede variar según región, ingreso, edad. No todos los sectores viven la misma realidad. El 20% que logra ahorrar muestra que hay una franja que resiste o incluso se beneficia del contexto. Pero la asimetría es evidente: ese grupo es minoritario frente al 79% que no logra guardar dinero.
En definitiva, la encuesta de Opina Argentina expone una tensión central del presente argentino. Mientras el gobierno insiste en que la macro se ordena, la micro cruje. El dato del 39% no es solo un número alto; es el más alto desde el inicio del mandato en la serie mostrada. Y cuando el récord coincide con el presente, el interrogante es inevitable: ¿cuánto más puede soportar el tejido social antes de que el malestar se transforme en algo más que una respuesta en una encuesta?
La política económica se evalúa, tarde o temprano, en el terreno concreto de la vida cotidiana. Si la vara es llegar a fin de mes, hoy casi cuatro de cada diez argentinos dicen que no lo logran. Ese es el dato. Duro, incómodo y difícil de relativizar.
Fuente:
https://x.com/Opinargentina




















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