La Argentina que se apaga: más de 21 mil empresas cerradas y casi 300 mil empleos perdidos bajo el modelo Milei. Informes académicos, empresariales y periodísticos advierten una acelerada destrucción del tejido productivo: la construcción, el comercio y la industria encabezan el derrumbe del empleo formal. Datos de la UBA, CEPA, cámaras empresarias y relevamientos periodísticos muestran un cuadro alarmante: desde fines de 2023 se multiplican los cierres de empresas, se desploman sectores clave de la economía y el país enfrenta una caída industrial de las peores del mundo.
Hay momentos en la historia económica de un país en los que las estadísticas dejan de ser simples números para convertirse en un espejo incómodo de la realidad. La Argentina atraviesa uno de esos momentos. Detrás de los discursos épicos sobre la “motosierra”, los mercados y la supuesta eficiencia del ajuste fiscal, empiezan a acumularse datos que pintan un cuadro mucho más crudo: cierre masivo de empresas, destrucción de empleo formal y un proceso de desindustrialización que recuerda a los peores ciclos de políticas neoliberales de las últimas décadas.
Los números hablan por sí solos y, en cierto sentido, también gritan. Desde noviembre de 2023 se perdieron 21.938 empleadores registrados en el país, es decir, empresas que dejaron de operar formalmente. No se trata de un fenómeno marginal ni de un simple reacomodamiento del mercado. Estamos hablando de una contracción del tejido productivo que arrastra consigo el sustento de miles de familias. La consecuencia inmediata fue la pérdida de casi 291.000 puestos de trabajo registrados en el mismo período. Cada número es una historia. Un taller que cerró, un comercio que bajó la persiana, una fábrica que dejó de producir.
Las cifras fueron relevadas por distintos informes citados en medios económicos y estudios sectoriales, y todos coinciden en la tendencia general: el modelo económico actual está provocando un retroceso profundo en la estructura productiva argentina. Otros reportes incluso estiman que más de 21.000 firmas cerraron entre 2023 y 2025 en diferentes provincias del país. Cuando se observa el fenómeno con perspectiva, el cuadro se vuelve todavía más inquietante: el cierre de empresas se concentra en pymes y en emprendimientos jóvenes, muchos de los cuales tenían menos de tres años de vida cuando debieron abandonar la actividad.
La estadística, fría pero contundente, revela un ritmo casi mecánico de destrucción productiva. Un informe del CEPA señala que cerca de 20.000 empresas dejaron de operar en los primeros 21 meses del actual gobierno. Traducido al lenguaje cotidiano: casi 30 empresas cerrando por día.
No hace falta ser un economista para entender lo que eso significa en la vida real. Significa barrios con locales vacíos, zonas industriales con galpones apagados y ciudades enteras que sienten cómo la actividad se enfría. Significa, también, que detrás del discurso de la “liberación del mercado” se esconde un proceso de concentración económica donde los más chicos son los primeros en caer.
Entre los sectores más golpeados aparece, casi de manera inevitable, la construcción. No es casualidad. La paralización de la obra pública impulsada por el gobierno de Javier Milei impactó directamente en uno de los motores tradicionales del empleo argentino. La construcción es un sector intensivo en mano de obra, capaz de absorber trabajadores con diferentes niveles de formación y generar movimiento económico en cadenas productivas que van desde la industria del cemento hasta los servicios logísticos.
Cuando ese motor se apaga, el efecto se multiplica. Los datos muestran que la actividad de la construcción cayó 14,1% entre 2023 y 2025, una de las mayores bajas sectoriales registradas en la economía reciente. El golpe no se limita a los trabajadores de la obra: arrastra proveedores, transportistas, pequeños contratistas y comercios que viven de esa dinámica.
El comercio minorista tampoco escapa a la tormenta. Según informes citados por medios económicos, el sector registró una caída del 5,2% en la actividad entre 2023 y 2025. En la calle, el panorama se traduce en algo fácil de reconocer: locales vacíos, promociones desesperadas y consumidores que cada vez compran menos y más barato. El consumo se retrae, la rueda económica se frena y el impacto llega inevitablemente al empleo.
Sin embargo, el fenómeno más profundo —y quizás el más preocupante— se observa en la industria. Un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires describe una tendencia de deterioro estructural que ya empieza a encender alarmas en distintos sectores.
Según ese estudio, la industria perdió alrededor de 100.000 empleos desde noviembre de 2023. El dato se vuelve todavía más dramático cuando se lo traduce en ritmo cotidiano: 160 puestos de trabajo industriales menos por día.
La actividad industrial cayó 8,3% en ese mismo período, pero el dato más simbólico aparece cuando se analiza el peso del sector en la economía. La participación de la industria en el PBI bajó del 16,5% en 2023 al 13,7% en 2025. Es una cifra que refleja algo más que una crisis coyuntural: sugiere un retroceso estructural que coloca a la Argentina en niveles industriales extremadamente bajos para un país con tradición manufacturera.
El informe también revela que 22 de los 24 sectores industriales registraron caídas en su valor agregado. Es decir, no se trata de una crisis puntual en alguna rama específica, sino de una contracción prácticamente generalizada.
A nivel internacional, el panorama tampoco es alentador. Un análisis basado en datos de la ONU ubica a Argentina entre los países con peor desempeño industrial reciente. Entre 2023 y 2025 la producción manufacturera argentina cayó 7,9%, lo que la convierte en la segunda peor caída industrial del mundo en ese período, sólo superada por Hungría.
El impacto sobre las empresas industriales es directo. Más de 2.400 firmas del sector cerraron, lo que representa aproximadamente el 5% del total de unidades industriales existentes. En términos de empleo, eso implicó la pérdida de unos 73.000 puestos manufactureros.
El proceso no se limita al Área Metropolitana de Buenos Aires. Las provincias también sienten el impacto. En Santa Fe, por ejemplo, se perdieron 2.257 empresas desde 2023, un promedio cercano a tres compañías cerrando por día. La destrucción de empleo provincial se concentró en industria, construcción y transporte, sectores clave para la economía regional.
Otros relevamientos señalan que el número de empresas cayó en la mayoría de las provincias argentinas, lo que confirma que el fenómeno tiene escala nacional. No se trata de una crisis localizada sino de un reordenamiento económico profundo que atraviesa todo el país.
Incluso sectores empresarios que inicialmente apoyaron el rumbo económico comenzaron a manifestar preocupación. Informes citados por la prensa indican que más de 21.900 empresas cerraron en los dos primeros años del actual ciclo económico. Las organizaciones industriales advierten que muchas pymes enfrentan una combinación explosiva de caída de la actividad, dificultades financieras y pérdida de empleo.
El cuadro es complejo y, en muchos aspectos, todavía incierto. Hay quienes sostienen que se trata de una transición necesaria hacia una economía más abierta y competitiva. Pero para miles de trabajadores y pequeños empresarios, esa promesa de eficiencia se parece demasiado a una vieja película ya conocida en la Argentina: apertura importadora, ajuste fiscal y destrucción de la industria nacional.
En definitiva, detrás del relato de la “libertad económica” aparece una realidad incómoda: el tejido productivo argentino se está achicando. Y cuando un país pierde empresas, pierde algo más que actividad económica. Pierde capacidades, conocimiento, trabajo y futuro.
Porque una cosa es discutir modelos económicos y otra muy distinta es ver cómo, día tras día, se apagan las luces de fábricas, talleres y comercios. Cuando eso ocurre, la economía deja de ser una teoría y se convierte en algo mucho más tangible: la vida cotidiana de millones de personas.
Fuente:
https://www.batimes.com.ar/news/economy/nearly-22000-companies-lost-under-milei-since-december-2023-construction-hit-hardest.phtml
https://www.conclusion.com.ar/politica/economia/desolador-casi-todas-las-provincias-registran-cierre-de-empresas-y-perdida-de-empleo-desde-2023/03/2026/
https://www.batimes.com.ar/news/economy/cepa-report-276000-formal-jobs-lost-in-21-months-of-milei.phtml
https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/informe-uba-revela-que-la-industria-perdio-160-empleos-por-dia-en-los-dos-anos-de-milei/
https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/milei-160-empleos-industriales-dia-informe-uba_1_13044979.html
https://cholilaonline.ar/2026/03/informe-uba-crisis-industrial-perdida-160-empleos-diarios.html
https://buenosairesherald.com/economics/argentinas-industry-records-the-second-worst-decline-worldwide-in-two-years
https://www.ellitoral.com/economia/milei-industria-crisis-empleos-santafe-empresas-destruccion-trabajadores-politica-economica-decisiones-crisis_0_EaOve5gW4b.html
https://elpais.com/argentina/2026-03-05/los-grandes-empresarios-de-argentina-alertan-sobre-la-critica-situacion-de-la-industria-y-le-reclaman-respeto-a-milei.html























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