El mayor banco privado del país registró pérdidas por $83.544 millones en el último trimestre de 2025 mientras crecen los créditos impagos y el sistema financiero empieza a sentir el deterioro del poder adquisitivo de las familias. El resultado negativo del Grupo Financiero Galicia expone una señal inquietante para la economía argentina: el aumento de la morosidad y la presión de los créditos incobrables comienzan a erosionar los balances bancarios. En el trasfondo, el ajuste económico y las tasas altas ponen en jaque la capacidad de pago de millones de hogares.
El sistema financiero argentino acaba de recibir una señal que pocos en el mercado querían ver, pero que muchos intuían. El Grupo Financiero Galicia, el mayor holding bancario privado del país, reportó una pérdida neta atribuible de 83.544 millones de pesos en el cuarto trimestre de 2025. El dato no solo superó ampliamente las estimaciones de los analistas, sino que dejó al descubierto una grieta cada vez más visible en la economía real: el deterioro del crédito y la creciente incapacidad de pago de las familias.
El número tiene una dimensión simbólica y otra profundamente económica. En el mismo período del año anterior, el banco había registrado ganancias por más de 731.000 millones de pesos. Es decir, en apenas doce meses el resultado financiero pasó de un beneficio extraordinario a un rojo significativo que sorprendió incluso a operadores acostumbrados a la volatilidad argentina.
En los mercados, la reacción fue inmediata. Las acciones del Galicia que cotizan en Wall Street comenzaron a resentirse, con caídas cercanas al 14% en lo que va del año y valores que rondan los 41 dólares por ADR. Para un banco considerado durante años uno de los papeles más sólidos del mercado local, el movimiento no pasó desapercibido. Los inversores, que suelen leer los balances con la frialdad de un cirujano, empezaron a recalibrar el riesgo del sistema financiero argentino.
Pero detrás de la aritmética contable hay una historia más profunda. El resultado negativo del banco no se explica por una caída del negocio bancario tradicional. De hecho, el margen de intermediación financiera mostró mejoras interanuales. Los ingresos por intereses alcanzaron aproximadamente 1,57 billones de pesos durante el trimestre, con un crecimiento cercano al 48% respecto del mismo período del año anterior.
La paradoja es evidente: el banco generó más ingresos financieros, pero aun así terminó con pérdidas. ¿Qué pasó entonces? La respuesta aparece en una palabra que empieza a resonar con fuerza en la economía argentina: morosidad.
El aumento de los créditos que dejan de pagarse golpeó de lleno los balances. Las provisiones por pérdidas crediticias se dispararon hasta superar el billón de pesos, duplicándose respecto al mismo trimestre del año anterior. En términos simples, el banco tuvo que reservar enormes sumas de dinero para cubrir préstamos que probablemente nunca se recuperen.
El impacto fue brutal. Solo el cargo por incobrabilidad se llevó más del 65% del resultado financiero del banco. Dicho de otro modo: el dinero que Galicia ganó prestando terminó evaporándose en la montaña de créditos impagos.
El dato se vuelve aún más inquietante cuando se observan los indicadores del sistema financiero. La morosidad en tarjetas de crédito llegó al 9,3%, mientras que los préstamos personales alcanzaron el 12%. Incluso los créditos prendarios —históricamente más estables— muestran una mora cercana al 5,8%.
El fenómeno no es exclusivo de Galicia. Otros bancos privados también muestran señales de deterioro. En Supervielle la morosidad ronda el 5% con rentabilidad negativa, mientras que en el Banco Macro se ubica en niveles similares y el BBVA registra indicadores cercanos al 4,4%. El panorama sugiere que no se trata de un problema aislado sino de una tendencia sistémica.
La diputada Julia Strada fue una de las primeras voces en señalar el problema. Según explicó, el banco acumula más de 776.000 millones de pesos en créditos incobrables, una cifra que refleja con crudeza el impacto del deterioro del poder adquisitivo sobre los hogares argentinos.
En otras palabras, el ajuste económico empieza a colarse por la puerta de atrás del sistema financiero. Durante meses, el discurso oficial celebró la desaceleración de la inflación como un triunfo rotundo. Sin embargo, la realidad cotidiana de millones de familias cuenta otra historia. Los precios pueden subir menos rápido, pero los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos fijos.
Ese desajuste silencioso es el que está alimentando la morosidad.
El problema se vuelve más complejo cuando se analizan las tasas de interés. En un contexto de incobrabilidad creciente, los bancos tienen cada vez menos margen para abaratar el crédito. Si una parte significativa de los préstamos deja de pagarse, la lógica del negocio obliga a mantener tasas altas para compensar las pérdidas.
Es un círculo difícil de romper. Tasas altas encarecen el crédito, lo que reduce la capacidad de pago de los deudores. Esa dificultad alimenta la morosidad, que a su vez empuja a los bancos a mantener tasas elevadas. La rueda gira y cada vuelta parece profundizar el problema.
El propio balance del Galicia refleja esa tensión. La cartera irregular del grupo pasó del 6,8% al 8,2% en apenas un trimestre, un salto significativo que los analistas vinculan con la volatilidad de las tasas reales positivas durante el segundo semestre de 2025.
Aun así, el banco mostró algunas mejoras operativas. El ratio de eficiencia —que mide qué proporción de los ingresos se destina a cubrir gastos— cayó del 71,6% al 40,9%. La reducción fue notable y refleja un fuerte control de costos, con gastos de personal que se redujeron de manera significativa.
Sin embargo, esa mejora en la gestión interna no alcanzó para compensar el impacto de la morosidad.
El resultado anual también muestra la magnitud del deterioro. En todo 2025 el Grupo Financiero Galicia obtuvo una ganancia neta de 196.046 millones de pesos, lo que implica una caída del 91% respecto del año anterior. El retorno sobre el patrimonio, un indicador clave de rentabilidad bancaria, se desplomó hasta el 2,5%.
Los analistas financieros no tardaron en emitir diagnósticos severos. Ignacio Sniechowski, del Grupo Invertir en Bolsa, describió el balance como “un esperado mal resultado trimestral y el cierre de un 2025 muy deslucido”. Según su análisis, la morosidad y el aumento de la inflación impactaron de lleno en la rentabilidad del banco.
Sniechowski también cuestionó la valuación bursátil de la entidad. Galicia cotiza a aproximadamente 1,3 veces su valor libro y presenta un ratio precio-ganancia cercano a 53 veces. Para el analista, esa relación “no guarda relación alguna con los números y la rentabilidad que reportó”.
Desde Adcap Grupo Financiero, el analista Matías Cattaruzzi también destacó que la morosidad del Galicia es la más alta entre los bancos argentinos que cotizan en bolsa. El margen neto de intereses mejoró, pero quedó por debajo de las expectativas y de los niveles históricos del grupo.
Mientras tanto, el mercado financiero observa con cautela el futuro inmediato. Algunos analistas creen que 2026 podría traer una recuperación gradual, pero lejos de un rebote contundente.
La incógnita central es si el deterioro del crédito seguirá escalando o si la morosidad alcanzará un techo en los próximos meses.
En cualquier caso, el episodio deja una enseñanza incómoda para el relato económico del gobierno de Javier Milei. El sistema bancario había atravesado los últimos meses apoyado en la renta financiera y en el famoso carry trade, una estrategia que permitió sostener resultados incluso en un contexto económico frágil.
Pero cuando el crédito empieza a deteriorarse, el corazón del negocio bancario vuelve a quedar expuesto.
Y ese corazón late al ritmo de la economía real. Si las familias no pueden pagar sus deudas, ningún artificio financiero alcanza para esconder el problema.
El rojo del Galicia no es solo un dato contable. Es, en cierto modo, un síntoma. Una señal temprana de que el ajuste económico empieza a filtrarse en la estructura misma del sistema financiero.
Y cuando eso ocurre, la pregunta deja de ser si el problema existe. La verdadera pregunta pasa a ser cuán profundo puede llegar a volverse.
Fuente:
https://www.bloomberglinea.com/latinoamerica/argentina/galicia-reporta-perdida-neta-mayor-a-la-esperada-en-el-cuarto-trimestre-y-sube-la-morosidad/
https://www.lapoliticaonline.com/economia/el-galicia-reporto-perdidas-por-la-mora-y-el-mercado-castiga-la-accion/
https://infonews.com/crisis-milei-banco-galicia-perdio-83544-millones-por-el-aumento-de-la-mora.html























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