$LIBRA: la querella pide indagar a Javier y Karina Milei por una presunta estafa millonaria con información privilegiada. El escándalo cripto que sacude al poder: acusan al Presidente y a su hermana de participar en una maniobra de apropiación fraudulenta de cientos de millones de dólares.
La causa judicial por el token $LIBRA entra en una fase crítica con un pedido formal de indagatoria que apunta al corazón del poder político. Peritajes, chats, llamadas y documentos comprometedores configuran un cuadro explosivo que pone bajo sospecha el uso de la investidura presidencial para beneficios privados.
El caso $LIBRA ya no es una anécdota incómoda ni un traspié comunicacional. Es, cada vez más, una trama densa, opaca y potencialmente devastadora que expone la fragilidad ética de un gobierno que hizo de la desregulación su bandera y del “libre mercado” su religión. La reciente solicitud de indagatoria contra Javier Milei y su hermana Karina Milei por parte de la querella marca un punto de inflexión en una causa que, lejos de disiparse, acumula indicios, sospechas y datos que incomodan.
La acusación es de una gravedad institucional ineludible: apropiación fraudulenta y uso de información privilegiada en el lanzamiento de una criptomoneda que terminó en un colapso fulminante. Traducido al lenguaje llano, lo que se investiga es si desde la cima del poder se montó —o al menos se facilitó— una maniobra típica del mundo especulativo más salvaje: inflar artificialmente el valor de un activo para luego retirarse con ganancias millonarias dejando a miles de pequeños inversores en la ruina. Un “pump and dump” en versión criolla, pero con aroma a Casa Rosada.
Todo comenzó el 14 de febrero de 2025, cuando el propio Presidente promocionó en sus redes sociales el token $LIBRA como una oportunidad para impulsar la economía argentina. El mensaje, cargado de entusiasmo y promesas, funcionó como un disparador inmediato: el precio del activo se disparó en cuestión de minutos. Pero el idilio duró poco. En pocas horas, el valor se desplomó más de un 80%, pulverizando ahorros y dejando un tendal de damnificados. Un clásico “rug pull”, dirían en la jerga cripto. Un saqueo elegante, dirían otros.
La querella sostiene que no hubo improvisación ni ingenuidad. Que detrás del fenómeno hubo coordinación, conocimiento previo y un circuito de beneficios reservado para unos pocos. En el centro de esa red aparece el nombre de Mauricio Novelli, trader y nexo clave entre los desarrolladores del token y el entorno presidencial. Y es justamente el contenido de su teléfono celular el que encendió todas las alarmas.
Los peritajes realizados sobre ese dispositivo revelaron una secuencia de comunicaciones que, como mínimo, resulta incómoda. Llamadas entre Novelli y Javier Milei minutos antes y después del lanzamiento del token. Contactos reiterados con Karina Milei. Intercambios frenéticos en las horas decisivas. Todo eso desarma la narrativa oficial de un simple apoyo espontáneo a un proyecto privado. Acá hay timing, hay coordinación, hay algo más que entusiasmo.
Pero el dato más explosivo no está en las llamadas, sino en los documentos. En el celular de Novelli apareció un borrador de acuerdo que detalla un esquema de pagos por hasta 5 millones de dólares a cambio de la promoción del token. Un contrato que, aunque no prueba por sí mismo la concreción del pago, sí evidencia que existieron negociaciones. Que hubo conversaciones donde la investidura presidencial se ponía en valor como activo económico. Como mercancía.
A eso se suman chats y audios que mencionan pagos en dólares, incluso anteriores al mandato presidencial, cuando Milei aún era diputado. Se habla de “sueldos”, de transferencias, de intermediarios. Entre ellos, un ciudadano colombiano señalado como canalizador de fondos en efectivo y criptomonedas. Una suerte de “cuevero digital” en una trama donde el dinero parece fluir con una facilidad tan sospechosa como difícil de rastrear.
La querella va más allá y describe un entramado financiero que incluye transferencias millonarias, compras anticipadas del token —realizadas segundos antes de la publicación presidencial— y movimientos de fondos hacia billeteras vinculadas a los actores principales. Todo esto configura, según los denunciantes, un esquema de aprovechamiento de información privilegiada que permitió a insiders obtener ganancias extraordinarias mientras el público general absorbía las pérdidas.
Las cifras son elocuentes. Se habla de más de 75.000 ahorristas afectados y pérdidas que superan los 280 millones de dólares. Números que no solo dimensionan el impacto económico del caso, sino también su potencial como escándalo político de magnitud histórica. Porque no se trata solo de dinero. Se trata de confianza. De la credibilidad de las instituciones. De la frontera —cada vez más difusa— entre lo público y lo privado.
En este contexto, el pedido de indagatoria presentado ante el juez Marcelo Martínez de Giorgi no es un gesto menor. Es una jugada que busca llevar a los principales protagonistas al terreno donde las explicaciones ya no se dan en redes sociales ni en conferencias de prensa, sino bajo juramento y con consecuencias legales. Javier y Karina Milei, junto a Mauricio Novelli, podrían verse obligados a responder preguntas incómodas en sede judicial. Preguntas que, hasta ahora, han sido esquivadas o minimizadas.
El pedido de indagatoria no surge de la nada ni de una operación mediática, como intenta instalar el oficialismo. Fue presentado formalmente por las querellas que representan a los inversores damnificados, entre las que se destaca la impulsada por el diputado nacional Juan Grabois, junto a otros patrocinantes como el abogado Martín Romeo.
Son esos actores, con legitimidad jurídica dentro del expediente, quienes sostienen que existen elementos suficientes para que el presidente Javier Milei, su hermana Karina Milei y el trader Mauricio Novelli sean citados a declaración indagatoria. No se trata de una denuncia liviana: hablan de una “apropiación fraudulenta” sostenida en el uso de información privilegiada y respaldada, según afirman, por peritajes, chats, documentos y movimientos financieros que configuran algo más que una simple sospecha.
Sin embargo, la causa avanza con una lentitud que también genera sospechas. A pesar de los elementos acumulados, aún no hay imputaciones formales ni citaciones a indagatoria. La defensa de Novelli, por su parte, intenta desactivar la bomba cuestionando la validez de las pericias. Habla de exceso en la recolección de datos, de violaciones a la privacidad, de irregularidades en la cadena de custodia. Una estrategia clásica cuando la evidencia empieza a incomodar.
Mientras tanto, el frente político también se recalienta. En el Congreso, se multiplican los pedidos de informes, las iniciativas de investigación y hasta los rumores de juicio político. La comisión investigadora creada para analizar el caso ya emitió conclusiones preliminares que apuntan a un uso indebido de la investidura presidencial. Y aunque el oficialismo intenta desestimar todo como una operación opositora, lo cierto es que el silencio del Presidente frente a las nuevas revelaciones empieza a hacer ruido.
Porque en política, como en los mercados, el silencio también cotiza. Y en este caso, cotiza mal.
Lo que está en juego no es solo la responsabilidad individual de dos funcionarios. Es el modelo de país que se está construyendo. Un modelo donde la desregulación absoluta abre la puerta a prácticas abusivas. Donde la lógica del “sálvese quien pueda” se impone sobre cualquier noción de bien común. Donde el Estado, lejos de proteger, parece habilitar —por acción u omisión— mecanismos de transferencia regresiva de riqueza.
El caso $LIBRA condensa, en su brutalidad, las consecuencias de esa lógica. Un experimento financiero que terminó en desastre. Una promesa de prosperidad que se convirtió en saqueo. Y una dirigencia que, en lugar de dar explicaciones, se atrinchera en el discurso ideológico mientras la realidad le explota en la cara.
La justicia tendrá la última palabra. Pero la sociedad ya empezó a sacar sus propias conclusiones. Y no son precisamente indulgentes.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/04/05/caso-libra-la-querella-pedira-la-indagatoria-de-javier-milei-karina-milei-y-mauricio-novelli/ https://elpais.com/argentina/2026-02-14/la-mancha-de-libra-no-se-va.html
https://chequeado.com/el-explicador/caso-libra-las-claves-del-peritaje-al-celular-de-mauricio-novelli-por-la-causa-que-involucra-a-javier-milei/
https://www.huffingtonpost.es/global/un-documento-halladomovil-empresario-detalla-presunto-acuerdode-5-millones-dolares-milei-libra-f202603.html
https://www.pagina12.com.ar/2026/03/16/libra-los-audios-y-los-chats-en-los-que-novelli-habla-de-pagarle-a-los-milei/
https://chequeado.com/el-explicador/caso-libra-que-puede-esperarle-a-javier-milei-y-cuales-son-las-otras-causas-de-corrupcion-que-involucran-a-su-gobierno/
https://elpais.com/argentina/2026-04-03/el-silencio-y-las-mentiras-de-milei-ante-los-escandalos-de-corrupcion.html
