La salida de Demián Reidel de Nucleoeléctrica por un escándalo de sobreprecios en la contratación de LX Argentina no sólo sacudió al gobierno libertario. El caso revela una red de vínculos empresariales y políticos que conecta a Mauricio Macri, Luis “Toto” Caputo y un negocio tan opaco como rentable: la limpieza tercerizada como caja permanente del poder.
El escándalo que terminó con la eyección de Demián Reidel del área nuclear no fue un rayo en cielo despejado ni un hecho aislado. Por el contrario, funcionó como una linterna que iluminó un mecanismo aceitado desde hace años, donde las empresas de limpieza se convierten en vehículos ideales para la recaudación política, eludir controles y garantizar contratos multimillonarios con mínima exposición pública. En el centro de esa trama aparece LX Argentina SA, la firma contratada para la limpieza de la central nuclear Atucha, cuyo sobreprecio desató la crisis, pero cuyo recorrido histórico remite directamente al macrismo y a su modo de gestionar el Estado.
Reidel, físico y hasta hace poco hombre de confianza de Javier Milei, fue desplazado de Nucleoeléctrica cuando el caso se volvió imposible de contener. Las sospechas de corrupción en la contratación de LX Argentina forzaron una salida que, puertas adentro del gobierno, dejó en evidencia algo más incómodo: el discurso de ruptura con “la casta” choca una y otra vez contra prácticas heredadas y reproducidas sin demasiados cambios. La limpieza, como negocio, es un terreno fértil para eso. Según explicó a LPO un empresario del sector, se trata de contratos difíciles de inspeccionar, sin grandes inversiones iniciales y con márgenes amplios, donde lo que realmente vale no son las máquinas sino los contactos políticos que abren las puertas.
En ese punto, el hilo conductor lleva directamente a Mauricio Macri. Mucho antes de que el escándalo estallara en Atucha, Macri ya había entendido el potencial de este rubro como negocio estructural del poder. Durante su paso por la Jefatura de Gobierno porteña y luego en la Presidencia, LX Argentina fue una proveedora recurrente del Estado. En los últimos meses de su mandato, por ejemplo, la empresa recibió contratos directos en el PAMI, una modalidad que, por su naturaleza, reduce la transparencia y amplía las zonas grises.
El vínculo con la Ciudad de Buenos Aires tampoco es menor. LX Argentina continúa siendo proveedora del gobierno porteño en múltiples licitaciones, que van desde la limpieza del Parque de la Ciudad en Soldati hasta tareas en el Metrobús y el Ecoparque. En 2024, la empresa fue beneficiada con un contrato de 6.700 millones de pesos para la limpieza del ex zoológico de Palermo, hoy Ecoparque, una cifra que habla por sí sola. Incluso días antes de que el caso Reidel explotara públicamente, LX se quedó con la limpieza de la estación Piedras de la línea A del subte, confirmando que lejos de ser una firma marginal, sigue plenamente activa y favorecida por el Estado.
Detrás de LX Argentina aparecen los nombres de Gerardo y Lucía Bonetto como propietarios formales, pero en el sector la empresa es vinculada de manera persistente a Nicolás Caputo, el histórico “hermano del alma” de Macri. Esa cercanía no es una novedad en la política argentina, pero sí resulta reveladora cuando se la observa en continuidad con el presente. LX también prestó servicios de mantenimiento en el Teatro Colón mediante una UTE con SES SA, la empresa de Caputo, que acumuló contrataciones multimillonarias durante toda la era macrista en la Ciudad.
La paradoja se vuelve todavía más densa cuando se observa el rol del actual ministro de Economía. Luis Caputo, primo de Nicky Caputo, tenía a Reidel bajo su órbita directa en el momento en que se firmó la contratación de LX para Atucha. No se trata de una casualidad administrativa, sino de una estructura concreta de control: el Ministerio de Economía posee el 100% de las acciones de Nucleoeléctrica, la compañía que conducía Reidel. De ese paquete accionario, el 79% corresponde a la Secretaría de Energía, el 20% a la Comisión Nacional de Energía Atómica y el 1% a Enarsa, todas dependencias que responden al mismo ministro.
Este entramado deja al desnudo una continuidad política que el discurso oficial intenta negar. El gobierno de Milei se presentó como una ruptura radical con el pasado, prometiendo dinamitar los privilegios, transparentar el Estado y terminar con los negocios de la política. Sin embargo, el caso LX demuestra que, al menos en áreas sensibles como la energía nuclear, los viejos mecanismos siguen operando. Cambian los nombres, se reciclan los funcionarios, pero las empresas y los vínculos permanecen.
El negocio de la limpieza funciona, en este sentido, como un símbolo perfecto. Es discreto, cotidiano, aparentemente menor, pero mueve cifras siderales y construye poder real. No hay inauguraciones ni anuncios rimbombantes, pero sí contratos, anticipos y renovaciones que consolidan relaciones entre empresarios y funcionarios. Que este esquema haya atravesado sin sobresaltos al macrismo y hoy reaparezca bajo el paraguas libertario habla menos de errores individuales y más de un modelo de gestión del Estado que se resiste a morir.
La salida de Reidel fue presentada como una decisión correctiva, casi ejemplificadora. Pero sin una revisión profunda de los contratos, de los criterios de adjudicación y de las relaciones entre funcionarios y proveedores históricos, el gesto queda reducido a una operación de control de daños. La pregunta de fondo sigue abierta: ¿hasta qué punto el gobierno de Milei está dispuesto a romper con los negocios heredados, cuando esos mismos negocios lubrican el funcionamiento cotidiano del poder?
El escándalo de Atucha no sólo compromete a un ex funcionario o a una empresa puntual. Expone una red de intereses que conecta pasado y presente, Ciudad y Nación, macrismo y libertarismo. Y vuelve a dejar en evidencia que, detrás de la retórica antisistema, el Estado sigue siendo un botín disputado por los mismos actores de siempre, con nuevas consignas pero viejas prácticas.
Fuente:
.https://www.lapoliticaonline.com/politica/el-escandalo-de-las-empresas-de-limpieza-de-reidel-llega-a-macri/






















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