La gestión libertaria exhibe una baja estadística de la pobreza mientras profundiza el deterioro social, licúa ingresos y consolida un modelo de exclusión que no resiste el contraste con la vida cotidiana. Aunque los números oficiales del INDEC muestran una caída reciente de la pobreza, el impacto real del ajuste aplicado por el gobierno de Javier Milei revela una crisis social más profunda, con salarios pulverizados, consumo deprimido y una desconfianza histórica sobre las estadísticas públicas.
Desde su llegada al poder, el gobierno de Javier Milei convirtió la pobreza en una variable secundaria del experimento económico libertario. El discurso oficial insiste en que el orden macroeconómico es condición suficiente para que, por derrame o por paciencia social, los indicadores mejoren. Sin embargo, cuando se observa la secuencia completa de datos y se los cruza con la realidad material de millones de argentinos, lo que emerge no es una recuperación genuina sino una postal conocida: ajuste acelerado, licuación de ingresos y una estadística que intenta correr detrás del daño ya hecho.
Al asumir en diciembre de 2023, la pobreza en Argentina se ubicaba en torno al 41,7%. Ese número, heredado del final del gobierno de Alberto Fernández, ya reflejaba un deterioro social profundo, atravesado por años de inflación crónica y estancamiento. Sin embargo, el primer impacto del programa de Milei fue un salto abrupto. La devaluación inicial, combinada con la quita de subsidios y la liberalización de precios regulados, disparó el costo de vida y empujó a la pobreza al 52,9% en el primer semestre de 2024, el registro más alto en décadas según el propio INDEC. La indigencia, el dato más crudo de la exclusión, trepó al 18,1%, marcando que millones de hogares directamente dejaron de cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
Ese golpe no fue un “daño colateral”. Fue el resultado directo de una decisión política: trasladar el ajuste al ingreso popular para acelerar el equilibrio fiscal. El salario real cayó de manera abrupta, las jubilaciones perdieron poder adquisitivo y el consumo masivo se desplomó. Comercios vacíos, changas mal pagas y comedores desbordados se convirtieron en parte del paisaje cotidiano, incluso mientras el relato oficial hablaba de sacrificios necesarios y de un futuro prometido.
En la segunda mitad de 2024 y el primer semestre de 2025, el INDEC informó una caída significativa de la pobreza, primero al 38,1% y luego al 31,6%, el nivel más bajo desde 2018. Esos números fueron rápidamente presentados por el oficialismo como una validación del ajuste. Pero ahí aparece un problema central que atraviesa toda esta discusión: la baja confianza estructural en los datos del INDEC y la distancia entre la estadística y la vida real.
La desconfianza no surge de la nada. Desde la intervención del organismo en 2007, durante el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el sistema estadístico argentino quedó marcado por cambios metodológicos, discontinuidades y sospechas que nunca terminaron de disiparse. Aunque durante el gobierno de Mauricio Macri se habló de “normalización” del INDEC, la credibilidad nunca se recompuso del todo. Hoy, bajo Milei, el problema vuelve a estar sobre la mesa porque la supuesta mejora convive con indicadores sociales que no acompañan.
La pobreza puede bajar en los papeles cuando la inflación desacelera y algunos ingresos nominales se recomponen, pero eso no implica necesariamente una mejora estructural. La licuación previa dejó el piso tan bajo que cualquier corrección estadística luce como un avance. El consumo de alimentos sigue deprimido, el salario real no recuperó lo perdido durante el shock inicial y la informalidad laboral continúa creciendo. En otras palabras, la pobreza baja porque la vara estadística se mueve, no porque la vida de los sectores populares haya mejorado de manera sustancial.
La comparación histórica es reveladora. Durante los años finales de Cristina Fernández de Kirchner, aun con estadísticas cuestionadas, los salarios reales, el empleo y el consumo mostraban una dinámica expansiva que contenía la pobreza en niveles sensiblemente menores. Con Macri, la pobreza subió de forma sostenida, especialmente tras la crisis de 2018 y el acuerdo con el FMI. Con Alberto Fernández, el impacto de la pandemia y la inflación consolidaron un piso alto, cercano al 40%. Milei no solo no partió de cero: profundizó el deterioro con una velocidad inédita y luego celebró una baja estadística que no logra ocultar el daño social provocado.
Incluso informes periodísticos internacionales, como los de Reuters y el Buenos Aires Times, advierten que la mejora reciente no se traduce en alivio cotidiano. Personas que buscan comida en la basura, aumento de la población en situación de calle y generaciones enteras que naturalizan la precariedad forman parte de un escenario que no se corrige con planillas de Excel. La pobreza no es solo un porcentaje: es la imposibilidad concreta de proyectar una vida digna.
El modelo de Milei convierte a la pobreza en una variable de ajuste y, al mismo tiempo, en un instrumento discursivo. Primero la provoca con decisiones económicas regresivas y luego la relativiza con números que, aun siendo oficiales, no alcanzan para explicar lo que ocurre en los barrios. La estadística puede mejorar mientras el tejido social se desgarra, y esa contradicción es el núcleo del problema.
En definitiva, la pobreza generada por el gobierno de Javier Milei no es solo un resultado transitorio de la estabilización, sino la consecuencia lógica de un programa que prioriza el equilibrio fiscal por sobre el bienestar social. Mientras el relato celebra gráficos descendentes, la realidad sigue marcada por ingresos insuficientes, desigualdad creciente y una desconfianza profunda hacia un Estado que, una vez más, parece mirar los números antes que a las personas.
Fuente:
https://chequeado.com/el-explicador/como-evoluciono-la-pobreza-durante-los-gobiernos-de-cfk-macri-fernandez-y-milei/
https://www.batimes.com.ar/news/argentina/poverty-in-argentina-fell-to-316-in-the-first-half-of-2025-reports-indec.phtml
https://www.reuters.com/world/americas/poverty-hit-argentines-rummage-food-even-economic-outlook-improves-2025-03-31/
https://www.letrap.com.ar/economia/indec-vs-uca-la-fe-los-numeros-la-pobreza-que-no-cierran-n5419087
https://elpais.com/argentina/2026-02-08/las-personas-sin-techo-aumentan-en-buenos-aires-ya-hay-generaciones-enteras-que-no-conocen-otra-cosa-que-la-vida-en-la-calle.html




















Deja una respuesta