Las explicaciones del titular de Nucleoeléctrica por el pago de una deuda millonaria no hicieron mÔs que profundizar las sospechas, mientras Karina Milei empuja su salida y el gobierno queda atrapado entre el relato anticorrupción y la protección a los propios.
La saga de Demian Reidel expone una zona oscura del gobierno de Javier Milei: sobreprecios, anuncios grandilocuentes que no se concretan, deudas personales que se esfuman en dĆas y una trama de explicaciones tĆ©cnicas que huelen mĆ”s a encubrimiento que a transparencia.
Hay escĆ”ndalos que no estallan de golpe sino que se expanden como una mancha de aceite. El caso de Demian Reidel, presidente de NucleoelĆ©ctrica Argentina y amigo personal de Javier Milei, pertenece a esa categorĆa incómoda: no hace ruido de un dĆa para el otro, pero deja al descubierto algo mĆ”s profundo que un simple desliz administrativo. Lo que emerge es una radiografĆa del poder libertario cuando choca con la realidad: la retórica anticasta se diluye rĆ”pido cuando los involucrados son propios, cercanos, de confianza.
Reidel llegó al centro de la escena por una combinación explosiva. Por un lado, la revelación de que acumulaba deudas personales por unos 880 millones de pesos, con riesgo de insolvencia, apenas semanas antes de que esas obligaciones desaparecieran como por arte de magia. Por otro, una gestión al frente de NucleoelĆ©ctrica atravesada por sospechas de sobreprecios, internas furiosas, gerentes suspendidos y licitaciones escandalosas. Todo eso en una empresa estratĆ©gica para el paĆs, que administra nada menos que el corazón del sistema nuclear argentino.
La cronologĆa es demoledora. El 12 de enero, Reidel figuraba con pasivos millonarios. Dieciocho dĆas despuĆ©s, segĆŗn se conoció pĆŗblicamente, esas deudas ya no existĆan. En el medio, el Banco Central registró la cancelación de una deuda de 825 millones de pesos con el Banco Macro. La pregunta cayó de madura: Āæde dónde salió el dinero? En un gobierno que se llena la boca hablando de transparencia, ajuste y sacrificio, el origen de fondos semejantes no es un detalle tĆ©cnico, es una cuestión polĆtica de primer orden.
El contexto no ayuda. Desde la llegada de Reidel a NucleoelĆ©ctrica se pagaron adjudicaciones por alrededor de 20 mil millones de pesos. Al mismo tiempo, estalló una licitación de servicios de limpieza sospechada de sobreprecios que terminó con gerentes suspendidos y con un Reidel fuera de control, ābrotadoā en una reunión de directorio. No es una anĆ©cdota de carĆ”cter: es la reacción tĆpica de quien se sabe observado y empieza a sentir que el piso tiembla.
En la Casa Rosada el fastidio creció, y no en cualquier despacho. Karina Milei, la hermana del Presidente y figura central del esquema de poder libertario, habrĆa perdido la paciencia. No sólo por las sospechas económicas, sino porque Reidel expuso a Javier Milei en uno de los papelones mĆ”s grandes de su gestión: el anuncio de una supuesta inversión de 25 mil millones de dólares de OpenAI en la Patagonia.
La escena fue grotesca. Milei anunció la inversión como si fuera un hecho consumado, un hito histórico, una confirmación de que el mundo tecnológico se rendĆa a sus pies. Horas despuĆ©s, el propio CEO de OpenAI, Sam Altman, salió a bajarle el precio a la idea, y la empresa calificó el anuncio como āridĆculoā. La supuesta inversión quedó atada a una empresa local fantasma, SurEnergy, con una pĆ”gina web amateur, sin antecedentes ni respaldo visible. Pasaron los meses y no hubo ni una pala clavada, ni un papel firmado, ni un dólar invertido. Nada.
Ese episodio no fue sólo un error de comunicación. Fue la demostración de una gestión temeraria, basada en el deseo y el relato antes que en los hechos. Y Reidel fue uno de los principales impulsores de ese anuncio vacĆo, asĆ como de otras promesas grandilocuentes, como la construcción de reactores modulares. La realidad, otra vez, fue en sentido contrario: durante su mandato se frenó el CAREM, el reactor modular pequeƱo diseƱado por la CNEA, uno de los proyectos mĆ”s importantes del desarrollo nuclear argentino.
Cuando las sospechas por las deudas personales se hicieron pĆŗblicas, Reidel intentó defenderse. Lo hizo a travĆ©s de la red social X, con un tono desafiante: āNo suelo responder operaciones, pero se acabó. AcĆ” estĆ”n los papelesā. Publicó un documento sobre un fideicomiso inmobiliario constituido en 2018 y explicó que habĆa comprado una participación con fondos propios, que luego vendió āpor etapasā, sin apuro. SegĆŗn su versión, esas ventas le permitieron cancelar la deuda.
Pero lejos de aclarar, la explicación abrió nuevas grietas. En la documentación difundida, los montos aparecĆan fragmentados en tres pagos distintos: 370 mil dólares, 100 mil dólares y 300 mil dólares. Todo, curiosamente, el mismo dĆa. Usuarios en redes sociales seƱalaron lo obvio: esa fragmentación se parece demasiado al āpitufeoā, una maniobra conocida para evitar alertas en los controles financieros. Distintas modalidades de pago, distintos momentos formales, un mismo resultado. Demasiada ingenierĆa para una operación que, segĆŗn Reidel, era transparente.
El intento de defensa se volvió aĆŗn mĆ”s torpe cuando subió un segundo documento, tambiĆ©n plagado de tachaduras. En algunos casos, mĆ”s del 90 por ciento del texto estaba cubierto. Papeles mostrados a medias, explicaciones tĆ©cnicas difĆciles de seguir, y una sensación persistente de que se estaba diciendo algo sin decir nada. En polĆtica, eso suele ser peor que el silencio.
El problema de fondo no es sólo Reidel. Es el gobierno que lo sostiene. Karina Milei empuja su salida, pero Javier Milei duda. La razón no es tĆ©cnica ni institucional: es personal. Reidel es amigo del Presidente. Comparten noches de charlas interminables, sueƱos de reescribir la teorĆa económica mundial y una complicidad que pesa mĆ”s que cualquier alerta Ć©tica. En ese marco, desde el propio oficialismo se desliza una frase inquietante: no quieren que āun tema menor como la corrupciónā prive a las futuras generaciones de conocimiento. La corrupción, convertida en un daƱo colateral aceptable.
AhĆ estĆ” el nĆŗcleo del problema. El gobierno que llegó prometiendo dinamitar privilegios termina relativizando sospechas graves cuando afectan a su cĆrculo Ćntimo. El ajuste es implacable para jubilados, trabajadores y cientĆficos, pero indulgente con funcionarios amigos que no pueden explicar cómo pagan deudas millonarias en cuestión de dĆas. La vara moral cambia segĆŗn el apellido y la cercanĆa al poder.
El caso Reidel expone una contradicción estructural del mileĆsmo. La narrativa del outsider que viene a limpiar el sistema choca contra prĆ”cticas viejas, conocidas, casi clĆ”sicas de la polĆtica argentina: blindar a los propios, minimizar escĆ”ndalos, estirar definiciones y apostar al desgaste mediĆ”tico. Mientras tanto, una empresa estratĆ©gica como NucleoelĆ©ctrica queda envuelta en sospechas, proyectos clave se frenan y el paĆs pierde tiempo, credibilidad y capacidad de planificación.
No se trata sólo de una deuda saldada de manera oscura. Se trata de quĆ© modelo de poder se estĆ” construyendo. Si la corrupción es un ātema menorā cuando afecta a los amigos, entonces el discurso anticasta no es mĆ”s que una puesta en escena. Y cuando el relato se cae, lo que queda es la realidad: un gobierno que exige sacrificios extremos a la sociedad, pero que se muestra incapaz de exigir explicaciones claras y completas a los suyos.
Fuente:
https://www.lapoliticaonline.com/politica/reidel-pago-deudas-personales-por-800-millones-y-karina-trata-de-convencer-a-milei-que-lo-eche-5933/
https://www.lapoliticaonline.com/politica/reidel-dijo-que-pago-la-deuda-de-800-millones-con-un-fideicomiso-y-se-enterro-mas/

