Educación y Trabajo en manos de Techint

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Pettovello entregó Educación y Trabajo a Techint y expuso la contradicción del gobierno de Milei

La ministra de Capital Humano quedó atrapada en la interna más peligrosa del Gobierno: su cercanía con Techint dejó al descubierto cómo el poder empresario colonizó áreas clave del Estado mientras Javier Milei declama una guerra discursiva contra el “capitalismo prebendario”.

La influencia del CEO de Techint sobre Educación y Trabajo, el financiamiento de viajes privados y el desembarco directo de cuadros corporativos en el gabinete exponen una contradicción central del experimento libertario: mientras el Presidente insulta a los grandes grupos, una ministra estratégica les abrió la puerta del Estado.

El relato libertario se construyó sobre una promesa ruidosa: terminar con la “casta”, dinamitar los privilegios y expulsar del Estado a los grandes jugadores que, según Javier Milei, viven de hacer negocios con lo público. Sin embargo, la experiencia concreta del poder suele desnudar lo que los discursos intentan tapar. Y en el corazón mismo del gobierno aparece una figura incómoda que concentra una de las mayores contradicciones del proyecto oficial: Sandra Pettovello.

La ministra de Capital Humano no es una funcionaria más. Maneja el ministerio más grande del gobierno, con incumbencia directa sobre educación, trabajo y políticas sociales. Es, además, una protegida política del Presidente. Pero también es, según revelaciones periodísticas, la funcionaria más cercana al CEO de Techint, Paolo Rocca, el mismo empresario al que Milei ataca en público con calificativos altisonantes mientras lo señala como símbolo de un capitalismo que debería “desaparecer”.

La cercanía entre Pettovello y Rocca dejó de ser un rumor de pasillo para convertirse en un problema político de primer orden cuando salió a la luz que Techint le habría financiado un viaje de placer a Dubai, presentado formalmente como una visita a la planta de Tenaris Etihad en Abu Dhabi. El dato no es menor. No se trata de una agenda institucional transparente ni de una misión oficial con objetivos claros. Se trata de un viaje costeado por un grupo empresario con intereses directos en las áreas que dependen de la ministra.

Ese episodio funcionó como una llave que abrió una puerta mucho más profunda: la colonización del Ministerio de Capital Humano por parte de Techint. Según la información revelada, la influencia de Rocca no es simbólica ni marginal. Es estructural. Mientras Pettovello estaba de vacaciones en Dubai, el CEO de Techint avanzó sin rodeos y le ordenó al secretario de Educación, Carlos Torrendell, que presentara en el Consejo de Mayo una reforma educativa diseñada por la propia organización Techint.

La escena es brutal en términos institucionales. Un empresario privado, con intereses concretos en el sistema educativo técnico, marcando la agenda de una reforma que debería surgir del debate público y del interés general. Torrendell, lejos de ser un actor autónomo, mantiene vínculos directos con el grupo. No es casual que haya designado al frente del Instituto Nacional de Educación Tecnológica a Ludovico Grillo, ex director de la Escuela Técnica Roberto Rocca. El INET no es un organismo decorativo: define planes de estudio, convenios y orientaciones estratégicas para las escuelas industriales, un insumo clave para un conglomerado que se nutre de técnicos e ingenieros formados a medida de sus necesidades productivas.

Pero el control de Rocca no se detuvo en Educación. También avanzó sobre Trabajo, otro núcleo sensible del Estado. El secretario Julio Cordero pasó directamente del área legal de Techint al gobierno libertario, sin escalas ni disimulos, bajo el ala protectora de Pettovello. La puerta giratoria, tan criticada en el discurso oficial, se convirtió en un portón abierto cuando el beneficiario fue uno de los grupos económicos más poderosos del país.

A ese esquema se sumó Miguel Ponte, ex funcionario macrista, incorporado para empujar dentro de la reforma laboral los artículos que interesaban específicamente a Techint. Ponte chocó con Federico Sturzenegger y terminó desplazado, pero Cordero sigue en su puesto y tiene un rol central en una reforma laboral que el gobierno vende como generadora de cientos de miles de empleos, mientras avanza sobre derechos históricos de los trabajadores.

La foto completa es incómoda para el relato libertario. No se trata de técnicos independientes ni de funcionarios con trayectorias neutrales. Son cuadros empresariales que llegan al Estado para defender intereses privados concretos. Y lo hacen desde el ministerio que debería garantizar derechos, no desde una oficina secundaria.

La situación se vuelve todavía más explosiva cuando se la cruza con la feroz pelea pública entre Milei y Rocca. El Presidente acusa al CEO de Techint de presionar, de querer privilegios, de encarecer obras y de hacer lobby sucio. Pero mientras Milei grita, en la estructura real del poder hay funcionarios que llegaron por recomendación directa de Rocca y que siguen defendiendo sus intereses.

El caso del presidente de YPF, Horacio Marín, es paradigmático. También recomendado por Rocca, jugó hasta el último minuto a favor de Techint en la licitación de tubos para el gasoducto de Río Negro, incluso contra la opinión de otros socios del consorcio y, según se supo después, contra la voluntad del propio Milei. La contradicción ya no es ideológica, es operativa: el gobierno dice una cosa y hace otra.

El episodio más grave fue la licitación del oleoducto Vaca Muerta Sur, una obra de USD 3.000 millones. Desde la presidencia de YPF, Marín direccionó el proceso y dejó afuera al grupo de los hermanos Mas Canosa, vinculados al trumpismo, pese a que habían presentado una oferta un 10% más barata. El beneficiado fue, otra vez, Techint. La lógica de mercado que el gobierno dice defender quedó subordinada a una lógica de poder.

En paralelo, dentro del propio gobierno crece la sospecha de que el grupo de Rocca habría comenzado a “jugar a la caída” del experimento libertario cuando las derrotas electorales y la fragilidad política de Milei parecían anticipar un colapso. Según fuentes oficiales, el holding habría activado consultas al más alto nivel del establishment para evaluar escenarios post Milei. La pelea, entonces, no es un berrinche pasajero ni un cruce mediático. Es una disputa estratégica entre poder político débil y poder económico estructural.

En ese tablero, Pettovello quedó expuesta como la pieza más vulnerable. No porque sea la única con vínculos empresariales, sino porque su ministerio fue literalmente entregado. Educación y Trabajo, dos áreas que definen el futuro productivo y social del país, quedaron atravesadas por los intereses de un conglomerado privado que nunca ocultó su vocación de influir en el Estado.

La paradoja es brutal. Un gobierno que llegó prometiendo terminar con la captura del Estado por parte de las corporaciones terminó reproduciendo, en tiempo récord, una versión descarnada de ese mismo modelo. Con menos controles, menos debate público y más cinismo. La retórica antisistema convive con prácticas de viejo cuño: viajes financiados, funcionarios a medida, reformas diseñadas en oficinas privadas.

Reconocer la complejidad del momento no implica relativizar los hechos. Implica entender que el problema no es solo Pettovello ni Rocca. Es un esquema de poder donde el Estado se presenta como botín y no como herramienta pública. Milei podrá seguir insultando empresarios en redes sociales, pero mientras sus ministros les entreguen áreas estratégicas, el discurso libertario quedará reducido a un acting.

Lo que quedó expuesto no es solo una ministra. Es la fragilidad de un gobierno que se proclama disruptivo pero repite, sin pudor, las peores prácticas que decía venir a destruir.


Fuente:
https://www.lapoliticaonline.com/politica/pettovello-en-crisis-por-sus-nexos-con-techint-en-medio-de-la-guerra-entre-milei-y-rocca/

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