La coalición que encabeza Javier Milei se desmorona por dentro: acusaciones cruzadas por fondos, territorios y cargos en la fiscalización en la provincia de Buenos Aires revelan una fractura profunda en la estrategia electoral de la alianza.
En el distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires, el operativo de fiscalización se convirtió en un campo de batalla. Miembros del Propuesta Republicana (PRO) y de La Libertad Avanza se acusan mutuamente de exclusión, negligencia y mala gestión. Con miles de fiscales faltantes, millones de pesos en juego y la disputa de territorios clave como símbolo de poder, el plan libertario entra en el tramo decisivo de la campaña debilitado y expuesto.
La campaña de la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA), que aspira a capitalizar el impulso electoral de Javier Milei, está mostrando fisuras profundas y un grado de desorden que podría costarle caro en las elecciones que se aproximan. Los focos del conflicto se concentran en la supervisión de las mesas de votación —la fiscalización—, eje operativo esencial en cada elección y laboratorio de poder territorial. Lo que inicialmente parecía un trámite técnico, ahora se revela como un síntoma de una crisis estructural: escasez de fiscales, lucha interna por recursos, disputa por escuelas, insuficiencia de logística y una conducción que, según críticos internos, “hizo la plancha”.
En el distrito de La Matanza —más de un millón de electores habilitados, el más populoso de la provincia— se desató una pelea que trasciende el simple reparto de urnas: en el núcleo de la operación está el diputado electo Luis Ontiveros, hombre clave del círculo de confianza de Sebastián Pareja, el operador de LLA en Buenos Aires. Ontiveros, según dirigentes del PRO y libertarios críticos, habría impuesto un criterio excluyente: “cuanto más fiscales cede, más se reparte la torta”, se quejaron desde la alianza. El discurso de unidad, que la alianza vendía hacia afuera, esbozó hoy su primer gran quiebre.
El escenario se agrava cuando se revela que para cubrir cerca de 4 000 fiscales en La Matanza, la alianza estimó un presupuesto de 300 millones de pesos. Y que, aún pagando “15 mil pesos por fiscal” en algunas zonas, la vianda que se entregó a los fiscales consistía en un pebete con una feta de jamón y una de queso. Una parodia barata y una metáfora exacta de cómo se gestiona lo estratégico como si fuera un trámite menor.
El PRO, sintiéndose relegado, respondió retirando sus fiscales del operativo en La Matanza y denunciando que LLA “se quiere quedar con todo”. Así lo relató un vocero: “Después del jueves pasado, hubo una reunión… salimos todos contentos. Pero el lunes Finocchiaro empezó a llamar a los fiscales de Ontiveros y eso cayó mal”. Lo que parecía un acuerdo de campaña degeneró en un portazo que deja a la alianza expuesta y fragmentada justo cuando la unión debería mostrarse cohesionada.
En la provincia de Buenos Aires el panorama tampoco resulta más tranquilizador. En la Sexta sección electoral, a seis días de la elección, se registraban faltantes de fiscales de mesa en los municipios más importantes: Bahía Blanca reportaba 502 faltantes, Tres Arroyos 119, Punta Alta 80. En Laprida y Salliqueló no había fiscales generales. En total, el déficit rondaba los mil en esa sección. Esta falla estructural generó alarma entre los libertarios que ya hablaban de “catástrofe” por delante si no se controlaba la operativa.
Tras el batacazo electoral del 7 de septiembre —cuando LLA sufrió una derrota por más de 13 puntos en la provincia—, la conducción de la fiscalización quedó en manos del equipo de Pareja y con ello, según se denuncia, se profundizó la descoordinación. Las acusaciones de parte del PRO se centraron en la falta de claridad en los recursos financieros, las asignaciones arbitrarias de escuelas y dirigentes que quedaron fuera del armado.
El conflicto no es menor. Se trata de una coalición que no pudo disciplinarse, donde las ambiciones individuales, la lógica partidaria de siempre y la tensión entre “armadores” se impusieron sobre la ejecución de un plan común. Los libertarios señalan que el PRO siempre fue débil y que podían fiscalizar solos. Pero ese mensaje suena más a justificación que a autocrítica.
En rigor, cargas más pesadas giran en torno a qué representa este caos: si el operativo de fiscalización funciona como símbolo de unidad y músculo político, su desmoronamiento revela que la alianza —tan promocionada por Milei como nuevo sujeto político— no tiene engranaje interno confiable. Que la verticalidad libertaria, en pleno despliegue, colisiona con la territorialidad del PRO. Que los recursos no fluyen, las decisiones se adhieren al capo de turno, y los armadores de provincia caminan su propia carrera.
Y en un contexto donde la densidad electoral y la presencia territorial lo son todo, la fiscalización deja de ser un trámite y se transforma en arma de poder. Si no hay fiscales suficientes, si no hay logística, si no hay consenso interno, los votos pueden fluir hacia otro lado, y las instituciones se muestran frágiles. Los efectos no son triviales: “no podés poner a disposición un montón de gente si no sabes si van a cobrar o no”, sostuvo un referente del PRO al describir la negociación de fondos.
La tensión revela además un factor que suele ocultarse: el dinero circula como lubricante de estas operaciones. Otro dirigente libertario lo resumió crudamente: “Cada fiscal se traduce, literalmente, en recursos”. No es sólo presencia, es financiación, es herramienta de campaña y es también control. Y en La Matanza esa ecuación se rompió.
Mientras tanto, Ontiveros y su equipo aseguran que “todo marcha muy bien” y que no habrá problemas para fiscalizar. Pero la declaración carece de credibilidad cuando quienes eran socios ahora se bajan del operativo, cuando la acusación de malos manejos y exclusión se repite y cuando los números cantan por sí solos: miles de fiscales faltantes, escuelas sin control, tensión interna. Un coro de advertencias que no puede ser silenciado con declaraciones formales.
El riesgo para el gobierno de Javier Milei es evidente. En su discurso de renovación y limpieza de la política, este episodio coloca una sombra incómoda: la incapacidad de su alianza para gestionar un operativo clave, la falta de coherencia entre fracción nacional y aparato territorial, la exhibición de viejas prácticas —disputa territorial, control interno, exclusión de socios— que él decía querer erradicar. Lograr una victoria va más allá del discurso de ruptura: requiere de orden, logística, coalición sólida y resultados operativos. Y por ahora, la fiscalización muestra que la teoría y la práctica difieren.
La campaña entra en su fase final con una alianza que parece menos un frente unido y más un conjunto de facciones que sobreviven con un mínimo de acuerdo formal. El cronómetro electoral apremia, y cada desliz, cada fiscal sin mesa, cada queja que trasciende los pasillos, suma incertidumbre. Y cuando la política se reduce a territorio y logística, los errores de la “base” ya no son nimios: pueden inclinar una elección.
En conclusión, la fiscalización en la provincia de Buenos Aires se ha convertido en el espejo donde se refleja la salud real de la alianza PRO-LLA. Y lo que muestra es un cuerpo fracturado, con heridas abiertas y sin señales claras de curación. Si Milei pretende gobernar con eficacia, deberá primero asegurar que sus aliados sepan coordinar, pagar, organizar y, sobre todo, respetar. Porque si no lo hacen ahora, cuando no está en juego una elección cualquiera sino su capital político, ¿cómo lo harán en la gobernabilidad? Y si el lunes posterior a la elección alguien dice que todo salió bien, lo hará en un universo paralelo, desconectado de la bronca que hoy se siente detrás de escena.
Fuentes
Belastegui, Damián – “Alertan sobre un caos total en la fiscalización libertaria y crece la bronca con Pareja” https://www.lapoliticaonline.com/nota/alertan-sobre-un-caos-total-en-la-fiscalizacion-libertaria-y-crece-la-bronca-con-pareja/20/10/2025
González, Nicolás – “El PRO retiró sus fiscales de La Matanza y estalló la tensión con La Libertad Avanza” https://www.perfil.com/noticias/politica/el-pro-retiro-sus-fiscales-de-la-matanza-y-estallo-la-tension-con-la-libertad-avanza.phtml
Rubinacci, Juan – “Cruje La Libertad Avanza: el PRO y Las Fuerzas del Cielo se bajan de la fiscalización en La Matanza” https://www.letrap.com.ar/nota/2025-10-cruje-la-libertad-avanza-el-pro-y-las-fuerzas-del-cielo-se-bajan-de-la-fiscalizacion-en-la-matanza





















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