El Diezmo Libertario: la corrupción partidaria que el gobierno de Milei oculta bajo su discurso anticasta

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Mientras Javier Milei predica transparencia y ā€œmotosierra a la castaā€, su partido extorsiona sistemĆ”ticamente a trabajadores del Estado con un esquema de recaudación ilegal disfrazado de ā€œaporte partidarioā€.

Desde Santa Cruz hasta Misiones, las denuncias se acumulan: empleados de ANSES y PAMI afirman haber sido obligados a entregar el 10% de su sueldo para sostener a La Libertad Avanza. Lo que Milei prometió erradicar, hoy florece en su propia fuerza política.

La corrupción, vestida de nueva derecha

La denuncia de Sergio Torres, ex jefe del PAMI en Caleta Olivia, Santa Cruz, no es un hecho aislado ni un exabrupto administrativo. Se trata de la revelación de un patrón, de un mecanismo sistemĆ”tico de recaudación partidaria impuesto desde la estructura misma del gobierno libertario. Bajo la fachada de un ā€œaporte militanteā€, se exige un diezmo del salario a empleados pĆŗblicos, prĆ”ctica que remite a las peores Ć©pocas del clientelismo polĆ­tico. Lo aberrante es que esto sucede al interior de un gobierno que se autoproclama como el destructor de la casta, el vengador de la transparencia, y que sin embargo reproduce –y amplifica– los vicios del sistema que prometĆ­a demoler.

En la provincia de Santa Cruz, Sergio Torres denunció penalmente a Jairo GuzmĆ”n, titular del PAMI y referente local de La Libertad Avanza, por intentar obligar a una mĆ©dica auditora a entregar el 10% de su sueldo como condición para conservar su puesto. El intento de extorsión quedó registrado en audios, mensajes de texto y correos electrónicos. Torres, quien se negó a cumplir la orden de GuzmĆ”n, fue inmediatamente congelado en sus funciones y luego despedido. ā€œYo la ideologĆ­a la dejo afuera del PAMIā€, expresó, y pagó el precio de no someterse a una lógica partidaria que no admite disidencias.

Lejos de tratarse de un hecho aislado o atribuible a la conducta individual de un funcionario fuera de control, el caso de Santa Cruz se replica con un inquietante nivel de similitud en la provincia de Misiones. AllĆ­, AdriĆ”n Núñez, presidente de La Libertad Avanza local y hombre de extrema confianza de Karina Milei y MartĆ­n Menem, fue seƱalado como el autor intelectual de un esquema de recaudación sistemĆ”tica que obligaba a empleados de ANSES y PAMI a entregar el 10% de sus haberes para ā€œbancarā€ al partido. SegĆŗn la denuncia de al menos once funcionarios en OberĆ”, su operador Mario PĆ©rez Miranda supervisaba la entrega del dinero en efectivo, todo documentado con capturas de pantalla, tickets y mensajes que ahora forman parte de una causa judicial.

Del discurso anticasta a la maquinaria extorsiva y el negocio del fanatismo disfrazado de meritocracia

Es imposible no advertir el contraste entre el discurso incendiario que Milei exhibe en cada tribuna y las prĆ”cticas que proliferan dentro de su propia estructura. Mientras el Presidente exige ajuste, despidos, eliminación de ministerios y un Estado mĆ­nimo, su partido se dedica a ordeƱar el aparato estatal con prĆ”cticas tĆ­picas de la vieja polĆ­tica. El supuesto ā€œaporte militanteā€ no es voluntario, no se sostiene en la convicción ni en la ideologĆ­a. Es una amenaza con formato de transferencia bancaria: pagĆ”s o te vas.

AsĆ­, el ā€œDiezmogateā€, como ya se ha bautizado en los pasillos del poder, se convierte en una radiografĆ­a brutal de lo que verdaderamente es La Libertad Avanza: un partido que usa el Estado para financiarse, que disciplina mediante la extorsión y que castiga la autonomĆ­a con el despido. El mensaje es claro: o estĆ”s con nosotros y pagĆ”s, o te quedĆ”s afuera. Y si hablĆ”s, te perseguimos.

A esta altura, resulta imposible seguir creyendo en la retórica de la ā€œmeritocraciaā€ que tanto enarbola el gobierno libertario. El caso de la mĆ©dica auditora de Caleta Olivia es elocuente: fue contratada por su currĆ­culum, por su experiencia en auditorĆ­as de obras sociales, y aun asĆ­ fue extorsionada al dĆ­a siguiente de asumir. ĀæQuĆ© mĆ©rito existe en tener que pagarle un tributo al partido para poder trabajar? ĀæDónde quedó la promesa de acabar con los kioscos estatales?

La maquinaria montada por GuzmÔn en Santa Cruz y Núñez en Misiones funciona con una lógica mafiosa: si no hay pago, no hay protección. Si no hay obediencia, hay exilio laboral. Si no hay silencio, hay represalias. Lo que Milei promete erradicar con motosierra, su partido lo reproduce con precisión quirúrgica. Y lo hace con impunidad, porque hasta ahora, el gobierno nacional ha optado por mirar para otro lado.

La ā€œnueva castaā€ es una estructura nacional de recaudación ilegal

Los referentes provinciales de La Libertad Avanza no son outsiders ni técnicos abnegados. Son cuadros políticos puestos a dedo por Karina Milei, quien conduce el armado territorial con la misma lógica de verticalismo autoritario que supuestamente venía a combatir. Y como en toda red piramidal, las lealtades se compran con cargos y se cobran con aportes.

La continuidad de estas prÔcticas no es un error, sino un síntoma. La Libertad Avanza no es una fuerza de renovación, sino una estructura que ha tomado las peores prÔcticas de la casta para reconfigurarlas con un nuevo ropaje ideológico. Cambiaron las consignas, no las costumbres. El ajuste es para los de abajo; el negocio sigue siendo para los de siempre, aunque ahora citen a Von Mises y posen con motosierras.

Lo verdaderamente alarmante del ā€œDiezmogateā€ es su carĆ”cter federal. No se trata de una excepción geogrĆ”fica o de una manzana podrida. En Santa Cruz, en Misiones y, segĆŗn fuentes que prefieren el anonimato, tambiĆ©n en otras delegaciones del Estado nacional, el cobro del 10% se ha vuelto norma. La cifra no es casual: es lo suficiente como para no generar rebelión inmediata, pero lo bastante para financiar una campaƱa sin depender de aportantes privados.

Con mÔs de 40 militantes de LLA en Misiones solicitando formalmente la renuncia de Núñez, y con una causa penal abierta en Santa Cruz, el partido de gobierno enfrenta su primera gran prueba de fuego ética. ¿HabrÔ expulsiones? ¿Se investigarÔ a fondo? ¿ResponderÔ el Presidente o seguirÔ agitando teorías conspirativas para distraer la atención?

La falta de respuesta desde las mÔs altas esferas del gobierno no solo agrava la situación, sino que la legitima por omisión. Si Javier Milei realmente quiere romper con la casta, debería comenzar por limpiar su propia casa. Si en cambio decide proteger a los suyos, el discurso anticasta quedarÔ expuesto como lo que muchos sospechaban: una mÔscara útil para llegar al poder, no una convicción ética.

Los trabajadores estatales no son enemigos ni militantes rentados. Son ciudadanos con derechos, y no deberƭan estar obligados a financiar un partido que los extorsiona y los persigue. La Libertad Avanza, hoy, no es vƭctima del sistema: es su heredera mƔs eficiente.

Fuentes:

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