Denuncian una estafa millonaria en la torre Aston Martin de Miami que salpica a la familia Coto

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Los propietarios del lujoso edificio aseguran que la desarrolladora vinculada al grupo Coto montó un esquema de sobreprecios, autocontrataciones y pagos irregulares que habría generado un perjuicio superior a los cinco millones de dólares.

Una denuncia judicial presentada en Miami puso bajo la lupa los negocios inmobiliarios internacionales de una de las familias empresarias más poderosas de la Argentina, en un caso que expone los mecanismos opacos del real estate de lujo y vuelve a mostrar cómo el dinero grande suele moverse lejos de cualquier control efectivo.

El mundo del real estate de Miami, acostumbrado a cifras astronómicas y operaciones exclusivas, quedó sacudido por una denuncia que tiene como protagonistas a integrantes de la familia Coto, dueña de la mayor cadena de supermercados de la Argentina. Los propietarios del edificio Aston Martin Residences, una torre ícono del lujo extremo ubicada en el downtown de la ciudad, acusan a la desarrolladora vinculada al grupo empresario de haber montado un esquema de administración fraudulenta que habría provocado un desfalco de más de cinco millones de dólares. No se trata de una disputa menor ni de un conflicto administrativo aislado: la presentación judicial habla directamente de “autocontratación, robo y manipulación” de los fondos comunes del consorcio.

La denuncia fue revelada por el periodista Francisco Alvarado en el portal especializado The Real Deal y apunta contra Germán Coto, hijo de Alfredo Coto, junto a su madre Gloria García y otros directivos y allegados que habrían participado en la gestión inicial del edificio. Según el documento judicial presentado ante el Tribunal de Circuito de Miami-Dade, durante el período en que la desarrolladora mantuvo el control administrativo del complejo, las expensas abonadas por los copropietarios fueron destinadas a contratos con empresas vinculadas al propio desarrollador, muchas de ellas sin antecedentes, sin licitaciones transparentes y con valores muy por encima de los precios de mercado.

El Aston Martin Residences no es un edificio más. Se trata de un desarrollo inmobiliario valuado en alrededor de mil millones de dólares, ubicado en el 300 de Biscayne Boulevard Way, en el punto exacto donde el río Miami se encuentra con el océano Atlántico. La torre, con forma de velero, cuenta con 66 pisos y 391 departamentos que van desde los 70 hasta los 300 metros cuadrados, incluidos siete penthouses de ultra lujo con terrazas y piscinas privadas. A ese nivel de ostentación se suma un hangar especial para aviones privados y un muelle exclusivo para embarcaciones. Los precios arrancan en más de 500 mil dólares y pueden llegar hasta los 60 millones, cifra que corresponde al penthouse más caro, cuya compra incluye como “regalo” un automóvil Aston Martin deportivo cero kilómetro.

Ese escenario de glamour es el telón de fondo de una trama mucho menos reluciente. Según los propietarios, Germán Coto habría utilizado su rol como administrador provisorio de la asociación de condominios para direccionar contratos de limpieza, seguridad, reparaciones y conserjería hacia empresas controladas por personas de su entorno. La denuncia sostiene que varias de esas firmas carecían de experiencia previa, no tenían trayectoria comprobable y, en algunos casos, ni siquiera contaban con un sitio web operativo. A pesar de eso, recibieron pagos millonarios.

Uno de los ejemplos más contundentes que menciona la presentación judicial es el de una empresa de seguridad vinculada a Leonardo y María Elena Polo, señalados como presuntas caras visibles de firmas utilizadas para la maniobra. A esa compañía se le habrían pagado cerca de 800 mil dólares, aun cuando no tenía antecedentes en el rubro. Algo similar ocurrió con la empresa de limpieza, también relacionada con los Polo, que habría sido contratada sin licitación pública ni votación de la junta de propietarios, con pagos adicionales por supuestos insumos y horas extra que, según los denunciantes, no se justifican.

El esquema no se habría detenido allí. La denuncia indica que Germán Coto también habría contratado a una empresa propia, GC Builders, para realizar reparaciones en el edificio, nuevamente sin licitación ni autorización formal de la junta. En este caso, los propietarios aseguran que no existe documentación completa que respalde los trabajos realizados, lo que refuerza la sospecha de facturación inflada o directamente inexistente. A eso se suma un contrato firmado por Marcelo Scarinci, director de proyectos de G&G Business Developments, para pagar más de 34 mil dólares mensuales a International Booking, una entidad vinculada a la misma desarrolladora, por supuestos servicios de conserjería que resultan desproporcionados para el valor declarado y que tampoco habrían sido aprobados por el órgano de control del consorcio.

Otro punto central de la denuncia es el alquiler de oficinas. Según el escrito judicial, la asociación de propietarios habría pagado, sin aval de la junta, unos 8.500 dólares mensuales por oficinas ubicadas dentro del propio edificio que eran propiedad de Germán Coto. En total, ese alquiler habría implicado un desembolso de alrededor de 70 mil dólares, pese a que el complejo ya contaba con espacios destinados a la administración. A esto se suman cobros por muebles que, de acuerdo con la acusación, nunca fueron entregados.

Cuando la administración del edificio pasó a manos de los propietarios, comenzaron a aparecer las irregularidades. Fue entonces cuando, según relatan los denunciantes, se hizo evidente que no existía ninguna instancia verdaderamente independiente dentro de la estructura de gestión inicial. “Se aprovecharon de todas las ventajas económicas que pudieron; no había nadie que fuera independiente y que no estuviera relacionado con las principales entidades que desarrollaron este edificio”, sostuvo la abogada de los propietarios en declaraciones recogidas por The Real Deal. Esa frase sintetiza el núcleo del conflicto: un sistema cerrado, sin controles reales, donde el desarrollador se contrata a sí mismo y fija las reglas del juego.

El caso no solo expone una presunta estafa millonaria en Estados Unidos, sino que también pone en foco el modo en que ciertos grupos económicos argentinos diversifican y blindan sus negocios fuera del país. Mientras en la Argentina el debate público suele girar en torno al ajuste, la recesión y la caída del consumo, las grandes fortunas despliegan inversiones inmobiliarias de lujo en el exterior, muchas veces bajo estructuras societarias complejas que dificultan la fiscalización. En ese contexto, resulta imposible no trazar un paralelismo con el discurso del gobierno de Javier Milei, que promueve la desregulación extrema y la retirada del Estado de los mecanismos de control, bajo la promesa de que el mercado se autorregula.

La denuncia contra la familia Coto funciona así como una postal incómoda de lo que ocurre cuando el control público desaparece y todo queda librado a la lógica del “dejar hacer”. En el corazón de una de las ciudades más caras del mundo, un edificio símbolo del lujo global habría sido utilizado, según la acusación, como una caja privada para beneficiar a un entramado de empresas vinculadas al desarrollador. No se trata solo de un conflicto entre privados, sino de un caso que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reglas claras, controles efectivos y responsabilidades concretas, incluso —o sobre todo— cuando se trata de los jugadores más poderosos.

Mientras la causa avanza en la Justicia de Miami, el escándalo deja preguntas abiertas sobre la transparencia de estos megaemprendimientos y sobre la impunidad con la que suelen moverse ciertos apellidos de peso. En tiempos en los que desde el poder político se demoniza cualquier intento de regulación y se glorifica al empresario exitoso como héroe social, la historia de la torre Aston Martin muestra el otro lado del cuento: cuando no hay controles, el negocio puede convertirse en estafa y el lujo en un gigantesco fraude con vista al mar.

Fuente:
https://www.lapoliticaonline.com/empresas/denuncian-al-hijo-y-la-esposa-de-alfredo-coto-por-una-estafa-millonaria-en-una-mega-torre-de-miami/
https://www.diariopopular.com.ar/sociedad/uno-los-duenos-supermercados-coto-fue-denunciado-presunta-estafa-miami-n884792#google_vignette

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