ATE convoca a un paro nacional contra la reforma laboral de Milei

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El Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, anunció un paro con movilización hacia el ex Ministerio de Trabajo en rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. La medida apunta a frenar el avance del ajuste, el desmantelamiento de áreas de control estatal y la pérdida de derechos laborales.

“Los trabajadores no tenemos que esperar a conocer ninguna letra chica para saber que nos quieren joder”, advirtió Aguiar, al convocar a una jornada nacional de lucha el 19. Desde ATE denuncian que el Gobierno busca debilitar la autoridad laboral para favorecer a las patronales y profundizar la precarización en el sector público.

El Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, lanzó una fuerte advertencia al gobierno de Javier Milei al anunciar un paro nacional con movilización al ex Ministerio de Trabajo el próximo 19 de noviembre. La medida, definida como urgente e inaplazable, busca frenar el avance de la reforma laboral que el Ejecutivo pretende imponer bajo el argumento de “modernizar” las relaciones de trabajo.

“No podemos esperar más, tenemos que salir a la calle y empezar a enfrentarla ya”, declaró Aguiar, con un tono que refleja el hartazgo acumulado en el sector público tras 23 meses de deterioro salarial, congelamiento paritario y vaciamiento institucional. Desde su cuenta oficial, el dirigente patagónico subrayó que la estrategia del gobierno apunta a debilitar a los sindicatos y desmontar la estructura estatal que garantiza derechos laborales y controles sobre el poder económico.

Aguiar fue contundente: “Los trabajadores no tenemos que esperar a conocer ninguna letra chica para saber que nos quieren joder”. Con esa frase, sintetizó la sensación generalizada de que la reforma laboral es un ataque directo a las conquistas históricas del movimiento obrero. Según el líder de ATE, la administración de Milei no busca diálogo sino imponer un modelo de relaciones laborales desregulado, donde las patronales actúen sin límites ni controles.



El dirigente advirtió que el Ministerio de Trabajo —rebajado y vaciado por decisión política— se está reconfigurando para facilitar la quita de derechos. “Vamos a movilizar al ex Ministerio porque pretenden adaptar la máxima autoridad laboral del país con esa finalidad. Están intentando desmantelar áreas completas, casualmente las de fiscalización o las agencias territoriales”, denunció.

Para Aguiar, no se trata solo de una disputa gremial, sino de un ataque estructural al Estado y al modelo de protección social construido durante décadas. La eliminación de los controles laborales, explicó, abre la puerta a la explotación sin freno, especialmente en un contexto de salarios pulverizados y creciente precarización.

En esa línea, subrayó que tras casi dos años de gestión libertaria, la administración pública nacional está en emergencia salarial, con miles de trabajadores que no llegan a cubrir la canasta básica y ven cómo sus condiciones laborales se degradan mientras el Gobierno promueve aumentos selectivos para las fuerzas de seguridad. “Se deben reabrir las paritarias ya”, exigió con firmeza.

La convocatoria al paro nacional refleja una nueva etapa de confrontación sindical. ATE busca articular con otros gremios del sector público y privado para enfrentar lo que califican como una “reforma regresiva y antisocial”, diseñada para beneficiar al capital financiero y a los grandes grupos empresarios.

La decisión de movilizar al ex Ministerio de Trabajo no es casual. En el corazón de la protesta late la denuncia de que el Gobierno intenta desmantelar las estructuras institucionales que fiscalizan las condiciones laborales, eliminando las oficinas que protegen a los trabajadores frente a los abusos patronales.

Aguiar, conocido por su estilo frontal y su pertenencia patagónica, volvió a insistir en que el sindicalismo no debe caer en la trampa del diálogo vacío que promueve la Casa Rosada. “Después que no nos digan que no queremos dialogar”, ironizó, al señalar que mientras el Ejecutivo habla de consenso, avanza en decretos que destruyen derechos sin pasar por el Congreso.

La tensión con el gobierno de Milei se profundiza a medida que el ajuste se hace más visible: cierres de programas públicos, despidos encubiertos, recortes en salud, educación y ciencia, y la consolidación de un discurso oficial que responsabiliza a los trabajadores estatales de la crisis. Frente a ese escenario, ATE se planta como uno de los principales polos de resistencia sindical.

La jornada del 19 se perfila así como un punto de inflexión en la conflictividad laboral. ATE busca no solo frenar la reforma, sino reactivar la calle como espacio político frente a un gobierno que desprecia la negociación colectiva y promueve la individualización del trabajo. La medida también envía un mensaje a otras organizaciones: la defensa del empleo y del salario no puede esperar al recambio parlamentario ni a las promesas vacías de diálogo.

Con la autoridad que le da su trayectoria en PAMI y su militancia territorial, Rodolfo Aguiar resume el clima del momento: “Nos quieren joder y no lo vamos a permitir.” En tiempos de incertidumbre, su voz vuelve a poner en primer plano una verdad incómoda para el poder: sin organización y sin lucha, los derechos laborales corren el riesgo de convertirse en historia.

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