Nuevas filtraciones de chats y un video incriminatorio profundizan la investigación sobre Diego Spagnuolo, exdirector de la ANDIS. El fiscal Franco Picardi sostiene que la dependencia fue convertida en una estructura paralela manejada por intereses privados vinculados a droguerías, con pagos direccionados, accesos clandestinos al sistema SIIPFIS y presuntas entregas de dinero antes de viajes al exterior.
La causa ANDIS vuelve a sacudir al Gobierno nacional con una contundencia que ya nadie puede minimizar. Lo que comenzó como una sospecha aislada hoy se afirma como una estructura organizada, aceitada y sostenida por funcionarios públicos y operadores privados que usaron la Agencia Nacional de Discapacidad como si se tratara de una caja propia. Y esta vez, las pruebas no son simples trascendidos: son chats, audios y hasta un video que muestran a Diego Spagnuolo ingresando a la casa del empresario Miguel Ángel Calvete con una mochila al hombro, en el marco de una investigación que ya habla, sin rodeos, de “asociación ilícita”.
La Agencia Noticias Argentinas reveló que el fiscal Franco Picardi incorporó nuevas conversaciones que corren el velo sobre la forma en que Spagnuolo, su hombre de confianza Daniel María Garbellini y un grupo de operadores diseñaron una estructura paralela para controlar pagos, contrataciones y despidos desde la sombra. Nada quedaba al azar: a quién pagar, a quién echar, qué empresa incluir en el sistema de pagos SIIPFIS, todo podía resolverse desde un grupo de WhatsApp creado el 15 de febrero de 2022. Ese chat, bautizado con la informalidad mafiosa típica de los que se creen impunes, reunía a personajes de peso dentro y fuera del Estado: Garbellini, Pablo Atchabahian —detenido recientemente—, “Pato Country” (Patricio Rama) y Mariano Caballi, ambos cercanos a Calvete.
El nivel de confianza dentro de ese grupo, que se suponía secreto, quedó reflejado en una frase que hoy resulta lapidaria: “somos familia”. Una familia destinada no a proteger derechos, sino a aprovecharse de los recursos destinados al sector más vulnerable: personas con discapacidad sin obra social, población que depende de los medicamentos e insumos que el Estado tiene obligación de garantizar.

El informe revela que el fiscal determinó que el grupo “se encontraba en la búsqueda de un organismo público para desarrollar sus actividades”. La frase es sencilla, pero su impacto es enorme: buscaban un organismo, no para gestionarlo, sino para apropiarse de sus recursos. Cuando Spagnuolo y Garbellini asumieron, el camino quedó despejado. Según los chats, Atchabahian —quien ya conocía la agencia por su paso en 2018— se convirtió en una especie de jefe político en las sombras. Era él quien ordenaba qué pagos debían liberarse “y a quiénes no”, y quién debía salir despedido del organismo. Garbellini cumplía. Y el Estado, una vez más, quedaba a merced de intereses privados.
La investigación detectó además un hecho gravísimo: Luciana Ferrari, empleada de Roche S.A., accedió desde afuera al sistema SIIPFIS gracias a un usuario y contraseña proporcionados por Garbellini. Ese acceso clandestino no era casual: fue otorgado por pedido de Atchabahian y cargado a nombre de un empleado ajeno, Walter Martínez. El cruce entre la agencia estatal y las farmacéuticas, siempre sospechado, acá aparece documentado. Nada quedó librado a la interpretación.
Los chats también mencionan a Karina Milei como “la que define todo” y a Spagnuolo como “quien habría pedido la ANDIS”. La referencia a la hermana del Presidente no es menor. El contexto político, lejos de aclarar, oscurece. Mientras Javier Milei insiste públicamente en que su gobierno es el más austero y transparente de la historia, su propia estructura aparece salpicada por un escándalo que involucra órdenes, pagos millonarios en efectivo y accesos informáticos irregulares.

La situación se vuelve más escandalosa al conocer la prueba más fuerte: un intercambio entre Spagnuolo y Calvete. En un audio, el empresario le indica que el dinero “mañana a primera hora te lo manda a donde le digas o mandále un fercho” y pide hacerlo “en algún lugar disimulado”. En otro mensaje, Calvete le exige a su esposa “cinco palos” para “el boludo del pelado que viaja a Israel”. El fiscal considera que estas conversaciones prueban una entrega de dinero en efectivo vinculada a Spagnuolo antes de un viaje al exterior.
Los investigadores sumaron además imágenes del sistema de monitoreo del domicilio de Calvete, donde se ve a Spagnuolo ingresando con una mochila. Para Picardi, esas imágenes “forman parte de las pruebas”. En un país cansado de ver mochilas y bolsos circular en escenas de corrupción estatal, esta nueva aparición no hace más que confirmar la gravedad del caso.
El fiscal resume la operatoria de manera contundente: ANDIS “fungió como una ventanilla de pagos millonarios, permanentes y direccionados”, con “sobreprecios” y “co-gestionada por agentes externos” vinculados a droguerías. No habla de irregularidades aisladas, sino de un sistema montado para beneficiar a un grupo reducido a costa de los derechos de quienes menos tienen.
Resulta inevitable preguntarse cómo se consolidó un esquema así en un gobierno que repite hasta el cansancio que llegó para “terminar con la casta”. Las nuevas pruebas muestran que, lejos de combatirla, ciertos funcionarios libertarios la cultivaron, la alimentaron y la integraron a su propia estructura. Con impunidad, con contactos, con chats que hoy los delatan.
Mientras Milei insiste en responsabilizar a otros por cada crisis, la causa ANDIS comienza a mostrar que el problema también habita en su propio gabinete. La transparencia prometida quedó subordinada a prácticas que reproducen lo peor del Estado argentino: negocios paralelos, operadores externos, cajas negras y funcionarios dispuestos a convertir la vulnerabilidad ajena en un negocio.
Lo revelado hasta ahora no cierra la investigación, pero sí abre una puerta difícil de volver a cerrar. La causa avanza, las pruebas se acumulan, y las responsabilidades políticas empiezan a quedar expuestas. La incertidumbre persiste, pero el cuadro general es claro: si la Justicia confirma lo que ya está en manos del fiscal, el escándalo ANDIS será uno de los casos de corrupción más graves del actual gobierno. Y esta vez, ya no habrá chat de WhatsApp que pueda taparlo.
Fuente
.https://noticiasargentinas.com/politica/causa-andis–chats-revelan-una–asociacion-ilicita–y-el-video-de-spagnuolo-entrando-a-la-casa-de-calvete_a6919402f5a069656dad46ab2





















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