A casi dos años de haber asumido como presidente, Javier Milei no inauguró ni construyó un solo hospital público en toda la Argentina. Ninguno. Cero. Lo confirman tanto los organismos oficiales como los medios independientes y los verificadores de hechos. En cambio, su gobierno avanzó en una política sanitaria basada en recortes, centralización administrativa y desinversión estructural, desoyendo incluso su propia promesa de campaña de “mejorar la estructura edilicia hospitalaria”.
Un modelo de ajuste, no de salud
Según el portal Chequeado, los fondos nacionales destinados a infraestructura hospitalaria se redujeron en un 77 % respecto de 2023. En paralelo, el presupuesto general del sector salud sufrió un recorte del 48 % en términos reales, afectando directamente la capacidad de los hospitales públicos para funcionar con normalidad.
En lugar de construir nuevos centros de atención, el Gobierno de Milei impulsó la centralización de los hospitales nacionales bajo una nueva entidad, la Agencia Nacional de Establecimientos de Salud (ANES). Este organismo agrupa a cinco de los principales hospitales del país —entre ellos el Garrahan, el Posadas y el Bonaparte— con el objetivo declarado de “optimizar recursos”. En los hechos, la ANES se convirtió en una herramienta para reducir personal, congelar partidas y condicionar la autonomía de los hospitales.
A ello se suman propuestas de privatización parcial y de reemplazo de la inversión estatal por “subsidios directos a los pacientes”, un sistema de vouchers sanitarios que ya fue anunciado por el propio Milei en campaña. Ninguna de esas ideas se tradujo en mejoras edilicias ni en ampliación de la red sanitaria. De hecho, no se reporta ninguna obra nueva ni en ejecución ni en planificación según las bases de datos del Ministerio de Salud, las auditorías oficiales y los monitoreos de prensa.
El Garrahan y el Bonaparte: hospitales en crisis
La crisis del Hospital Garrahan se volvió símbolo del desmantelamiento sanitario. Uno de los centros pediátricos más reconocidos de Latinoamérica enfrenta falta de insumos básicos, fallas edilicias, equipos rotos y salarios deteriorados. La situación se agravó luego del congelamiento de transferencias nacionales, lo que generó protestas de médicos y personal de enfermería.
Lo mismo ocurre en el Hospital Bonaparte, que sufrió cierres parciales y reducción de servicios por falta de presupuesto. La Federación Sindical de Profesionales de la Salud (FESPROSA) denunció públicamente el “desfinanciamiento deliberado” del sistema y alertó que más de 1.700 hospitales públicos del país están en riesgo por la falta de inversión y mantenimiento.
En lugar de fortalecer la salud pública, Milei convirtió la gestión sanitaria en un laboratorio de su política de “ajuste permanente”. Los hospitales no se amplían, se administran como empresas en crisis. Los médicos no son apoyados, son despedidos o precarizados. Y la salud de millones de argentinos quedó subordinada a la lógica contable del déficit cero.
Promesas rotas y contradicciones
Durante la campaña, el entonces candidato Milei prometía “vouchers para pacientes”, “hospitales móviles” y una “revolución sanitaria eficiente”. Nada de eso se concretó. No existen registros oficiales, ni licitaciones, ni convenios de construcción o refacción significativos. Tampoco hay informes de organismos verificadores ni medios oficialistas que contradigan el dato que ya se volvió un grito opositor:
“Cero hospitales construidos”.
Hasta los propios aliados políticos del presidente lo admiten con ironía. El gobernador formoseño Gildo Insfrán preguntó en público:
“¿Cuántas obras ustedes se enteraron que el señor Presidente de la Nación inauguró? Ninguna”.
(LA NACIÓN, 27/06/2025)
Un Estado que se retira y una salud que se apaga
El vaciamiento sanitario bajo Milei no es un accidente: es una decisión ideológica. En nombre de la “libertad de mercado”, el Estado se retiró de su obligación constitucional de garantizar la salud pública.
El resultado es visible: hospitales deteriorados, médicos exhaustos y pacientes sin atención.
La “eficiencia” prometida se tradujo en abandono.
Y cuando un presidente se enorgullece de no gastar, lo que realmente está diciendo es que eligió no invertir en la vida de su pueblo.
Por eso, a días de una nueva elección, la pregunta vuelve a ser inevitable:
¿Cuántos hospitales construyó Javier Milei durante su presidencia?
La respuesta es cero.
Y eso, más que un dato, es una advertencia.
Fuentes consultadas:
- Chequeado. “Javier Milei y su promesa a un año como presidente: mejorar la estructura edilicia hospitalaria”. chequeado.com
- La Nación. “¿Qué pone en juego Insfrán? Inauguraciones, hospital nuevo y chicanas a Milei en el cierre de campaña”. lanacion.com.ar
- Página/12. “El Garrahan en crisis: denuncian recortes, falta de insumos y salarios congelados”. pagina12.com.ar
- FESPROSA. “Denuncian desfinanciamiento del sistema de salud y riesgos en hospitales nacionales”. fesprosa.org.ar
- Ministerio de Salud de la Nación. Presupuesto y ejecución 2024 – Informe de auditoría ANES. argentina.gob.ar


















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