La campaña electoral de JosĂ© Luis Espert se convirtiĂł en un verdadero calvario. Lo que debĂa ser su despegue en las legislativas de octubre terminĂł en una seguidilla de tropiezos: huidas vergonzosas en moto, vĂnculos incĂłmodos con funcionarios salpicados por escĂĄndalos de corrupciĂłn, y ahora un traspiĂ© judicial que lo obliga a cambiar de estrategia. La CĂĄmara Federal porteña le cerrĂł la puerta a su anhelado sobreseimiento en la causa por las amenazas de âcĂĄrcel o balaâ a Myriam Bregman y NicolĂĄs del Caño, y el diputado libertario no tuvo otra opciĂłn que cambiar de abogados.
El reemplazo no es menor. Entre sus defensores aparece Augusto NicolĂĄs Garrido, integrante del estudio CĂșneo Libarona, perteneciente nada menos que a la familia del actual ministro de Justicia. El detalle exhibe, una vez mĂĄs, la endogamia entre el oficialismo de Javier Milei y ciertos estudios que juegan en la mesa grande de Comodoro Py.
La paradoja es evidente: Espert, que presume de âdefensor de la ley y el ordenâ, queda atrapado en la red de abogados vinculados a causas resonantes de abuso, represiĂłn y negocios turbios. Un penalista que defendiĂł a Alperovich, un represor absuelto del âPozo de Banfieldâ y hasta a banqueros que hoy orbitan cerca del poder econĂłmico. El mismo bufete que ahora cobija al diputado ultraliberal, convertido en cliente incĂłmodo.
La justicia, sin embargo, no le dio el gusto. Los camaristas Bruglia, Bertuzzi y Llorens âsĂmbolos del macrismo judicialâ rechazaron el pedido de sobreseimiento y ratificaron la continuidad de la investigaciĂłn. En criollo: Espert sigue procesado por amenazar de muerte a dirigentes de izquierda, en un contexto en el que el intento de magnicidio contra Cristina FernĂĄndez de Kirchner todavĂa estĂĄ fresco.
La lĂnea de defensa es tan torpe como peligrosa. Primero, el propio Espert intentĂł justificar en televisiĂłn lo que escribiĂł en X: âbala puede ser Taser, pimienta, bala de goma⊠o por supuesto, de plomoâ. DespuĂ©s, su abogado quiso archivar el expediente alegando que se trataba de âexpresiones polĂticasâ en defensa del protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich. La realidad es otra: sus palabras desataron una ola de violencia en redes que derivĂł en mĂĄs de 700 mensajes con amenazas directas a Bregman y Del Caño, segĂșn relevamientos recientes.
Lo que asoma detrĂĄs de este episodio es un sĂntoma mĂĄs profundo: el oficialismo de Milei naturaliza la violencia como parte de su discurso polĂtico. La idea de que la disidencia se resuelve con âcĂĄrcel o balaâ no es un exabrupto aislado, sino la traducciĂłn literal de un proyecto autoritario que se apoya en la represiĂłn y en la criminalizaciĂłn de la protesta.
Mientras tanto, Espert juega su supervivencia polĂtica entre escĂĄndalos. HuyĂł de una caravana de Milei en Lomas de Zamora en una moto sin casco, estĂĄ comprometido por los vĂnculos con Diego Spagnuolo âel exANDIS que dejĂł al Gobierno al borde del colapso por los audios filtradosâ y ahora se refugia en el mismo estudio jurĂdico que integra la familia de quien deberĂa garantizar la transparencia en la Justicia.
La pregunta es inevitable: ÂżquĂ© representa hoy JosĂ© Luis Espert? ÂżUn legislador que amenaza a sus pares? ÂżUn operador de Milei en la CĂĄmara Baja? ÂżO apenas un peĂłn que, en su desesperaciĂłn, terminĂł exponiendo el verdadero rostro de la alianza entre poder polĂtico, poder econĂłmico y poder judicial?
Lo cierto es que el diputado libertario, que soñaba con arrancar su campaña con un sobreseimiento bajo el brazo, se encuentra cada vez mĂĄs arrinconado. Y con una mochila que ni el bufete CĂșneo Libarona parece poder aliviar.
Fuente:
- https://www.pagina12.com.ar/852950-espert-no-consiguio-el-sobreseimiento-que-queria-y-tuvo-que-
