El presidente había asegurado en campaña que el boleto pasaría de $56 a apenas $80 y solo después de una recuperación salarial. Dos años después, las tarifas subieron más de 850% y los salarios perdieron hasta 47% de poder adquisitivo.
Durante la campaña de 2023, Javier Milei utilizó la cifra de $80 como “tope” para tranquilizar a un electorado que temía un fuerte aumento del boleto tras la eliminación de subsidios. Prometió que ese valor se aplicaría únicamente si antes se recuperaban los salarios. La realidad de su gobierno desmintió esa promesa: el boleto superó los $80 en enero de 2024, cuando los sueldos ya venían en caída, y hoy oscila entre $450 y $600 en el AMBA, llegando a $1.500 en el interior del país. El esquema “diferenciado” que prometía Milei jamás se implementó. El aumento acumulado supera el 850%, mientras que los ingresos reales se desplomaron. ¿Una mentira electoral? Los datos muestran que sí.
Cuando todavía era candidato, Javier Milei insistía en que la propuesta de quitar subsidios al transporte no significaría un golpe al bolsillo para los sectores populares. Su promesa clave quedó registrada en actos de campaña, entrevistas en LN+ y C5N, y decenas de recortes virales: “El boleto va a pasar de 56 a 80 pesos, no es tanto. Y se va a hacer cuando los salarios se recuperen”.
La idea de Milei era presentar su proyecto como un “sistema progresivo”, donde los usuarios de menores ingresos pagarían un boleto reducido, mientras que quienes ganaran más abonarían una tarifa plena, de hasta $800. Lo usó para desmentir lo que llamaba la “campaña del miedo” del kirchnerismo, que advertía que el boleto sin subsidios costaría ese mismo valor para todos. En otras palabras, Milei no solo prometió un techo bajo, sino también un mecanismo de protección social previo.
Nada de eso ocurrió.
Una realidad muy distinta a la prometida
Al asumir el 10 de diciembre de 2023, el boleto mínimo del AMBA —con SUBE registrada— costaba $52,96. A partir de allí, comenzó una escalada que no tiene precedente en la historia reciente del transporte público argentino:
- Enero 2024: aumento del 45%, boleto a $76,92.
- Febrero 2024: aumento del 251%, boleto a $270.
- Agosto 2024: aumento del 37,5%, boleto a $371,13.
- Mayo-julio 2025: aumento del 21,52%, boleto a $451,01.
- Noviembre 2025: aumento del 10%, boleto que ya se ubica entre $568 y $593 según jurisdicción.
El incremento acumulado entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 alcanza alrededor de 852% en el AMBA, pero esa cifra crece drásticamente si se observa el interior: Córdoba pasó de $50 a $1.500, y Mar del Plata llegó a $1.550 por viaje. En algunos casos, el aumento supera el 2.900%.
Mientras tanto, el gobierno fue quitando subsidios de manera acelerada mediante la Resolución 8/2023 y normas posteriores. Lejos de aplicar un esquema diferenciado entre usuarios pobres y usuarios de altos ingresos, eliminaron los subsidios generales sin instrumentar ninguna segmentación compensatoria. El resultado fue un golpe abrupto para todos los pasajeros por igual.
La condición de Milei: “cuando se recuperen los salarios”
Durante la campaña, Milei repetía que “la tarifa no puede ajustarse si los sueldos no suben antes”. Era la garantía política para evitar un shock regresivo. Esa condición tampoco se cumplió.
Los datos lo muestran con nitidez:
- Salario mínimo: pasó de $200.000 en diciembre de 2023 a unos $356.000 en diciembre de 2025. Nominalmente creció 78%, pero con una inflación acumulada de 220%, implica una caída real cercana al 47%.
- Salarios privados: cayeron un 26% real en 2024 y entre 10 y 15% en 2025.
- Jubilaciones mínimas: aumentaron 70% nominal, pero perdieron aproximadamente 40% de poder adquisitivo.
Es decir: no solo no hubo recuperación salarial, sino que hubo un deterioro profundo. Aun así, el boleto se multiplicó por nueve meses antes, sin discusión y sin resguardo.
¿Se trató de una mentira electoral?
Con los datos sobre la mesa, la respuesta es sí. La promesa de Milei se rompe en tres puntos clave:
- Prometió que el boleto pasaría a $80 como máximo.
En enero de 2024 ya valía $76,92, y un mes después saltó a $270. Nunca más volvió a estar cerca de los $80. - Prometió que el aumento llegaría recién “cuando se recuperen los salarios”.
Los salarios se desplomaron, pero las tarifas se ajustaron igual —y mucho más rápido—. - Prometió un esquema diferenciado para no afectar a los sectores vulnerables.
Ese esquema nunca se implementó. El shock tarifario recayó sobre todos, incluyendo los trabajadores pobres que dependen del transporte para llegar a sus empleos.
En redes sociales, la frase de Milei se convirtió en meme y en evidencia. Cuentas como @TugoNews viralizaron la cita original y la compararon con los aumentos posteriores. El contraste es tan abrupto que se volvió un símbolo de la distancia entre la promesa libertaria y la realidad.
La versión del Gobierno: “sinceramiento” y herencia
Desde la Casa Rosada, el discurso oficial intenta justificar los aumentos: hablan de “sinceramiento” de tarifas, de costos que estaban “pisados artificialmente” y de un sistema de subsidios que consumía más de $102.000 millones en 2023. Aseguran que el monto de $80 fue solo “un ejemplo” dentro de un modelo que aún no pudo aplicarse por “complejidad técnica”.
Pero esa explicación no responde a lo esencial: la promesa original fue explícita y medible, tanto en el valor final ($80) como en la condición previa (recuperación salarial). Ninguna de las dos se cumplió.
Comparación histórica: de la tarifa congelada al shock tarifario
Entre 2019 y 2023, durante el gobierno de Alberto Fernández, el boleto del AMBA se mantuvo prácticamente congelado en torno a los $18-52, gracias a un esquema de subsidios que priorizaba contener los precios del transporte público urbano. Esa política tuvo costos fiscales altos, pero mantuvo estable el acceso a un servicio esencial.
Con la llegada de Milei, el giro fue total: desmantelamiento inmediato de subsidios + tarifas liberadas según estructura de costos. La combinación produjo aumentos explosivos que afectaron especialmente a trabajadores, estudiantes y jubilados. También generó tensiones políticas y jurídicas con la Ciudad de Buenos Aires, que debió absorber parcialmente el traspaso de líneas completas durante 2024.
Una frase que volvió como boomerang
La promesa del boleto a $80 se transformó en un emblema del debate público. Para muchos votantes, fue un gesto de moderación que Milei repetía para despejar miedos. Hoy, con el boleto más caro de la historia, esa frase tiene otro peso: es la evidencia medible de una mentira electoral.
El propio cuadro comparativo lo sintetiza:
| Fecha | Precio del boleto mínimo (AMBA) | Aumento acumulado | Inflación acumulada |
|---|---|---|---|
| Dic 2023 | $52,96 | 0% | 0% |
| Ene 2024 | $76,92 | +45% | +25% |
| Feb 2024 | $270 | +410% | +50% |
| Ago 2024 | $371,13 | +600% | +120% |
| Jul 2025 | $451,01 | +752% | +158% |
| Nov/Dic 2025 | ~ $593 | +852% | +220% |
Los números no permiten dudas: la tarifa creció casi cuatro veces más que la inflación, y en el interior directamente explotó.
Para finalizar, como conclusión, la frase del candidato Milei —“el boleto va a pasar de 56 a 80 pesos, no es tanto, y se va a hacer cuando los salarios se recuperen”— quedó registrada, es precisa y se puede contrastar con hechos. Dos años después, el resultado es opuesto: boletos que superan los $600, salarios destruidos y cero segmentación prometida.
Sí: es una mentira comprobada, documentada por sus propias declaraciones y por las tarifas vigentes bajo su gobierno.




















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