El Gobierno que prometió romper con Beijing tuvo que recurrir a un banco chino para pagar deuda y evitar un nuevo sobresalto financiero, dejando al desnudo la fragilidad del modelo y la inconsistencia ideológica del oficialismo.
Javier Milei continúa repitiendo su alineamiento automático con Estados Unidos y demoniza al “socialismo”, la realidad económica lo empujó a una escena impensada: dólares chinos para cubrir vencimientos, dependencia del swap y un 2026 cargado de riesgos que ni Wall Street ni el FMI dejan de mirar con desconfianza.
El relato libertario se sostuvo durante meses sobre una promesa tan grandilocuente como simplista: cortar la dependencia financiera, romper con China, alinearse sin matices con Estados Unidos y demostrar que el “mercado” volvería a confiar en la Argentina apenas se aplicara el ajuste correcto. Ese discurso, repetido hasta el cansancio en campaña y reforzado desde la Casa Rosada, chocó de frente con la realidad, cuando el Gobierno tuvo que admitir —aunque sin decirlo en voz alta— que necesitó dólares de un banco chino para pagar deuda y evitar un traspié mayor. La escena es tan elocuente como incómoda: el presidente que aseguró no hacer negocios con “comunistas” terminó agradeciendo, en los hechos, la participación del Bank of China en una operación clave para sostener la estabilidad financiera inmediata.
De esta manera el ministro de Economía, Luis Caputo, logró cerrar un préstamo tipo REPO por 3.000 millones de dólares para cubrir los vencimientos de enero. Desde el punto de vista técnico, la operación no sorprendió a los mercados, que ya descontaban algún tipo de financiamiento de corto plazo. Lo que sí generó ruido —y expuso una contradicción política de fondo en especial para la horda fanática y rentada de Trolls en redes— fue la composición del consorcio de bancos: entre las grandes entidades occidentales apareció el Bank of China, aportando cerca de 100 millones de dólares. No es un monto decisivo en términos cuantitativos, pero sí lo es en términos simbólicos y estratégicos. China se sentó a la mesa justo cuando el Gobierno argentino promete, puertas afuera, revisar y enfriar esa relación para complacer a Washington.
La contradicción es brutal porque no se trata de un gesto aislado, sino de una dependencia estructural que el propio programa económico necesita para sobrevivir. Argentina enfrenta en 2026 una verdadera muralla de vencimientos, estimada en torno a los 20.000 millones de dólares, equivalente a cerca del 3,6% del PBI. Sin acceso pleno a los mercados internacionales y con reservas escasas, el margen de maniobra es mínimo. En ese contexto, la “paciencia china” deja de ser un eslogan incómodo para convertirse en una condición de posibilidad. El swap de monedas con el Banco Popular de China, refinanciado en 2025 por un tramo equivalente a 5.000 millones de dólares, patea compromisos clave hasta mediados de 2026 y evita un golpe letal sobre las reservas del Banco Central. El propio Fondo Monetario Internacional reconoce que sin esa renovación el programa argentino quedaría al borde del colapso.

La escena es todavía más paradójica si se observa el discurso oficial. Javier Milei construyó buena parte de su identidad política demonizando a China y reivindicando una alineación ideológica con Estados Unidos y, en particular, con Donald Trump. Sin embargo, cuando la caja no alcanza y los dólares no aparecen, el dogma se vuelve flexible. El Bank of China aparece como un actor “lógico” para los mercados, mientras el Gobierno intenta convencer a Washington de que su acercamiento a Beijing es apenas circunstancial. Esa gimnasia discursiva, que separa geopolítica de comercio, puede servir para una entrevista radial, pero no disimula la fragilidad del esquema económico.
La tasa del 7,4% anual que paga el Banco Central por este REPO es presentada por el oficialismo como un logro, una señal de “normalización financiera”. El problema es lo que hay detrás de ese número. Acceder a crédito de corto plazo, caro y con fuertes garantías, no es volver al mercado: es sobrevivir mes a mes. Argentina entregó bonos en dólares con vencimiento en 2035 y 2038 como colateral, con un descuento del 40%, lo que implica que debió comprometer títulos por unos 5.000 millones de dólares para obtener 3.000 millones en efectivo. Es un salvavidas, y como advierten varios economistas, dentro de un esquema cambiario que no genera los dólares necesarios para afrontar los compromisos financieros sin recurrir a parches cada vez más costosos.
La presencia china en esta operación también reactiva un frente de riesgo que el Gobierno preferiría mantener fuera del foco. Las obras de infraestructura financiadas por bancos chinos, en particular las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz, concentran más del 95% de un stock de financiamiento que supera los 10.600 millones de dólares. Los atrasos en pagos y certificados de obra son reconocidos incluso por el FMI, que advierte sobre el riesgo de un “default cruzado”. Incumplir con un acreedor chino en estos proyectos podría gatillar automáticamente problemas en otras líneas de crédito internacionales. En ese tablero, China no es un actor marginal ni un socio prescindible: es el acreedor que tiene la llave para evitar un shock financiero en 2026.

El contraste con el relato libertario no podría ser más evidente. Durante la campaña, Milei aseguró que rompería relaciones con China y que no haría negocios con gobiernos comunistas. Ya en el poder, la realidad obligó a recalcular. Hubo reuniones, gestos diplomáticos y declaraciones cuidadosamente matizadas. Incluso se produjo un encuentro con Xi Jinping en el marco de una cumbre del G20, donde desde Beijing se destacó la voluntad argentina de profundizar la cooperación bilateral. Más recientemente, el propio presidente tuvo que salir a aclarar que no romperá lazos comerciales con China, diferenciando —forzadamente— entre alineamiento geopolítico y necesidades económicas. La frase puede sonar razonable, pero desnuda una verdad incómoda: el dogma ideológico se sostiene hasta que faltan dólares.
La ironía es que, mientras el Gobierno promete “sacar a China de la Argentina” para complacer a Washington, los hechos muestran lo contrario. Beijing sigue siendo un sostén clave del andamiaje financiero argentino, no por afinidad ideológica, sino por pura necesidad. Los mercados lo saben, el FMI lo sabe y la Casa Rosada también. De hecho, el organismo internacional pone especial atención en la renovación del swap y en la obtención de waivers que eviten un default técnico con acreedores chinos. Sin esos gestos, el programa económico pierde credibilidad y margen de maniobra.
Todo esto ocurre en un contexto en el que el acceso pleno a los mercados sigue vedado. Pese al ajuste fiscal y a la retórica de la “confianza”, Argentina no puede emitir deuda de largo plazo en condiciones razonables. El prontuario pesa, y mucho. Cada operación de corto plazo, cada REPO, cada refinanciación precaria, es una confirmación de que el experimento libertario todavía no convenció a quienes realmente importan en el sistema financiero global. Y cuando el tiempo apremia, los dólares no preguntan por ideología.
La participación del Bank of China en el préstamo de enero no es, entonces, una anécdota. Es una postal del presente argentino. Un gobierno que llegó prometiendo coherencia ideológica, ruptura con el pasado y autonomía financiera, termina dependiendo de aquello que juró combatir. Se quedaron sin argumentos, pero también sin dólares. Y cuando eso ocurre, el mercado no perdona y la realidad se impone con una crudeza que ningún discurso puede tapar. El problema ya no es la contradicción retórica, sino el riesgo concreto de un 2026 cargado de vencimientos, tensiones y decisiones que pondrán a prueba, una vez más, la viabilidad de un modelo que confunde convicción con voluntarismo.
Fuente:
https://www.perfil.com/noticias/economia/con-china-en-la-mesa-el-repo-expuso-la-dependencia-financiera-que-javier-milei-prometio-cortar-a-eeuu.phtml
https://www.rionegro.com.ar/economia/un-banco-de-china-participo-del-prestamo-de-us-3000-millones-que-consiguio-el-gobierno-para-pagar-deuda-4427310/
https://www.clarin.com/economia/sorpresa-banco-chino-participo-prestamo-asegurar-pago-deuda_0_hTDizWn9qv.html




















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