Por Gonzalo Zurano
«Vení, vamos a escuchar esto». El que habla es mi primo Mariano y lo que tiene en la mano es el CD de Oktubre que sustrajo de entre los tesoros de su hermano (mi primo más grande). Tenemos 11 años y nos sentamos en el piso del comedor de su casa, a escuchar, como dos ladrones que disfrutan su botín a escondidas. Todavía recuerdo la luz de la tarde entrando filosa por las persianas y cortando la alfombra y los muebles de madera. Ninguno había escuchado mucha música todavía, pero supe automáticamente que eso era algo distinto. Por su puesto no tenía idea de a qué octubre se refería el Indio, ni qué era Chernóbil, ni por qué las banderas rojas y negras. Lo que si supe fue que estaba escuchando algo distinto a todo.
Después fueron pasando los años. La lima del tiempo. Las letras del Indio, su voz, marcaron mi adolescencia y también lo que le seguiría. Hasta el día de hoy.
El berretín de eso que llaman literatura me hizo leer a algunos poetas, conocer maestros subterráneos. La magia que sabe hacer la lectura: dejarnos pispear una porción de realidad secreta que está siempre escabulléndose entre los tirantes de esa otra realidad que parece más real. Discutiendo esos asuntos en las noches de Morón, cuando no había redes sociales digitales, pero si las de los bares y cafés sin horario, escuché a alguien decir eso de que había que sustantivisar la poesía «describir y poder transmitir prescindiendo del adjetivo» el que decía esto ponía como ejemplo a Homero Manzi, pero lo primero que se me vino a la cabeza fue esta frase «Otra polilla en busca de la luz». Ese tipo que me había atrapado con su voz desde muy chico y que en mi adolescencia me comenzó a llegar con sus letras, era algo más que un músico, que un cantante. Era un poeta.
El mundo fue cambiando. Sin embargo, las canciones de Los redondos no tienen fecha de vencimiento. Mucho menos las más cercanas del Indio versión fundamentalista o marsupial. En ese mundo más ligero que rápido, pero siempre cruel, la operación de retraerse parece una de las cosas más sensatas que se puedan hacer. El Indio decidió (quizás no con plena voluntad sino por esa “tara” que el nombró en entrevistas) que era mejor guardarse, no ser parte de la farsa actual del afuera, resguardar sus amores en el arcón del amor propio. Eso, en un mundo que premia el exhibicionismo y donde algunos quieren mostrar hasta lo que almuerzan, es bastante subversivo.
Entonces el héroe empezó a crecer aún más a medida que crecía el mito. Nosotros vivíamos, sabiendo que teníamos al mejor de los nuestros recluido en su casa en el bosque, realizando su alquimia que luego nos llegaría como un elixir, no de los que alargan la vida sino de los que la hacen más interesante. Porque cada fragmento del arte del Indio es eso: un artilugio hermoso y complejo para que nuestro paso por acá sea de una manera un tanto más ingeniosa.
Y cómo si esto fuera poco, el tipo que siempre había evitado meterse en la política partidaria, luego de la crisis del 2001 y del proceso que se inició en 2003 en nuestro país, entendió que había un proyecto que jodía al poder y que había que apoyarlo. No especuló. No tuvo en cuenta todas las variantes que los artistas, deportistas y demás estrellas tienen en cuenta para terminar decidiendo lavarse y evitarse controversias con su público. Igual que Diego, él habló y dejó bien claro de que lado de la mecha estaba. Moleste a quien moleste y aunque eso despertara aun más el odio de una industria musical y de un poder mediático que ya se la tenía jurada. Porque el Indio también es eso: el ejemplo de una trayectoria por fuera de sistema digestivo del poder que todo lo deglute y disuelve en sus jugos gástricos.
El indio fue quien mejor usó las canciones para mostrarnos aspectos de la vida y de nuestro transcurrir por ella. Supimos gracias él que en este mundo hay gente que para quitar su pena tiene que pedirle a un sheriff de turno que le parta el buñuelo al otro, al marginado; que a veces el amo juega al esclavo y así nos lo quieren vender desde las pantallas; que algunos reciben con honores de Virrey a quien viene a saquearnos y que todo preso es político (incluso sabiendo proyectar esa fachada de San José 1111 para que no podamos hacernos los giles). Pero también supimos que, aunque siempre haya quilombito en un cielo de dos, esta vida nos ofrece, a veces, el lujo de conocer la amistad y el amor; personas que, cuando el infierno parece estar servido vienen a salvarnos la vida una vez más. Nos sugirió, como un amigo en jornada infausta, que busquemos la cura y no la ingenua salvación, que miremos el amor que está a nuestro costado. También nos dejó la certeza de que podemos construir nuestro tesoro privado, custodiando esos recuerdos que siempre mienten un poco.
Por todo eso es que vemos a la multitud en la calle. Cuando el pueblo identifica al que está de su lado, al que trabaja por su felicidad y se ofrece sin mezquindades, no lo suelta, le es leal. Por su puesto, quienes nunca entendieron al pueblo quisieron responder a todo ese amor con más tropa en la calle, vallando carreteras y demás. Pero no hubo caso y otra vez quedaron en ridículo.
Escribo esto con la noticia todavía rebotando afuera y adentro. Entre esos estruendos que van llegando. Eso y la emoción pueden explicar cierto desorden en las ideas. De alguna manera, creo que la partida del Indio nos deja un poco más solos y a la intemperie en un mundo en el que cada vez cuesta más sentirse a gusto. Te vamos a extrañar mucho Indio. Pero aquí seguiremos, bebiendo de las aguas que son dulces. Intentando siempre mantenernos graciosos y valientes.
- Trenes Argentinos impulsa un sistema de monitoreo y registrador de eventos para pasos a nivel en la línea SarmientoEn el marco de la Emergencia Ferroviaria, la empresa comenzó a probar un sistema de supervisión, telemetría y registro continuo en los cruces de la línea Sarmiento.
- Más de 2.000 cadetes de la policía provincial juraron fidelidad a la bandera nacionalFue en un acto encabezado por el gobernador Axel Kicillof en la Escuela Juan Vucetich de Berazategui.
- ¿A qué viene Peter Thiel a la Argentina?Este martes aterriza en Buenos Aires el dueño de Palantir, se radica en el país y el Gobierno ya reformó la SIDE por decreto. Quién es, qué vende y por qué otras democracias lo rechazaron.
- Venezuela a dos meses del terremoto: Rodríguez presenta avances, metas de reconstrucción y una agenda de reformasDos meses después del doble terremoto que golpeó Venezuela el 24 de junio, la presidenta encargada Delcy Rodríguez presentó un balance que combinó cifras de reconstrucción, compromisos para los próximos meses y una agenda más amplia de recuperación económica e institucional.
- CUARTO OSCURO: El viaje psicodélico y rockero del conurbano que llega al Cine GaumontCompartí esta nota en tus redesLa ópera prima del artista plástico Rocke Oviedo se estrena comercialmente en el Espacio INCAA. Una experiencia sensorial única que fusiona música, animación, poesía y el absurdo underground. El cine nacional abre paso a la experimentación más pura con el estreno comercial de «Cuarto Oscuro», la primera película de Rocke…

Gracias Gonzalo por la nota… de una calidez estética inexplicable…