Mientras Argentina se hunde en la recesión, Milei vuelve a EE.UU. y suma una escala en Bolivia

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El mandatario argentino participará del America Business Forum en Miami junto a Donald Trump, María Corina Machado y Lionel Messi, antes de viajar a Bolivia para asistir a la asunción de Rodrigo Paz Pereira. En medio de la crisis económica y social, su agenda internacional revela un patrón: más millas que políticas concretas para el país.

Mientras la inflación devora salarios, las universidades reclaman presupuesto y la pobreza trepa sin freno, Javier Milei vuelve a subirse a un avión rumbo a Estados Unidos. Es su viaje número 14 desde que asumió, un récord que simboliza la desconexión entre su gobierno y los problemas reales de los argentinos. Esta vez, su paso por Miami y luego por Bolivia combina glamour, negocios y geopolítica, pero ninguna respuesta concreta para una Argentina que sigue en caída libre.

Javier Milei parece más cómodo cruzando fronteras que enfrentando los incendios internos que arden en su propio país. Este miércoles partirá rumbo a Miami para participar del America Business Forum, una cumbre de líderes mundiales que reúne a figuras como Donald Trump, María Corina Machado, Lionel Messi y altos ejecutivos de corporaciones globales. Según la agenda oficial, el presidente partirá a las 15 desde Buenos Aires, luego de tomarle juramento al nuevo jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y aterrizará en Florida a las 2:20 de la madrugada del jueves.

El evento se realizará en el Kaseya Center, sede del equipo de básquet Miami Heat, y será conducido por Bret Baier, periodista de Fox News. La lista de oradores es un desfile de nombres rutilantes: Trump, Eric Schmidt (ex CEO de Google), Jamie Dimon (JPMorgan Chase), Will Smith, Rafael Nadal, Ken Griffin (Citadel), Gianni Infantino (FIFA) y Stefano Domenicali (Fórmula 1). Una vidriera de poder y espectáculo donde Milei se siente entre pares, aunque su país se ahogue en la crisis.

La Casa Rosada trabaja en los detalles de la visita, aunque ya se descartó un encuentro formal con Trump por “cuestiones de agenda”. Aun así, el gobierno argentino parece volcar más energía en ese tipo de gestos internacionales que en atender la realidad cotidiana: la recesión más profunda en décadas, un desempleo en alza y la creciente pérdida del poder adquisitivo.

Después de su participación en el foro, Milei asistirá a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Palm Beach, un evento emblemático del ultraconservadurismo estadounidense. Allí volverá a codearse con sus referentes ideológicos, mientras en Argentina crecen las críticas a su gestión por el deterioro social y la falta de políticas públicas.

El viernes, la agenda continuará en Nueva York, donde el presidente expondrá en el Council of the Americas bajo el título “Nuevas oportunidades de inversión en Argentina”. Una promesa difícil de sostener cuando los propios empresarios locales advierten sobre la parálisis económica y el desplome del consumo interno. Por la noche, el mandatario viajará a Bolivia para participar de la asunción del nuevo presidente, Rodrigo Paz Pereira, en El Alto, donde también está previsto que asista a la ceremonia de entrega del bastón de mando antes de regresar a Buenos Aires el sábado.

Con este itinerario, Milei alcanzará su viaje número 14 a Estados Unidos en menos de un año de gestión, una cifra que despierta críticas incluso entre sectores que lo apoyaron en campaña. ¿Qué obtiene el país de estos viajes constantes? ¿Acuerdos concretos o apenas fotos en eventos de networking global?

Las preguntas son inevitables. Mientras el mandatario multiplica sus apariciones en escenarios internacionales, los indicadores sociales en Argentina se desmoronan: los salarios reales están en su nivel más bajo desde 2003, la pobreza supera el 55% según universidades y consultoras privadas, y las universidades públicas denuncian un virtual desfinanciamiento. El contraste entre la pompa internacional y la miseria doméstica se vuelve cada vez más difícil de justificar.

Milei insiste en que su presencia en foros globales “posiciona a Argentina en el mundo”. Pero los hechos dicen otra cosa: el país está cada vez más aislado de sus socios comerciales tradicionales, con una diplomacia que parece depender del eje Washington–Miami, mientras América Latina observa con distancia el giro ideológico del libertario argentino.

Incluso su escala en Bolivia parece más un gesto protocolar que un intento de reconstruir lazos regionales. La política exterior de Milei, marcada por declaraciones agresivas contra países vecinos y una devoción casi personal hacia figuras del trumpismo, refuerza la idea de una Argentina alineada con los sectores más conservadores del hemisferio.

En los pasillos de la Casa Rosada, se repite una frase que ya suena a ironía: “el presidente gobierna por videollamada”. Con más horas en vuelo que en reuniones de gabinete, Milei se muestra más interesado en consolidar su imagen internacional que en resolver los conflictos que multiplican las protestas sociales, los paros y las tensiones en las provincias.

El viaje número 14 no es solo una estadística: es el síntoma de un estilo de gobierno que privilegia el marketing global por sobre la gestión local. En vez de escuchar a los docentes, médicos o jubilados que reclaman respuestas, Milei elige compartir escenario con multimillonarios y celebridades. Tal vez, en su lógica de “influencer presidente”, los foros empresariales sean el equivalente a los likes que necesita para sostener su relato de éxito.

Sin embargo, la realidad no se deja editar. Argentina sigue hundida en una crisis que no se resuelve con discursos en inglés ni con fotos al lado de Trump. Las cámaras del foro de Miami mostrarán a un Milei sonriente, aplaudido por empresarios, pero fuera del plano quedarán los comedores desbordados, las universidades paralizadas y las pymes cerrando a diario.

A su regreso, quizás intente presentar el viaje como “una nueva oportunidad para atraer inversiones”. Pero el país ya conoce ese libreto. Cada viaje de Milei a Estados Unidos se anuncia como un paso hacia la prosperidad, y cada regreso deja un saldo igual: más promesas, menos soluciones.

En tiempos en que el gobierno ajusta presupuestos, congela sueldos y desmantela políticas públicas, los viajes del presidente se han convertido en un símbolo de distancia, literal y política, entre el poder y la gente. Un símbolo que ya no sorprende, pero sí indigna.

Fuente

.https://noticiasargentinas.com/politica/milei-inicia-su-viaje-numero-14-a-estados-unidos-y-suma-una-escala-en-bolivia_a690a9059c3afdcbc73009bed

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