Más de 130 muertos en Río: la barbarie policial del gobernador bolsonarista sacude a Brasil

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Una operación policial en las favelas de Río de Janeiro dejó más de 130 muertos y denuncias de torturas, ejecuciones y ocultamiento de cuerpos. La brutalidad fue ejecutada bajo la gestión del gobernador derechista Cláudio Castro, aliado ideológico del bolsonarismo. Mientras la ONU y la Defensoría Pública exigen una investigación urgente, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se desmarca y expresa “horror” ante la matanza. Brasil, otra vez, enfrenta su peor rostro: un Estado que dispara contra su propio pueblo.

La masacre de Río de Janeiro no es un operativo más: es la evidencia del fracaso absoluto de las políticas de “mano dura” promovidas por los sectores más reaccionarios de Brasil. Bajo la orden del gobernador bolsonarista Cláudio Castro, unas 2.500 fuerzas combinadas de la Policía Civil, Militar y unidades especiales irrumpieron el martes 28 de octubre en los complejos de favelas de Alemão y Penha, con el pretexto de “combatir al narcotráfico”. Lo que siguió fue un baño de sangre sin precedentes: vecinos apilando cadáveres en plazas, madres buscando a sus hijos en los bosques, y un Estado que habla de “éxito operativo” mientras el país entero observa una masacre transmitida en directo.

Los primeros reportes oficiales hablaron de 64 muertos, pero las cifras se multiplicaron a medida que los habitantes comenzaron a recuperar cuerpos. La Defensoría Pública del Estado confirmó que la cifra real podría superar los 130 fallecidos, con decenas de personas ejecutadas y abandonadas en las calles. La ONU expresó “horror” ante la magnitud del crimen y exigió una investigación independiente. Sin embargo, desde el gobierno de Río, la respuesta fue arrogante: insistir en que se trató de una “guerra contra el crimen”, como si esa retórica justificara la barbarie.

No hay duda de que este operativo lleva la marca ideológica del bolsonarismo. Castro, un político de derecha dura que llegó al poder con el apoyo de los sectores más conservadores, defiende una política de seguridad que equipara pobreza con delincuencia y favela con enemigo interno. Su discurso calcado al de Jair Bolsonaro revive la doctrina del “enemigo interno” que en Brasil siempre tuvo color y dirección social: la represión sistemática sobre los pobres, los negros y los excluidos. Es la misma línea de pensamiento que convirtió al país en uno de los más letales del mundo en violencia policial.

En medio del horror, Lula da Silva se mostró “horrorizado” por el número de víctimas y dejó claro que su gobierno no participó ni avaló la operación. Su posición, firme pero prudente, intenta marcar distancia de una gestión estadual que actúa como si la democracia fuera un obstáculo para imponer el orden. Lula no ordenó esta masacre, ni tiene responsabilidad directa en ella. La operación fue ejecutada por fuerzas bajo la autoridad del gobernador de Río, y su magnitud desbordó cualquier protocolo de seguridad ciudadana. En Brasil, los estados tienen autonomía sobre sus fuerzas policiales, y Castro usó esa prerrogativa como carta blanca para ejecutar una acción que dejó a las favelas convertidas en cementerios a cielo abierto.

Las imágenes son insoportables: cuerpos tendidos en fila sobre el asfalto, vecinos cargando cadáveres con mantas, madres gritando los nombres de sus hijos, mujeres liderando la búsqueda de desaparecidos en los bosques de Vacaria. Río amaneció vacío, con escuelas cerradas y el silencio de una ciudad en duelo. No hay “combate al crimen” que justifique semejante despliegue de muerte. Lo que hubo fue un acto de terrorismo de Estado, un mensaje político dirigido a demostrar que el poder puede arrasar con los márgenes, borrar vidas y seguir hablando de “seguridad”.

El discurso de Castro es idéntico al de Bolsonaro: criminalizar la pobreza, deshumanizar a los habitantes de las favelas y ofrecer espectáculo punitivo para ganar votos entre las clases medias aterradas por la inseguridad. Pero la pregunta es inevitable: ¿cuántos inocentes murieron esta vez? ¿Cuántos de los 130 cuerpos eran realmente “sospechosos”? Ninguna autoridad lo sabe, y probablemente nunca lo sepamos, porque las autopsias se harán en silencio y la justicia brasileña, como tantas veces, mirará hacia otro lado.

Las denuncias de torturas y ejecuciones extrajudiciales son cada vez más numerosas. Testigos hablan de hombres capturados con vida y hallados luego con signos de tormento, cuerpos atados o con disparos a quemarropa. En redes sociales, circulan videos que muestran a policías disparando a viviendas sin identificar objetivos, y testimonios de vecinos que aseguran que muchos de los muertos ni siquiera estaban armados. En esa escena de horror, los organismos de derechos humanos reclaman lo obvio: que el Estado investigue al Estado.

Pero el gobierno de Río responde con cinismo: “Estamos en guerra”. Es la frase que justifica todo, desde el gatillo fácil hasta la ejecución colectiva. Es la misma lógica que permitió durante años las masacres en las favelas: cada cuerpo en el suelo se convierte en un trofeo de eficacia. Las cifras importan menos que la narrativa. Y mientras las autoridades hablan de “pacificación”, las familias entierran a sus muertos sin justicia ni consuelo.

En este contexto, el silencio de ciertos medios brasileños también duele. Muchos titulan el hecho como “enfrentamiento con el narcotráfico” o “operativo exitoso”, reproduciendo el discurso oficial sin cuestionar la brutalidad ni el sesgo clasista y racial de la violencia. La palabra “masacre” aparece tímidamente, mientras las imágenes de las calles llenas de cadáveres recorren el mundo. Y si algo resulta evidente, es que no hay nada que diferencie esta escena de un crimen de guerra. No es Gaza, pero se parece demasiado.

El operativo en Río marca un punto de inflexión: la normalización del exterminio como política pública. Brasil vuelve a mostrar su rostro más cruel: el de un Estado que dispara hacia abajo, que transforma a los pobres en enemigos, que habla de “orden” mientras multiplica las fosas. Y ese modelo, que Castro defiende con fervor bolsonarista, se replica como ideología en toda América Latina. La “seguridad” de los poderosos siempre se construye sobre los cuerpos de los vulnerables.

Lula, en cambio, enfrenta ahora la tarea de separar la política de derechos humanos de la mancha que deja este crimen. Su “horror” no basta: debe haber una condena institucional, una investigación federal y un compromiso claro con el fin de las masacres policiales. Porque mientras las favelas sigan siendo territorio de guerra, la democracia brasileña será apenas una promesa incumplida.

El gobernador de Río ha mostrado de qué lado está: del lado de la bala, de la impunidad y de los viejos reflejos autoritarios del Brasil de Bolsonaro. Esta masacre no es un accidente: es el resultado directo de una concepción del poder que desprecia la vida. Y cada cuerpo recuperado por los vecinos es un testimonio de resistencia frente al Estado que mata.

Lo ocurrido en Río de Janeiro es una herida abierta en el corazón de América Latina. No hay “narco” que justifique este genocidio silencioso. Lo que hubo fue un ejército de policías actuando con lógica militar, disparando sin control y torturando en nombre de una falsa paz. Y mientras el gobernador Castro busca aplausos de la derecha, el mundo observa espantado cómo Brasil vuelve a su pesadilla más oscura: la del Estado que convierte la seguridad en muerte.

Fuente:

Reuters: “Brazilian officials raise death toll in Rio raid to at least 132” → https://www.reuters.com/world/americas/brazilian-officials-raise-death-toll-rio-raid-least-132-2025-10-29/

The Guardian: “Brazil: at least 64 reported killed in Rio’s worst day of violence amid police favela raids” → https://www.theguardian.com/world/2025/oct/28/brazil-rio-at-war-police-drug-raids-favelas

AP News: “Huge Brazilian raid on Rio gang leaves at least 64 people dead and 81 under arrest” → https://apnews.com/article/25d6122a15c261b9b1275a7b2f361393

Euronews: “Brazilian police raid on Rio drug-trafficking gang leaves at least 64 people dead” → https://www.euronews.com/2025/10/29/brazilian-police-raid-on-rio-drug-trafficking-gang-leaves-at-least-64-people-dead

El País (versión en inglés): “Death toll from Rio de Janeiro police operation rises to more than 132” → https://english.elpais.com/international/2025-10-29/death-toll-from-rio-de-janeiro-police-operation-rises-to-more-than-120.html

Washington Post: “Rio police raid death toll doubles to 132, state watchdog says” → https://www.washingtonpost.com/world/2025/10/28/rio-alemao-penha-brazil-police-raid/

Mirage News/others (relating to UN call): “Türk urges urgent reform of Brazil’s policing methods” → https://www.miragenews.com/turk-urges-urgent-reform-of-brazils-policing-1560226/

https://www.clarin.com/mundo/rio-janeiro-hallan-40-cadaveres-favelas-vecinos-acumulan-calles_0_JgxLrYTbV5.html

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