Scatturice, Milei y la SIDE: el escándalo de las valijas que desnuda la corrupción del gobierno libertario

Milei, Scatturice, SIDE, corrupción, vuelos, valijas, inteligencia, EstadosUnidos, CPAC, Tailhade,
Compartí esta nota en tus redes

El escándalo de las valijas: vuelos secretos, contratos con la SIDE y una trama que envuelve al gobierno de Milei. Mientras la Casa Rosada calla, una red de vuelos privados, contratos millonarios y vínculos con la inteligencia argentina y organismos conservadores de EE.UU. profundiza el escándalo que salpica al círculo íntimo de Javier Milei.

La presentación judicial del diputado Rodolfo Tailhade ante la Procuraduría de Investigaciones Administrativas destapa un entramado que va mucho más allá del vuelo con las valijas sospechosas. Seis viajes más, adjudicaciones millonarias, conexiones con Donald Trump, una empresa lobbista registrada ante la FARA y una nueva matriz de relaciones entre el Estado argentino, la SIDE y operadores privados libertarios.

En medio de una Argentina convulsionada por el ajuste, la pobreza y la pérdida de derechos, un nuevo escándalo político sacude las estructuras del poder. No se trata de un error, ni de una torpeza burocrática. Es una operación que, por su grado de complejidad, cinismo y falta de transparencia, muestra el rostro más crudo del gobierno de Javier Milei. El diputado nacional Rodolfo Tailhade presentó ante la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) un documento explosivo: un informe de 25 carillas que detalla, con registros públicos y documentación oficial, una trama de vuelos privados, contrataciones estatales, contratos con la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y una línea directa con la ultraderecha norteamericana.

Todo comienza con el vuelo del 26 de febrero, cuando el Bombardier Global 5000, matrícula N18RU, aterriza en Buenos Aires con una única pasajera: Laura Belén Arrieta, exazafata devenida en operadora política y tesorera de la filial argentina de CPAC, la Conferencia Política de Acción Conservadora. Ese vuelo, que eludió todos los controles aduaneros y de seguridad aeroportuaria, dejó una huella imborrable en las cámaras de vigilancia: Arrieta y los dos tripulantes bajaron sin declarar equipaje, sin escáneres, sin la más mínima inspección. Un trato VIP reservado solo para los intocables.

Pero lo verdaderamente perturbador es lo que viene después. Según la investigación de Tailhade, el vuelo de Arrieta no fue un hecho aislado. El avión en cuestión, propiedad de Leonardo Scatturice —empresario de oscuro prontuario y dueño de la firma OCP Tech S.A.—, realizó al menos otros seis vuelos entre Miami y Buenos Aires, todos ellos antes y después del del 26 de febrero. En paralelo, Scatturice recibió una adjudicación millonaria por parte del Ministerio de Economía: 790.500 millones de pesos por un contrato de protección de correo electrónico. ¿Coincidencia? ¿Premio por servicios prestados? ¿Compra de silencio?

La presentación judicial incorpora detalles que parecen sacados de una novela de espionaje: fotos en redes sociales, contratos presentados ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos (mediante el registro FARA), y una maraña societaria que conecta a Scatturice con la SIDE, con Milei, con Arrieta, con la CEO María Soledad Cedro y con el mismísimo Donald Trump. Todos forman parte de un mismo ecosistema: la empresa TACTIC COC LLC, registrada en Florida, que firmó un contrato con la SIDE por 10 mil dólares mensuales. El objetivo del contrato, según consta en FARA, es actuar como nexo entre la Presidencia argentina y funcionarios de EE.UU., además de brindar «asesoramiento estratégico» al servicio de inteligencia nacional.

Y aquí el escándalo sube de tono. ¿Desde cuándo el Estado argentino terceriza vínculos diplomáticos y asesoría en inteligencia con firmas privadas extranjeras? ¿Qué significa que una empresa como TACTIC —con miembros tan cercanos a Milei y Trump— esté coordinando las reuniones internacionales del gobierno? ¿Y por qué nadie en la Casa Rosada responde ante estos datos?

Las conexiones no se agotan allí. Scatturice figura también como presidente de CPAC Argentina, mientras Arrieta y Cedro ocupan cargos directivos. Todos ellos estuvieron presentes en el evento en Washington donde Milei se reunió con Trump. ¿Casualidad que el mismo avión usado por Arrieta aterrizara en Buenos Aires justo antes y justo después de esos encuentros?

La sospecha crece cuando se conoce que, tras el escándalo, Scatturice transfirió el avión a otra empresa de su propiedad, Surjet, y cambió la matrícula de N18RU a N100LA. Maniobra clásica de encubrimiento: cambiar el nombre para borrar las huellas. Sin embargo, el avión siguió viniendo a la Argentina. El 14 de abril aterrizó nuevamente en Ezeiza, el mismo día en que Milei se reunió con Matt Schlapp, CEO de CPAC, y otros empresarios norteamericanos. En la foto oficial aparece también Cedro, Scatturice y Arrieta. Nadie lo oculta. Todo ocurre a la luz del día, como si se tratara de un club exclusivo de socios que manejan los destinos de un país convertido en campo de experimentación política y económica.

Después hubo otros cuatro vuelos más. Todos documentados. Todos con la misma aeronave. Todos sin explicación oficial. Tailhade sostiene que Scatturice utiliza el avión como vehículo personal, con apoyo logístico del propio Estado argentino. Un lujo reservado para muy pocos, en un país donde la mayoría no puede pagar un kilo de carne o acceder a un medicamento.

La gravedad institucional de este escándalo es innegable. Hay contratos con la SIDE firmados en secreto, vuelos privados con inmunidad diplomática, transferencias de fondos sin control parlamentario y una red de operadores que actúan como intermediarios entre Milei y los sectores más extremos de la política estadounidense. No se trata solo de una cuestión de privilegios, sino de una arquitectura paralela del poder. Una diplomacia en la sombra, que no rinde cuentas a nadie y que actúa con recursos públicos.

Mientras tanto, el silencio del gobierno es ensordecedor. Nadie en la Casa Rosada ha desmentido la información. Nadie ha explicado por qué la SIDE firmó un contrato con TACTIC. Nadie ha respondido a los pedidos de acceso a la información. Y nadie, tampoco, ha dado la cara por este esquema que, de confirmarse, expone a la administración Milei a un nivel de connivencia y corrupción pocas veces visto en tan poco tiempo de gobierno.

Este caso no es solo una anécdota ni una mera irregularidad administrativa. Es una fotografía precisa de cómo se mueve el poder libertario cuando las cámaras no lo miran. Vuelos sin control. Contratos con inteligencia. Relación directa con los Estados Unidos. Y una lógica de impunidad que parece no conocer límites.

Mientras el pueblo sufre el ajuste, ellos viajan en jets privados, sellan contratos secretos con fondos reservados y se reúnen con los operadores del trumpismo global. Milei prometió dinamitar la casta, pero lo que ha hecho es construir una nueva: más elitista, más peligrosa, y mucho más opaca.

Fuentes:

https://www.tiempoar.com.ar/politica/mas-vuelos-y-patentes-cambiadas-el-escandalo-de-las-valijas-involucra-a-la-side-y-crece-la-figura-de-scatturice/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *