{"id":9619,"date":"2025-10-12T09:52:42","date_gmt":"2025-10-12T12:52:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/?p=9619"},"modified":"2025-10-12T09:52:47","modified_gmt":"2025-10-12T12:52:47","slug":"la-otra-convertibilidad-el-uno-a-uno-de-1899-que-fue-exito-monetario-pero-un-rotundo-fracaso-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/politica\/la-otra-convertibilidad-el-uno-a-uno-de-1899-que-fue-exito-monetario-pero-un-rotundo-fracaso-social\/","title":{"rendered":"La otra convertibilidad: el \u201cuno a uno\u201d de 1899 que fue \u00e9xito monetario pero un rotundo fracaso social"},"content":{"rendered":"\n<p>Mucho antes del plan de convertibilidad de los a\u00f1os noventa impulsado por Domingo Cavallo, la Argentina vivi\u00f3 otro experimento monetario similar. Fue en 1899, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, cuando el pa\u00eds decidi\u00f3 fijar la paridad del peso papel con el peso oro en una proporci\u00f3n de 2,27 a 1. Aquella medida, conocida como la \u201cLey de Conversi\u00f3n\u201d, fue presentada como una soluci\u00f3n t\u00e9cnica para estabilizar la econom\u00eda tras la crisis de la Baring Brothers y una d\u00e9cada de gran inestabilidad. <\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la narrativa oficial, esa convertibilidad fue un \u00e9xito rotundo: gener\u00f3 confianza, atrajo inversiones y coloc\u00f3 a la Argentina entre los pa\u00edses emergentes m\u00e1s estables de comienzos del siglo XX. Pero detr\u00e1s de la euforia financiera se escond\u00eda un pa\u00eds profundamente desigual, con una estructura econ\u00f3mica concentrada y un sistema pol\u00edtico cerrado que beneficiaba a unos pocos.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto de la conversi\u00f3n fue impulsado en un contexto de recuperaci\u00f3n luego del colapso financiero de 1890. Carlos Pellegrini, que hab\u00eda asumido la presidencia tras la renuncia de Ju\u00e1rez Celman, logr\u00f3 evitar el default negociando con banqueros ingleses lo que podr\u00eda considerarse el primer \u201cblindaje\u201d de la historia argentina. A\u00f1os m\u00e1s tarde, ya como senador, Pellegrini rechaz\u00f3 las propuestas de paridad \u201cuno a uno\u201d y defendi\u00f3 una tasa de cambio m\u00e1s realista que no castigara a los exportadores. Finalmente, Roca adopt\u00f3 su postura y fij\u00f3 el valor de 2,27 pesos papel por cada peso oro, dando inicio a una etapa de estabilidad que durar\u00eda hasta 1914.<\/p>\n\n\n\n<p>La Ley de Conversi\u00f3n cre\u00f3 una caja encargada de emitir billetes respaldados por reservas met\u00e1licas. Aunque al comienzo no contaba con un gran stock de oro, el pa\u00eds fue acumulando reservas a medida que crec\u00edan las exportaciones agropecuarias. La expansi\u00f3n de los ferrocarriles, financiada en gran parte con capitales brit\u00e1nicos, trajo consigo un auge de inversiones, empleo e infraestructura. El peso argentino se convirti\u00f3 en una moneda confiable, el cr\u00e9dito externo fluy\u00f3 sin sobresaltos y los precios internos se mantuvieron estables. El respaldo met\u00e1lico lleg\u00f3 a cubrir hasta el 70 % de la emisi\u00f3n, un nivel superior al de pa\u00edses europeos como Francia o B\u00e9lgica. Todo parec\u00eda indicar que la Argentina hab\u00eda encontrado el camino de la estabilidad y la modernidad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la otra cara de ese aparente \u201cmilagro monetario\u201d fue una sociedad profundamente desigual. El auge agroexportador y la estabilidad monetaria beneficiaron a los grandes terratenientes y a las casas comerciales vinculadas al capital extranjero, pero excluyeron a vastos sectores de trabajadores rurales y urbanos. La estructura agraria basada en el latifundio concentr\u00f3 la riqueza en pocas manos mientras millones de inmigrantes europeos, atra\u00eddos por la promesa de prosperidad, se convirtieron en mano de obra barata en los puertos, los talleres y las v\u00edas del ferrocarril. El crecimiento econ\u00f3mico fue indiscutible, pero el reparto del ingreso fue profundamente inequitativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones laborales de la \u00e9poca eran precarias, sin derechos sociales ni mecanismos de protecci\u00f3n. Los sindicatos apenas empezaban a organizarse y el Estado carec\u00eda de pol\u00edticas redistributivas. Las huelgas obreras eran reprimidas y la participaci\u00f3n pol\u00edtica estaba limitada a una minor\u00eda privilegiada. La convertibilidad de 1899, presentada como un logro t\u00e9cnico, oper\u00f3 en realidad como un mecanismo de concentraci\u00f3n de beneficios: el cr\u00e9dito barato, la estabilidad y la apreciaci\u00f3n cambiaria favorecieron a los exportadores y a los sectores vinculados a las finanzas, mientras los salarios reales permanec\u00edan estancados.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la mirada de la historia econ\u00f3mica, aquella convertibilidad tuvo \u00e9xito porque cumpli\u00f3 su objetivo t\u00e9cnico: estabilizar la moneda y reducir la volatilidad. Pero si se analiza su impacto social, el panorama cambia. Los trabajadores urbanos enfrentaban el encarecimiento del costo de vida, los campesinos carec\u00edan de acceso a la tierra y el modelo depend\u00eda casi exclusivamente del mercado externo. La rigidez monetaria impidi\u00f3 pol\u00edticas activas frente a los ciclos internacionales. Cuando el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 interrumpi\u00f3 los flujos de capital y el comercio internacional, el sistema se derrumb\u00f3. No por errores internos, sino porque la econom\u00eda argentina estaba atada a una din\u00e1mica mundial que no controlaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El paralelo con la convertibilidad de los a\u00f1os noventa es inevitable. En ambos casos, la Argentina apost\u00f3 a un esquema de tipo de cambio fijo como sin\u00f3nimo de orden y previsibilidad. En ambos, la estabilidad fue celebrada como un \u00e9xito pol\u00edtico y econ\u00f3mico mientras se profundizaban las asimetr\u00edas estructurales. En ambos, el final fue abrupto: la guerra en 1914, el colapso financiero en 2001. La lecci\u00f3n parece repetirse: la estabilidad sin justicia social no construye desarrollo, apenas posterga el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>El mito del \u201cuno a uno\u201d de 1899, como el de los noventa, es en gran medida la historia de una \u00e9lite que encontr\u00f3 en la disciplina monetaria la garant\u00eda de su propio bienestar. Lo que para algunos fue una \u201cedad dorada\u201d de prosperidad, para otros signific\u00f3 precarizaci\u00f3n, exclusi\u00f3n y desigualdad. Por eso, m\u00e1s que una \u201c\u00e9poca de oro\u201d, la convertibilidad de 1899 debe recordarse como un espejo donde se refleja, una y otra vez, el mismo error argentino: confundir estabilidad con justicia, y equilibrio contable con bienestar colectivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mucho antes del plan de convertibilidad de los a\u00f1os noventa impulsado por Domingo Cavallo, la Argentina vivi\u00f3 otro experimento monetario similar. Fue en 1899, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, cuando el pa\u00eds decidi\u00f3 fijar la paridad del peso papel con el peso oro en una proporci\u00f3n de 2,27 a 1. 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