{"id":7630,"date":"2025-08-17T23:01:41","date_gmt":"2025-08-18T02:01:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/?p=7630"},"modified":"2025-08-18T11:34:12","modified_gmt":"2025-08-18T14:34:12","slug":"fraude-millonario-en-entre-rios-dos-funcionarios-de-rogelio-frigerio-admitieron-estafar-al-estado-con-viaticos-falsos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/politica\/fraude-millonario-en-entre-rios-dos-funcionarios-de-rogelio-frigerio-admitieron-estafar-al-estado-con-viaticos-falsos\/","title":{"rendered":"Fraude millonario en Entre R\u00edos: dos funcionarios de Rogelio Frigerio admitieron estafar al Estado con vi\u00e1ticos falsos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Dos trabajadores del Ministerio de Salud admitieron haber estafado al Estado por m\u00e1s de $2,5 millones en un esquema sistem\u00e1tico de falsificaci\u00f3n. El caso revela no s\u00f3lo la responsabilidad individual, sino tambi\u00e9n la vulnerabilidad de la administraci\u00f3n p\u00fablica bajo un contexto de ajuste y desmantelamiento estatal.<\/em><\/strong><br><br>La sentencia contra dos empleados del Ministerio de Salud de Entre R\u00edos por un fraude millonario en vi\u00e1ticos expone las fallas de control en la administraci\u00f3n p\u00fablica y desnuda la precariedad de un Estado debilitado. En tiempos de ajuste feroz, donde el gobierno de Javier Milei repite el mantra de la eficiencia y la austeridad, lo ocurrido en Paran\u00e1 demuestra lo contrario: la corrupci\u00f3n no desaparece con discursos incendiarios, sino que se enquista a\u00fan m\u00e1s cuando se recorta personal, se desfinancian estructuras y se desarma la capacidad de control interno.<br><br>El juez Rafael Cotorruelo conden\u00f3 a Julio Luciano Cerbin, de 38 a\u00f1os, y a Mat\u00edas Fabi\u00e1n Miranda, de 40, como responsables de un fraude que le cost\u00f3 al erario p\u00fablico $2.535.841,03. Ambos empleados del Ministerio de Salud reconocieron haber manipulado de manera fraudulenta el circuito de vi\u00e1ticos durante nueve meses de 2023. El mecanismo era tan rudimentario como perverso: tickets de combustibles que superaban la capacidad real de los veh\u00edculos, firmas falsas en documentos oficiales, rendiciones adulteradas y datos falsos cargados en el Sistema Integrado de Administraci\u00f3n Financiera. Nada sofisticado, pero s\u00ed sistem\u00e1tico. Y lo m\u00e1s alarmante es que se realiz\u00f3 a plena luz del d\u00eda dentro de una dependencia estatal que, en teor\u00eda, deber\u00eda tener controles aceitados para evitar semejante saqueo.<br><br>El fraude sali\u00f3 a la luz reci\u00e9n en octubre de 2023, cuando la entonces ministra de Salud Sonia Vel\u00e1zquez present\u00f3 una denuncia formal. No fue un hallazgo producto de auditor\u00edas proactivas ni de un sistema de control robusto, sino de una gesti\u00f3n que debi\u00f3 reaccionar ante irregularidades tan grotescas que ya no pod\u00edan ocultarse. Una vez m\u00e1s, qued\u00f3 claro que el Estado reacciona tarde y mal, y que muchas veces depende de la voluntad pol\u00edtica de un funcionario para destapar lo que deber\u00eda detectarse autom\u00e1ticamente. Las pericias caligr\u00e1ficas fueron lapidarias: confirmaron que las firmas falsas pertenec\u00edan a Cerbin y Miranda. Los testimonios de funcionarios claves, como el Director de Administraci\u00f3n Exequiel Simiand y la coordinadora de relaciones institucionales Miriam Montero, completaron el cuadro al desconocer sellos y r\u00fabricas que aparec\u00edan en los tr\u00e1mites ap\u00f3crifos.<br><br>Lo inquietante es c\u00f3mo un mecanismo tan burdo pudo pasar desapercibido durante tanto tiempo. \u00bfC\u00f3mo es posible que nadie advirtiera que un Renault Fluence, con capacidad para 60 litros, aparec\u00eda cargando 75 u 80? \u00bfC\u00f3mo no salt\u00f3 ninguna alarma cuando se repet\u00edan sellos y firmas en documentos distintos? Estas preguntas incomodan porque dejan al descubierto la debilidad de los sistemas de control. Y esa fragilidad no es casual: es el resultado de a\u00f1os de vaciamiento, precarizaci\u00f3n laboral y recortes presupuestarios. En el marco del actual gobierno de Javier Milei, que insiste en reducir al m\u00ednimo la estructura estatal, estos hechos son una advertencia: menos Estado no significa m\u00e1s eficiencia, significa m\u00e1s espacio para la corrupci\u00f3n.<br><br>La condena a Cerbin y Miranda fue de dos a\u00f1os de prisi\u00f3n condicional e inhabilitaci\u00f3n perpetua para ejercer cargos p\u00fablicos. En los papeles, quedaron fuera del Estado. En la pr\u00e1ctica, no pasar\u00e1n un solo d\u00eda tras las rejas. La pena, lejos de dar un ejemplo contundente, refuerza la sensaci\u00f3n de impunidad. El mensaje es ambiguo: se reconoce el da\u00f1o, pero no hay castigo real. Una estafa de m\u00e1s de dos millones y medio de pesos se salda con tareas comunitarias y restricciones de conducta. El costo para los contribuyentes fue alt\u00edsimo; la consecuencia para los culpables, casi simb\u00f3lica. La balanza de la justicia vuelve a inclinarse hacia la clemencia con los responsables de delitos de guante blanco, mientras se despliega todo el peso represivo del Estado sobre los sectores m\u00e1s vulnerables.<br><br>La investigaci\u00f3n revel\u00f3 la trama con detalle quir\u00fargico. Tickets falsificados, horarios incompatibles con comisiones de servicios, tarjetas adulteradas con nombres de funcionarios policiales, cargadas de fechas y firmas ap\u00f3crifas, y hasta omisiones de rendici\u00f3n de vi\u00e1ticos. El perito cal\u00edgrafo H\u00e9ctor Peralta no dej\u00f3 lugar a dudas: los trazos coincid\u00edan con los acusados. La evidencia fue tan contundente que no hubo margen para el debate: los acusados terminaron admitiendo su responsabilidad y acordando un juicio abreviado. Lo hicieron, claro, porque sab\u00edan que el precio de la confesi\u00f3n ser\u00eda una condena liviana.<br><br>Este caso tambi\u00e9n destapa la cultura del \u00abarregl\u00e1telas como puedas\u00bb que se enquista en muchos organismos p\u00fablicos, donde se naturaliza la manipulaci\u00f3n de papeles como una especie de atajo administrativo. No es casual que en la reuni\u00f3n con autoridades, Miranda pidiera perd\u00f3n y Cerbin admitiera sin rodeos que falsificaba firmas y usaba sellos sin autorizaci\u00f3n. Esa franqueza casi descarada muestra que, para ellos, lo que hac\u00edan no era un delito grave sino una pr\u00e1ctica m\u00e1s dentro de un sistema permisivo. La corrupci\u00f3n, cuando se vuelve costumbre, ya no genera verg\u00fcenza ni temor, solo la expectativa de no ser descubierto.<br><br>Y aqu\u00ed es donde la gesti\u00f3n nacional entra en escena, aunque no figure directamente en el expediente. El discurso de Javier Milei, obsesionado con achicar el Estado y demonizar al empleado p\u00fablico, convive con realidades como esta. Porque el vaciamiento no erradica la corrupci\u00f3n: la multiplica. Cuando se cierran \u00e1reas de control, cuando se precariza al personal, cuando se prioriza la motosierra sobre la construcci\u00f3n de un sistema administrativo s\u00f3lido, lo que queda es un Estado agujereado, incapaz de detectar y prevenir fraudes. Milei dice combatir a \u00abla casta\u00bb, pero el resultado es un Estado cada vez m\u00e1s d\u00e9bil, incapaz de controlar a sus propios trabajadores. Parad\u00f3jicamente, mientras el gobierno nacional ataca con furia la universidad p\u00fablica y el sistema cient\u00edfico, en nombre de la eficiencia fiscal, nadie parece garantizar que en las oficinas estatales no se sigan fabricando fraudes con vi\u00e1ticos falsos.<br><br>El caso Entre R\u00edos es un espejo inc\u00f3modo. Muestra que la corrupci\u00f3n no es patrimonio exclusivo de la pol\u00edtica de alto rango ni de grandes negociados empresariales, sino que tambi\u00e9n se cocina en las oficinas m\u00e1s peque\u00f1as, en los escritorios de empleados administrativos. Y que para combatirla no alcanza con discursos grandilocuentes ni con recortes indiscriminados. Se necesita un Estado presente, con sistemas modernos, con personal capacitado, con auditor\u00edas serias y con sanciones que realmente duelan. Lo contrario es esto: un fraude millonario que apenas deja a dos empleados fuera del sistema y al resto de la ciudadan\u00eda con la amarga certeza de que el Estado est\u00e1 siendo desmantelado desde adentro y desde arriba.<br><br>El juicio abreviado cerr\u00f3 el cap\u00edtulo judicial, pero no el pol\u00edtico ni el social. La pregunta que queda flotando es simple y brutal: \u00bfqui\u00e9n cuida al Estado cuando el propio Estado no se cuida? Lo ocurrido en Paran\u00e1 no es un hecho aislado, es un s\u00edntoma de un sistema corro\u00eddo. Y en un pa\u00eds gobernado por quienes hacen del ajuste su bandera, la corrupci\u00f3n encuentra tierra f\u00e9rtil para seguir creciendo.<br><br>Fuente: <\/p>\n\n\n\n<p>https:\/\/www.unoentrerios.com.ar\/policiales\/dos-trabajadores-admitieron-fraude-al-estado-mas-25-millones-n10213014.html\/amp<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos trabajadores del Ministerio de Salud admitieron haber estafado al Estado por m\u00e1s de $2,5 millones en un esquema sistem\u00e1tico de falsificaci\u00f3n. El caso revela no s\u00f3lo la responsabilidad individual, sino tambi\u00e9n la vulnerabilidad de la administraci\u00f3n p\u00fablica bajo un contexto de ajuste y desmantelamiento estatal. 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