{"id":6997,"date":"2025-07-31T16:07:29","date_gmt":"2025-07-31T19:07:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/?p=6997"},"modified":"2025-07-31T16:07:29","modified_gmt":"2025-07-31T19:07:29","slug":"el-streaming-del-conicet-supero-cinco-veces-en-vistas-a-la-misa-libertaria-de-carajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/sociedad\/el-streaming-del-conicet-supero-cinco-veces-en-vistas-a-la-misa-libertaria-de-carajo\/","title":{"rendered":"El streaming del Conicet super\u00f3 cinco veces en vistas a la \u00abmisa\u00bb libertaria de Carajo"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>Mientras el oficialismo apuesta por el entretenimiento de baja calidad y desprecia el conocimiento, un documental cient\u00edfico del Conicet arras\u00f3 en redes superando con creces la audiencia de \u201cLa Misa de Carajo\u201d, el show bizarro que impuls\u00f3 el c\u00edrculo libertario. El streaming de un documental sobre el fondo marino, producido por cient\u00edficos del Conicet, quintuplic\u00f3 las visualizaciones de uno de los eventos m\u00e1s promocionados por el entorno libertario en redes. El dato no solo ridiculiza el aparato de propaganda digital del mile\u00edsmo, sino que revela una verdad inc\u00f3moda para el Gobierno: la sociedad todav\u00eda valora el conocimiento.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un tibur\u00f3n anguila, un calamar vampiro, el m\u00edtico diente de sable del oc\u00e9ano profundo, y una c\u00e1mara del Conicet se enfrentaron, sin buscarlo, al universo de influencers libertarios que militan el show como dogma. El resultado fue demoledor. La ciencia p\u00fablica, vapuleada por el discurso oficial y despreciada por los operadores medi\u00e1ticos del mile\u00edsmo, acaba de propinarle una humillante derrota a los autodenominados \u00abguardianes de la libertad\u00bb. Y lo hizo con lo m\u00e1s temido por este Gobierno: evidencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el c\u00edrculo digital que orbita a Javier Milei se relam\u00eda con \u201cLa Misa de Carajo\u201d, un acto delirante que fusion\u00f3 religi\u00f3n, merchandising y culto al ego presidencial, otro contenido se filtraba por las grietas de las redes. Sin promesas de redenci\u00f3n ni arengas violentas, el documental sobre el fondo del mar producido por el Conicet capturaba una audiencia que no s\u00f3lo super\u00f3, sino que humill\u00f3 en n\u00fameros al evento transmitido por \u201cEl Gordo Dan\u201d, uno de los influencers predilectos del mile\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos son lapidarios: m\u00e1s de 500.000 visualizaciones en una semana para el streaming del Conicet contra unas 100.000 que logr\u00f3 La Misa de Carajo, un espect\u00e1culo tan forzado como grotesco, que mezcl\u00f3 alabanzas al presidente con una puesta en escena que ni la televisi\u00f3n de los &#8217;90 se hubiera animado a producir. Esos cinco a uno duelen, sobre todo en un ecosistema donde las m\u00e9tricas son bandera y los algoritmos dictan prestigios.<\/p>\n\n\n\n<p>La transmisi\u00f3n cient\u00edfica \u2014serena, sin gritos ni fuegos artificiales\u2014 mostr\u00f3 im\u00e1genes del talud continental argentino, un universo apenas explorado donde criaturas abisales se mueven como si habitaran otro planeta. En ese silencio profundo, entre crust\u00e1ceos y peces de apariencia prehist\u00f3rica, el Conicet dej\u00f3 un mensaje brutalmente claro: a pesar del ajuste, la persecuci\u00f3n y el desfinanciamiento, la ciencia argentina sigue produciendo conocimiento de calidad, relevante y con impacto en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Del otro lado, en el rinc\u00f3n de los eventos montados, La Misa de Carajo pretendi\u00f3 ser un espect\u00e1culo de masas, pero termin\u00f3 siendo un show marginal con pretensiones \u00e9picas. Desde el nombre hasta la est\u00e9tica, todo en ese evento busc\u00f3 impactar desde el esc\u00e1ndalo, como si la pol\u00edtica pudiera reducirse a un sketch de mal gusto. Las loas a Milei, las banderas, el merchandising con est\u00e9tica medieval y los discursos sobreactuados construyeron una parodia involuntaria que, sin embargo, cont\u00f3 con el respaldo y la promoci\u00f3n de importantes referentes libertarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed est\u00e1 el problema: mientras el Estado reduce presupuestos, liquida organismos, desprecia el saber y persigue a los investigadores, hay una parte de la ciudadan\u00eda que se resiste a ser arrastrada al show permanente del mile\u00edsmo. El fen\u00f3meno del documental marino no se explica solo por la calidad del contenido \u2014que la tiene\u2014, sino porque toca una fibra que el relato oficial intenta extirpar: la admiraci\u00f3n por el conocimiento, el asombro frente a lo desconocido, la conexi\u00f3n con el territorio y sus misterios.<\/p>\n\n\n\n<p>El fondo del mar argentino \u2014ese abismo silencioso, inabarcable y soberano\u2014 se convirti\u00f3, sin quererlo, en s\u00edmbolo de una resistencia cultural. No porque haya pancartas o arengas, sino porque recuerda que hay otro pa\u00eds posible, uno que valora el esfuerzo colectivo, el trabajo en equipo, la formaci\u00f3n rigurosa y la investigaci\u00f3n como herramienta de soberan\u00eda. Un pa\u00eds que no necesita misas ni gritos para conmover. Le basta con mostrar una estrella de mar que camina sobre un lecho oscuro a 500 metros de profundidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso es lo que el Gobierno no puede tolerar. Porque esa estrella de mar es m\u00e1s poderosa que mil arengas tuiteras. Porque ese tibur\u00f3n anguila es m\u00e1s real que cualquier conspiraci\u00f3n inventada en TikTok. Porque cada imagen del documental del Conicet refuta, sin palabras, el desprecio oficial por lo p\u00fablico. Y lo hace con algo que el mile\u00edsmo no puede controlar: el deseo genuino de aprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el Gordo Dan, que pretend\u00eda ser el Gran Heraldo de la fe libertaria, qued\u00f3 reducido a un streamer con n\u00fameros pobres y entusiasmo impostado. Su misa, lejos de ser un fen\u00f3meno popular, termin\u00f3 siendo un testimonio del narcisismo de una secta que confunde pol\u00edtica con entretenimiento barato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSignifica esto que la ciencia gan\u00f3 la batalla cultural? No. Pero al menos demuestra que no todo est\u00e1 perdido. Que a\u00fan hay cientos de miles de personas dispuestas a dedicar su tiempo a ver un documental sobre el oc\u00e9ano, en lugar de consumir propaganda grotesca. Que todav\u00eda hay quienes se emocionan con una imagen submarina en vez de con una pose presidencial forzada. Que, pese al ajuste, el vaciamiento y la estigmatizaci\u00f3n, la ciencia argentina tiene algo que el Gobierno no tiene ni tendr\u00e1: legitimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La c\u00e1mara del Conicet baj\u00f3 al fondo del mar y lo que encontr\u00f3 no solo fueron criaturas sorprendentes. Encontr\u00f3, tambi\u00e9n, una verdad profunda: la sociedad argentina, en su mayor\u00eda silenciosa, sigue apostando por el conocimiento. Y no hay algoritmo libertario que pueda hundir eso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong><br><a href=\"https:\/\/noticiasargentinas.com\/redes-argentinas\/el-streaming-del-conicet-aplasto-al-gordo-dan--el-fondo-del-mar-tuvo-5-veces-mas-vistas-que-la-misa-de-carajo-_a688badc12fa313838e4eee4e\">https:\/\/noticiasargentinas.com\/redes-argentinas\/el-streaming-del-conicet-aplasto-al-gordo-dan&#8211;el-fondo-del-mar-tuvo-5-veces-mas-vistas-que-la-misa-de-carajo-_a688badc12fa313838e4eee4e<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un documental del Conicet sobre el fondo del mar super\u00f3 cinco veces en vistas a \u201cLa Misa de Carajo\u201d, el evento insignia de los influencers libertarios. Sin propaganda ni shows, la ciencia p\u00fablica logr\u00f3 lo impensado: emocionar, informar y vencer en audiencia al aparato digital del mile\u00edsmo con puro conocimiento.<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":6998,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[58,311,252,2436,367,45,1350,925,1905],"class_list":["post-6997","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sociedad","tag-ajuste","tag-ciencia","tag-conicet","tag-documental","tag-influencers","tag-milei","tag-propaganda","tag-redes","tag-streaming"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6997","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6997"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6997\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6999,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6997\/revisions\/6999"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6998"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6997"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6997"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6997"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}