{"id":5988,"date":"2025-07-06T10:22:10","date_gmt":"2025-07-06T13:22:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/economia\/las-elites-y-el-complejo-digital-militar-industrial-de-ee-uu\/"},"modified":"2025-07-06T10:29:44","modified_gmt":"2025-07-06T13:29:44","slug":"las-elites-y-el-complejo-digital-militar-industrial-de-ee-uu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/economia\/las-elites-y-el-complejo-digital-militar-industrial-de-ee-uu\/","title":{"rendered":"Las \u00e9lites y el complejo digital-militar-industrial de EE.UU."},"content":{"rendered":"\n<p>S\u00ed, hay una guerra de clases, es la clase rica la que est\u00e1 haciendo la guerra, y la estamos ganando (Warren Buffett)<br><br>Lejos de ser una simple provocaci\u00f3n, la frase de Buffett que nos sirve de ep\u00edgrafe encapsula una realidad cada vez m\u00e1s evidente, el surgimiento de un nuevo poder olig\u00e1rquico que trasciende las fronteras entre el Estado, las finanzas y la tecnolog\u00eda. En el centro de este fen\u00f3meno se encuentra el Complejo Digital-Militar-Industrial (DMIC), una evoluci\u00f3n del tradicional military-industrial complex que Dwight Eisenhower advirti\u00f3 en 1961, pero amplificado por el dominio de las grandes tecnol\u00f3gicas y su integraci\u00f3n simbi\u00f3tica con el aparato de seguridad nacional estadounidense.<br><br>Este entramado no se limita al cabildeo por contratos de defensa; redefine prioridades estrat\u00e9gicas, moldea doctrinas militares e incluso influye en la pol\u00edtica exterior. Empresas como Microsoft, Amazon, Google (Alphabet) y Palantir est\u00e1n a la vanguardia de tecnolog\u00edas cr\u00edticas: inteligencia artificial (IA), sistemas aut\u00f3nomos, ciberseguridad y vigilancia masiva. Su experiencia las ha vuelto indispensables para el Pent\u00e1gono y las agencias de inteligencia, otorg\u00e1ndoles un poder sin precedentes. No solo proveen herramientas, sino que determinan qu\u00e9 se considera una amenaza y c\u00f3mo debe responderse a ella. Es decir, como debe configurarse la doctrina militar y la pol\u00edtica exterior.<br><br>El mecanismo que sostiene este sistema son las puertas giratorias: la movilidad de altos funcionarios entre el gobierno y las Big Tech. Exdirectores de la CIA o secretarios de Defensa terminan en consejos directivos de Silicon Valley, mientras ejecutivos tecnol\u00f3gicos asesoran al Departamento de Defensa. Este intercambio genera un entendimiento com\u00fan entre ambos mundos. Por ejemplo, James Mattis, exsecretario de Defensa, se uni\u00f3 a la junta de General Dynamics; Eric Schmidt, exCEO de Google, presidi\u00f3 el Comit\u00e9 de Innovaci\u00f3n de Defensa de EE.UU. Estas conexiones aseguran que las prioridades corporativas se alineen con las estrat\u00e9gicas, y viceversa.<br><br>Los n\u00fameros reflejan esta simbiosis: entre 2013 y 2024, el gobierno estadounidense adjudic\u00f3 contratos por decenas de miles de millones de d\u00f3lares a las tecnol\u00f3gicas como muestra el cuadro siguiente. Estos contratos, con plazos de hasta 15 a\u00f1os, crean un c\u00edrculo virtuoso para las empresas: financiaci\u00f3n estable, acceso a datos clasificados y oportunidades para refinar tecnolog\u00edas en escenarios reales de combate.<br><br>Selecci\u00f3n de contratos militares asignados por el Departamento de Defensa, la CIA y la NSA a corporaciones digitales estadounidenses (2013-2024)<br><br><br>Fuente: Watson Institute<br>Uno de los pilares del DMIC es el doble uso de las tecnolog\u00edas desarrolladas para defensa. Sistemas de IA entrenados para seleccionar blancos militares se adaptan a diagn\u00f3sticos m\u00e9dicos; algoritmos de reconocimiento facial dise\u00f1ados para drones se comercializan en seguridad urbana; la infraestructura de nube militar escala al sector privado. Esto convierte a la inversi\u00f3n en defensa en un activo atractivo: la demanda est\u00e1 garantizada (la seguridad nacional no sufre recesiones) y los riesgos se socializan mediante subsidios p\u00fablicos.<br><br>Adem\u00e1s, el Pent\u00e1gono act\u00faa como un laboratorio de innovaci\u00f3n para las tecnol\u00f3gicas. Campos de batalla como Ucrania o Gaza son espacios ideales para probar drones aut\u00f3nomos, redes satelitales (como Starlink de SpaceX, Palantir) o herramientas de ciberguerra. Las empresas no solo ganan contratos, sino que mejoran sus productos y los posicionan para mercados civiles. Como se\u00f1al\u00f3 un informe del Watson Institute: \u00abSer contratista militar es un sello de prestigio tecnol\u00f3gico\u00bb.<br><br>Las Big Tech no solo venden software; controlan infraestructuras f\u00edsicas cr\u00edticas: centros de datos, cables submarinos (por donde circula el 99% del tr\u00e1fico global de internet) y constelaciones de sat\u00e9lites. Esto les da un poder geopol\u00edtico comparable al de un Estado. Por ejemplo:<br><br>En 2021, Amazon Web Services (AWS) alberg\u00f3 datos de la OTAN y de gobiernos europeos.<br>Google y Meta poseen cables que conectan EE. UU. con Asia y Europa, lo que les permite cortar acceso a pa\u00edses (como ocurri\u00f3 con Ir\u00e1n en las protestas de 2022).<br>Microsoft gestiona sistemas de comando de la Fuerza Espacial estadounidense.<br>Esta dependencia hace que, incluso si un presidente como Donald Trump intentara reducir el gasto militar, chocar\u00eda con una red de intereses arraigados. Retirarse de un conflicto como Ucrania implicar\u00eda desactivar sistemas de Microsoft o Starlink que sostienen el esfuerzo b\u00e9lico, o frenar contratos que benefician a accionistas de Wall Street. Salvo que la OTAN colabore con el 5% del PBI de cada pa\u00eds.<br><br>El DMIC es tambi\u00e9n un arma en la pugna entre EE. UU. y China. Las Big Tech compiten con Huawei, Alibaba y Tencent por el control de est\u00e1ndares tecnol\u00f3gicos, desde la 5G hasta la IA. Esta rivalidad borra cualquier ilusi\u00f3n de separaci\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado. De hecho, el origen de Silicon Valley est\u00e1 ligado al Pent\u00e1gono:<br><br>Internet naci\u00f3 del proyecto ARPANET, financiado por la Guerra Fr\u00eda.<br>El GPS fue desarrollado por la Fuerza A\u00e9rea.<br>Incluso el iPhone depende de tecnolog\u00edas creadas por DARPA (la agencia de investigaci\u00f3n militar).<br>La pregunta no es si las Big Tech y el establishment militar-financiero pueden vetar decisiones presidenciales, sino hasta qu\u00e9 punto las condicionan. Un presidente que intente recortar el gasto en defensa, bajar tasas de inter\u00e9s o desentenderse de conflictos como Taiw\u00e1n enfrentar\u00eda:<br><br>Presi\u00f3n de lobbies: la National Defense Industrial Association (NDIA) gasta millones en influir en el Congreso.<br>Fugas de informaci\u00f3n: agencias o empresas podr\u00edan filtrar datos para desacreditarlo.<br>Mercados: Wall Street castigar\u00eda medidas que afecten a contratistas clave.<br>Como dijo un exasesor del Pent\u00e1gono: \u00abNo es una conspiraci\u00f3n; es la inercia de un sistema dise\u00f1ado para perpetuarse\u00bb.<br><br>El DMIC es la m\u00e1xima expresi\u00f3n del capitalismo tard\u00edo: un sistema donde el poder econ\u00f3mico, militar y tecnol\u00f3gico se concentra en una \u00e9lite que opera por encima de fronteras y gobiernos. Las Big Tech ya no son startups de garaje; son brazos del poder imperial estadounidense, con capacidad para moldear guerras, econom\u00edas y sociedades. Mientras, como advirti\u00f3 Buffett, la brecha entre esa clase y el resto sigue creciendo. La guerra de clases, en efecto, est\u00e1 en marcha. Y por ahora, la est\u00e1n ganando ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00ed, hay una guerra de clases, es la clase rica la que est\u00e1 haciendo la guerra, y la estamos ganando (Warren Buffett) Lejos de ser una simple provocaci\u00f3n, la frase de Buffett que nos sirve de ep\u00edgrafe encapsula una realidad cada vez m\u00e1s evidente, el surgimiento de un nuevo poder olig\u00e1rquico que trasciende las fronteras&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":5987,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-5988","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5988"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5988\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5989,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5988\/revisions\/5989"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5987"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}