{"id":5585,"date":"2025-06-25T06:20:44","date_gmt":"2025-06-25T09:20:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/?p=5585"},"modified":"2025-06-25T06:20:44","modified_gmt":"2025-06-25T09:20:44","slug":"una-bala-para-el-pobre-el-silencio-para-el-hijo-del-poder-dos-adolescentes-dos-argentinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/sociedad\/una-bala-para-el-pobre-el-silencio-para-el-hijo-del-poder-dos-adolescentes-dos-argentinas\/","title":{"rendered":"Una bala para el pobre, el silencio para el hijo del poder: dos adolescentes, dos Argentinas"},"content":{"rendered":"\n<p>Mientras un pibe de 14 a\u00f1os fue ejecutado por la espalda por un prefecto retirado en Mor\u00f3n, el hijo de un diputado libertario lider\u00f3 una golpiza brutal y fue protegido por el silencio de los medios y la inacci\u00f3n de la justicia. En la Argentina de Milei, la vara con la que se mide el castigo depende del apellido.<\/p>\n\n\n\n<p>Los casos recientes de Joel, asesinado mientras hu\u00eda, y del adolescente de Col\u00f3n atacado por el hijo de un legislador libertario, desnudan con crudeza la brutal desigualdad social y judicial. No es lo mismo morir siendo pobre que golpear siendo parte del poder. Una radiograf\u00eda inquietante del pa\u00eds que Javier Milei, con su ret\u00f3rica de desprecio hacia los sectores vulnerables, est\u00e1 profundizando a paso firme.<\/p>\n\n\n\n<p>Joel Benjam\u00edn Trovato ten\u00eda 14 a\u00f1os. Corr\u00eda, desarmado, con la desesperaci\u00f3n de quien huye del peligro. No alcanz\u00f3 a escapar. Un prefecto retirado lo ejecut\u00f3 de un disparo en la cabeza, por la espalda, en una calle de Mor\u00f3n. En el video que registr\u00f3 la escena no hay dudas: el pibe estaba escapando, no representaba ninguna amenaza. Pero a pesar de lo evidente, los medios se apresuraron a vestir el crimen con ropajes de \u00ableg\u00edtima defensa\u00bb. As\u00ed funciona la maquinaria: cuando la v\u00edctima es joven, pobre y vulnerable, el gatillo se justifica, se excusa, se naturaliza.<\/p>\n\n\n\n<p>No hubo marchas masivas. No hubo declaraciones oficiales condenando el hecho. No hubo repudio del gobierno nacional. El caso se diluy\u00f3 como tantos otros, bajo la pesada l\u00f3gica de una justicia que no act\u00faa con la misma vara cuando se trata de un pibe de barrio. Porque en esta Argentina desigual, un adolescente pobre es siempre sospechoso, nunca v\u00edctima. Es carne de ca\u00f1\u00f3n en un pa\u00eds donde la represi\u00f3n se glorifica y el Estado, en manos de Javier Milei, abandona a los que m\u00e1s protecci\u00f3n necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras Joel era enterrado con indiferencia institucional, en otra parte del pa\u00eds, en la ciudad de Col\u00f3n, otro adolescente viv\u00eda un infierno. Fue atacado brutalmente a la salida de un boliche, golpeado entre varios hasta quedar con m\u00faltiples fracturas, piezas dentales destrozadas y un ojo comprometido. \u00bfEl agresor principal? El hijo del diputado libertario C\u00e9sar Bachetti. Pero el trato medi\u00e1tico fue diametralmente opuesto. Durante d\u00edas, los grandes portales guardaron silencio. Cuando finalmente el hecho se volvi\u00f3 imposible de ocultar por la presi\u00f3n en redes sociales, lo contaron a medias, sin mencionar el parentesco con el legislador. Una omisi\u00f3n que no es ingenua, sino funcional. Encubrir es tambi\u00e9n una forma de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La polic\u00eda no lo detuvo. La justicia calific\u00f3 el hecho como \u00ablesiones leves\u00bb, una burla frente a la magnitud del ataque. Todo indicaba que se trataba de una tentativa de homicidio, pero el apellido del agresor bast\u00f3 para diluir responsabilidades. \u00bfPor qu\u00e9 la impunidad se vuelve norma cuando el violento forma parte del poder? \u00bfQu\u00e9 mecanismos de protecci\u00f3n operan cuando el linaje es libertario y el contexto pol\u00edtico propicio para el blindaje?<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos casos, la desigualdad no es una abstracci\u00f3n: se materializa en c\u00f3mo se reacciona, se juzga y se narra. A Joel lo mataron por la espalda y el Estado call\u00f3. Al hijo del diputado lo blindaron con complicidad institucional. Las dos historias exponen una verdad inc\u00f3moda: la justicia no es ciega, es clasista. Y los medios de comunicaci\u00f3n, lejos de equilibrar la balanza, la inclinan con brutalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de un gobierno como el de Javier Milei, que desprecia lo p\u00fablico, estigmatiza a los pobres y glorifica la \u00abmano dura\u00bb, estos hechos no son anomal\u00edas, son consecuencias. No se trata solo de un prefecto suelto o de un hijo de diputado fuera de control: se trata de un modelo que naturaliza la violencia hacia los sectores populares y ofrece impunidad a los suyos. Se trata de un discurso oficial que promueve el odio al diferente, la sospecha permanente hacia el que no tiene, y el silencio c\u00f3mplice hacia los violentos de traje.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, estas historias deben contarse. Porque mientras un ni\u00f1o muere con una bala en la cabeza y otro adolescente es desfigurado a golpes, la prensa oficialista y los voceros libertarios se hacen los desentendidos. Pero la realidad golpea con fuerza. Y es imposible no verla cuando se observa el contraste: un pibe asesinado, otro protegido. Uno sepultado sin justicia, el otro blindado por su linaje pol\u00edtico. Dos adolescentes. Dos Argentinas.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos en que desde la Casa Rosada se celebra la crueldad y se pisotean derechos, el silencio no es opci\u00f3n. Contarlo es, al menos, una forma de resistir.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras un pibe de 14 a\u00f1os fue ejecutado por la espalda por un prefecto retirado en Mor\u00f3n, el hijo de un diputado libertario lider\u00f3 una golpiza brutal y fue protegido por el silencio de los medios y la inacci\u00f3n de la justicia. 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