{"id":5420,"date":"2025-06-20T22:00:37","date_gmt":"2025-06-21T01:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/politica\/bullrich-desato-un-operativo-patetico-para-alimentar-la-obsesion-gorila-contra-cristina\/"},"modified":"2025-06-20T22:00:37","modified_gmt":"2025-06-21T01:00:37","slug":"bullrich-desato-un-operativo-patetico-para-alimentar-la-obsesion-gorila-contra-cristina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/politica\/bullrich-desato-un-operativo-patetico-para-alimentar-la-obsesion-gorila-contra-cristina\/","title":{"rendered":"Bullrich desat\u00f3 un operativo pat\u00e9tico para alimentar la obsesi\u00f3n gorila contra Cristina"},"content":{"rendered":"\n<p>En la madrugada del 20 de junio, la Argentina volvi\u00f3 a presenciar una escena tan inquietante como reveladora: un megaoperativo policial desplegado en la puerta del domicilio de la ex presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin orden judicial, sin incidentes previos que lo justificaran, sin motivo legal alguno que habilitara semejante despliegue, la ministra de Seguridad de la Naci\u00f3n, Patricia Bullrich, decidi\u00f3 montar lo que muchos interpretan como un show pol\u00edtico destinado a la provocaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>A la vieja usanza del lawfare, el gobierno libertario demuestra que ya no necesita sentencias ni pruebas para justificar su persecuci\u00f3n. Le basta con el ruido, con la imagen, con la sobreactuaci\u00f3n de la fuerza p\u00fablica.<br><br>El operativo no fue solo un exceso. Fue, ante todo, un mensaje. A Cristina, a su militancia, al peronismo todo. Un mensaje de disciplinamiento que intenta marcar territorio en el \u00fanico terreno donde el poder libertario no tiene control: la calle. Porque mientras Javier Milei gobierna por decreto, blindado entre trolls y algoritmos, Cristina sigue apelando al calor popular como herramienta pol\u00edtica. Desde el hist\u00f3rico balc\u00f3n de San Juan y Entre R\u00edos, la ex presidenta volvi\u00f3 a respirar la m\u00edstica que construy\u00f3 durante d\u00e9cadas. Y eso, para Bullrich y sus aliados, es inadmisible.<br><br>Lo curioso es que, lejos de apagar el fuego, el operativo lo aviv\u00f3. Porque cuando se pretende combatir la movilizaci\u00f3n con represi\u00f3n, lo que se obtiene no es el silencio, sino la reacci\u00f3n. La ministra Bullrich, con su estilo cada vez m\u00e1s autoritario y desafiante, no hizo m\u00e1s que confirmar lo que la propia Cristina denunci\u00f3 en su mensaje p\u00fablico: que el objetivo del gobierno no es garantizar la seguridad, sino provocar. Y que el operativo fue una maniobra para generar un conflicto donde no lo hab\u00eda. Para criminalizar la solidaridad. Para intimidar.<br><br>La gravedad institucional del hecho se agrava si se observa el contexto. Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner fue condenada en una causa atravesada por irregularidades y presiones pol\u00edticas, y hoy cumple prisi\u00f3n domiciliaria bajo condiciones de dudosa legalidad. Mientras los verdaderos responsables del saqueo nacional siguen libres, algunos incluso ocupando cargos p\u00fablicos, ella es vigilada, marcada y cercada por una justicia funcional al poder econ\u00f3mico. Y ahora, adem\u00e1s, por una ministra de Seguridad que act\u00faa como brazo armado del revanchismo pol\u00edtico.<br><br>Pero lo m\u00e1s preocupante no es solo la actuaci\u00f3n de Bullrich, sino la complicidad del gobierno nacional en su conjunto. Porque este no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia m\u00e1s amplia que incluye persecuciones sindicales, desfinanciamiento universitario, silenciamiento de voces cr\u00edticas y hostigamiento constante a toda forma de organizaci\u00f3n popular. En esa l\u00f3gica, Cristina no es solo una ex presidenta: es el s\u00edmbolo viviente de una forma de hacer pol\u00edtica que el actual r\u00e9gimen quiere borrar del mapa.<br><br>En este contexto, el operativo policial frente a su casa adquiere un car\u00e1cter casi aleg\u00f3rico. Es la imagen de un poder que, ante su impotencia para construir legitimidad, recurre a la intimidaci\u00f3n. Es el retrato de una ministra que no administra la seguridad, sino que la manipula como un dispositivo esc\u00e9nico. Y es, tambi\u00e9n, la confirmaci\u00f3n de que el peronismo \u2013con todas sus contradicciones y matices\u2013 sigue siendo el enemigo a derrotar para quienes sue\u00f1an con una Argentina sin memoria, sin justicia social, sin pueblo en las calles.<br><br>Lejos de mostrar fortaleza, el operativo de Bullrich revel\u00f3 la fragilidad del gobierno libertario. Porque quien necesita cercar con vallas y patrulleros a una mujer rodeada de militantes pac\u00edficos no demuestra autoridad, sino miedo. Miedo a que vuelva. Miedo a que no se haya ido. Miedo a que la pol\u00edtica, esa que no se mide en likes ni en bitcoins, siga latiendo donde m\u00e1s molesta: en el abrazo colectivo, en la marcha multitudinaria, en el grito de una multitud que se niega a resignarse.<br><br>La calle no se rinde. Y el poder que teme a la calle, siempre termina siendo un poder que se a\u00edsla. Por eso, lo ocurrido en Constituci\u00f3n no fue solo un exceso policial: fue una radiograf\u00eda del momento pol\u00edtico argentino. Un momento en que el gobierno de Milei parece decidido a gobernar por el miedo. Pero la historia demuestra que, tarde o temprano, el miedo cambia de bando. Y cuando eso ocurre, ni todos los operativos del mundo pueden contener la memoria de un pueblo que vuelve a marchar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la madrugada del 20 de junio, la Argentina volvi\u00f3 a presenciar una escena tan inquietante como reveladora: un megaoperativo policial desplegado en la puerta del domicilio de la ex presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner. Sin orden judicial, sin incidentes previos que lo justificaran, sin motivo legal alguno que habilitara semejante despliegue, la ministra de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5419,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-5420","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5420\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5419"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}