{"id":4855,"date":"2025-06-03T06:50:52","date_gmt":"2025-06-03T09:50:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/?p=4855"},"modified":"2025-06-03T06:54:25","modified_gmt":"2025-06-03T09:54:25","slug":"justicia-el-excapitan-ernesto-barreiro-fue-condenado-a-18-anos-de-prision-por-crimenes-de-lesa-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/sociedad\/justicia-el-excapitan-ernesto-barreiro-fue-condenado-a-18-anos-de-prision-por-crimenes-de-lesa-humanidad\/","title":{"rendered":"\u00a1Justicia! El excapit\u00e1n Ernesto Barreiro fue condenado a 18 a\u00f1os de prisi\u00f3n por cr\u00edmenes de lesa humanidad"},"content":{"rendered":"\n<p>A 46 a\u00f1os del secuestro y las torturas a los hermanos Civili, el excapit\u00e1n Ernesto Barreiro fue condenado a 18 a\u00f1os de prisi\u00f3n por cr\u00edmenes de lesa humanidad. Sin embargo, la prisi\u00f3n perpetua dictada parece llegar tarde, en un pa\u00eds donde el olvido se vuelve pol\u00edtica de Estado.<br><br>Mientras el gobierno de Javier Milei relativiza la memoria, la justicia condena a uno de los engranajes del aparato represivo de la dictadura. La historia de Carlos y Luis Civili revela no s\u00f3lo el horror de los centros clandestinos, sino tambi\u00e9n el esfuerzo por silenciar la verdad. El pasado, lejos de estar enterrado, sigue supurando heridas.<br><br>La historia se repite con una mezcla de tedio judicial y urgencia moral. Ernesto Guillermo Barreiro, excapit\u00e1n del Destacamento 141 de Inteligencia del Ej\u00e9rcito Argentino, ha sido condenado a 18 a\u00f1os de prisi\u00f3n por delitos de lesa humanidad. A pesar de sus m\u00faltiples condenas previas \u2014que ahora se unifican en una pena \u00fanica de prisi\u00f3n perpetua\u2014 la noticia no ocupa tapas, no genera repudio masivo ni saca a la calle a miles. En cambio, resuena en sordina, como si la memoria ya no ardiera.<br><br>Y sin embargo, arde.<br><br>A fines de agosto de 1978, los hermanos Carlos Alberto y Luis Roberto Civili viajaron desde Tucum\u00e1n hasta C\u00f3rdoba para presenciar el \u201csalto de bautismo\u201d de su hermano, quien cumpl\u00eda el servicio militar. Ese gesto familiar, casi inocente, fue el comienzo de una pesadilla. En cercan\u00edas del III Cuerpo del Ej\u00e9rcito fueron secuestrados por un grupo a\u00fan no identificado. Diez horas m\u00e1s tarde, maniatados, vendados, despojados de su identidad, eran ingresados a Campo La Ribera, uno de los tantos centros clandestinos que el Estado argentino us\u00f3 para torturar y hacer desaparecer.<br><br>All\u00ed, en ese infierno invisible, operaba Barreiro.<br><br>Integrante del aparato de inteligencia militar, jefe de la Secci\u00f3n Primero o Pol\u00edtica, Barreiro no era un mero ejecutor. Era un engranaje central de un sistema cuidadosamente dise\u00f1ado para aniquilar cuerpos, borrar memorias y sembrar el miedo. Durante m\u00e1s de diez d\u00edas, Carlos y Luis fueron sometidos a vejaciones f\u00edsicas y ps\u00edquicas. Fueron obligados a permanecer acostados sobre colchonetas, vendados, sin poder hablar, sin acceso a alimentos ni atenci\u00f3n m\u00e9dica. Escucharon gritos. Lamentos. Vieron desaparecer la idea de humanidad en la voz de sus torturadores. Y fueron liberados \u2014s\u00ed, liberados\u2014 con un pedido de disculpas que se hunde en el sarcasmo m\u00e1s cruel: \u201ceran ciudadanos honorables\u201d.<br><br>\u00bfY qu\u00e9 les dijeron? \u201cTraten de olvidar que estuvieron aqu\u00ed, no es conveniente comentar estas cosas\u201d.<br><br>El pacto de silencio impuesto bajo amenaza fue respetado durante a\u00f1os. No hab\u00eda margen para otra cosa. Porque hablar era peligroso. Porque la democracia no lleg\u00f3 con o\u00eddos del todo atentos ni con un aparato de justicia dispuesto a escuchar. Porque la Argentina, en muchas zonas, sigui\u00f3 gobernada por los resabios del terror. Hasta ahora.<br><br>La reciente condena, emitida por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N\u00b03 de C\u00f3rdoba, responde a una imputaci\u00f3n clara: privaci\u00f3n ileg\u00edtima de la libertad calificada y tormentos agravados por la condici\u00f3n de perseguidos pol\u00edticos de las v\u00edctimas. Una tipificaci\u00f3n que no deja lugar a dudas. Y sin embargo, en un pa\u00eds donde el gobierno nacional \u2014con Javier Milei a la cabeza\u2014 niega o relativiza sistem\u00e1ticamente los cr\u00edmenes del terrorismo de Estado, donde se desmontan organismos de derechos humanos y se criminaliza la protesta social, esta condena parece ir a contracorriente.<br><br>No se trata s\u00f3lo de un juicio m\u00e1s. Se trata del primer proceso de lesa humanidad que lleva adelante este tribunal cordob\u00e9s. Y en \u00e9l, se deja al descubierto una maquinaria que no s\u00f3lo tortur\u00f3 y asesin\u00f3, sino que adem\u00e1s pidi\u00f3 silencio. Una maquinaria que, como el propio Barreiro, a\u00fan hoy se beneficia del desinter\u00e9s y la apat\u00eda social alimentada desde el poder.<br><br>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el esc\u00e1ndalo por estos cr\u00edmenes? \u00bfD\u00f3nde la voz en\u00e9rgica del Ejecutivo exigiendo justicia? No existe. El Estado actual prefiere mirar para otro lado. O peor, relativizar lo sucedido, como si la represi\u00f3n ilegal hubiese sido una pol\u00edtica accidental, como si los campos clandestinos hubieran sido simples anomal\u00edas.<br><br>Pero no. Campo La Ribera existi\u00f3. Las colchonetas sobre el suelo existieron. Las vendas. Los gritos. El miedo. Y Barreiro tambi\u00e9n existi\u00f3. Y fue parte de eso. No se trata de una construcci\u00f3n ideol\u00f3gica ni de un relato partidario. Se trata de hechos. Con nombres. Con rostros. Con v\u00edctimas que hablaron \u2014cuando pudieron, cuando los dejaron, cuando lograron sobrevivir a la verg\u00fcenza impuesta por sus captores.<br><br>Durante el juicio, una de esas v\u00edctimas, Carlos Civili, tom\u00f3 la palabra. Lo hizo por \u00e9l y por su hermano Luis, ya fallecido. Lo hizo porque no hay memoria posible sin testimonio. Porque el silencio impuesto por los militares no debe convertirse en pol\u00edtica de Estado bajo gobiernos democr\u00e1ticamente electos.<br><br>Y ah\u00ed est\u00e1 el meollo del asunto.<br><br>Hoy, mientras la justicia hace lo que puede \u2014tarde, s\u00ed, pero lo hace\u2014 el gobierno de Javier Milei desmonta el aparato institucional que permiti\u00f3 los juicios por delitos de lesa humanidad. Se desfinancia la Secretar\u00eda de Derechos Humanos. Se promueve una narrativa que minimiza los cr\u00edmenes de la dictadura. Se vitorea a Videla en actos. Se niega el n\u00famero de 30 mil desaparecidos. Se sugiere que \u201calgo habr\u00e1n hecho\u201d.<br><br>Ese discurso no es s\u00f3lo negacionismo. Es una amenaza al pacto democr\u00e1tico. Es una forma de borrar el pasado para justificar el presente. Porque quien relativiza los cr\u00edmenes del pasado, est\u00e1 habilitado para repetirlos con otros ropajes.<br><br>Por eso este fallo es importante. Porque reafirma que hubo responsables. Que hubo planificaci\u00f3n. Que hubo un Estado que oper\u00f3 con l\u00f3gica criminal. Y que esa l\u00f3gica, hoy, no puede \u2014ni debe\u2014 encontrar legitimidad en el discurso oficial.<br><br>Barreiro, en este juicio, no fue solo un individuo juzgado. Fue la representaci\u00f3n viva de un sistema que secuestr\u00f3, tortur\u00f3 y call\u00f3. Y aunque hoy reciba una pena que, sumada a las anteriores, se transforma en perpetua, lo hace en un clima social que parece haber olvidado por qu\u00e9 fue necesario juzgar estos cr\u00edmenes. En un pa\u00eds donde se debate si est\u00e1 bien protestar, pero no se indigna ante el regreso del lenguaje represor.<br><br>La justicia lleg\u00f3, pero llega sola. Sin respaldo gubernamental, sin condena pol\u00edtica, sin un Estado que acompa\u00f1e con pol\u00edticas activas de memoria. Y eso no puede naturalizarse.<br><br>Porque la historia no termina con una sentencia. La historia reci\u00e9n empieza cuando se comprende que el olvido no es neutral. Es militante. Es c\u00f3mplice. Y es funcional a quienes, desde la cima del poder, promueven la restauraci\u00f3n simb\u00f3lica del terror.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>https:\/\/www.fiscales.gob.ar\/lesa-humanidad\/cordoba-condenaron-a-18-anos-de-prision-a-un-exintegrante-del-destacamento-141-por-privacion-ilegitima-de-la-libertad-e-imposicion-de-tormentos-agravados\/<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La condena al excapit\u00e1n Barreiro por cr\u00edmenes de lesa humanidad revela una verdad insoportable: en plena democracia, el negacionismo avanza desde el poder. El juicio, impulsado por sobrevivientes y fiscales comprometidos, expone el horror del pasado y la complicidad del presente. La memoria no puede ser pol\u00edtica de descarte.<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":4856,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[204,69,207,1441,98,70,1595,97,365,1325],"class_list":["post-4855","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sociedad","tag-cordoba","tag-derechos","tag-dictadura","tag-ejercito","tag-impunidad","tag-justicia","tag-lesa","tag-memoria","tag-represion","tag-tortura"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4855"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4855\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4857,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4855\/revisions\/4857"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4856"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}