{"id":4441,"date":"2025-05-22T12:03:04","date_gmt":"2025-05-22T15:03:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/?p=4441"},"modified":"2025-05-22T12:07:12","modified_gmt":"2025-05-22T15:07:12","slug":"apologia-del-delito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/opinion\/apologia-del-delito\/","title":{"rendered":"Apolog\u00eda del delito: Cuando el presidente est\u00e1 fuera de la Ley"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>El discurso del jefe de Estado incursiona cada vez m\u00e1s en la inobservancia del derecho vigente, cuando no directamente en la promoci\u00f3n de su violaci\u00f3n lisa y llana.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(Por Jos\u00e9 Albarracin) El actual presidente argentino fue elegido tras una campa\u00f1a en la que proclam\u00f3 claramente su adhesi\u00f3n a una ideolog\u00eda tan ut\u00f3pica como impracticable: el \u00abanarco capitalismo\u00bb. Seg\u00fan esa visi\u00f3n, ser\u00eda necesario abolir el Estado y el gobierno que lo conduce, para permitir que las fuerzas del mercado provean m\u00e1gicamente a la felicidad de los seres humanos. Este nuevo anarquismo no propone entonces -como el que floreciera hace m\u00e1s de un siglo- una nueva estructura colectivista, sino un retorno a un estado previo a la civilizaci\u00f3n, donde impera la ley del m\u00e1s fuerte y el principio darwiniano de la supervivencia del m\u00e1s apto. El problema es, crecientemente, que en esta deriva, el discurso del jefe de Estado incursiona cada vez m\u00e1s en la inobservancia del derecho vigente, cuando no directamente en la promoci\u00f3n de su violaci\u00f3n lisa y llana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Siempre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay historiadores que postulan que, en realidad, la elite econ\u00f3mica argentina tendr\u00eda una tendencia anarquista, esto es, que preferir\u00eda el estado de anomia e inestabilidad permanente, ya que ese ser\u00eda el caldo de cultivo ideal para obtener las ganancias extraordinarias a las que est\u00e1 acostumbrada, y que ser\u00edan impensables en un pa\u00eds medianamente organizado. Considerando que durante el siglo XIX el pa\u00eds vivi\u00f3 al menos tres d\u00e9cadas en la anarqu\u00eda, y que durante la centuria siguiente m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas estuvieron signadas por los golpes de estado, el argumento parece atendible.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos pol\u00edticos, la propuesta electoral de la actual administraci\u00f3n fue siempre la de culpar a una categor\u00eda m\u00e1s o menos indefinida (\u00abla casta pol\u00edtica\u00bb) de todos los males del pa\u00eds, al tiempo que identificaba a los ricos como los \u00abh\u00e9roes\u00bb de la historia: incluso ensalzando su capacidad para violar la ley, tanto al evadir impuestos, como al contaminar el medio ambiente o violar los derechos laborales.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un argumento m\u00e1s o menos pueril, no muy distinto de otros que identifican como el enemigo a los inmigrantes, a los musulmanes, o a los jud\u00edos: un recurso para incitar al odio de la poblaci\u00f3n mientras se consolida el poder de una elite gobernante. Ese sistema se llama, aqu\u00ed y en la China, \u00abfascismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que no existe una \u00fanica \u00abcasta\u00bb sino muchas de ellas. Existe una casta pol\u00edtica, de dirigentes deshonestos que incumplen sus promesas electorales y buscan perpetuarse en los cargos p\u00fablicos; pero tambi\u00e9n una elite econ\u00f3mica que busca medrar con los recursos del Estado, y una casta judicial, de funcionarios vitalicios y muy bien pagos que, en su ambici\u00f3n, se ponen al servicio del poder econ\u00f3mico y reciben sus prebendas. Todas estas castas est\u00e1n representadas -y medrando descaradamente- en la actual administraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que el Estado, y en particular, su formulaci\u00f3n democr\u00e1tica y republicana, es una de las grandes conquistas de la civilizaci\u00f3n humana. El Estado, como \u00e1rbitro que establece las reglas de juego y controla su cumplimiento, es una expresi\u00f3n de la racionalidad, ese atributo que distingue a la especie humana del resto del reino biol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Buena parte de los pensadores liberales cl\u00e1sicos que suelen citar los economistas del establishment argentino adher\u00edan a las teor\u00edas contractualistas sobre el origen del Estado. Esto es, cre\u00edan que en el nacimiento de esta organizaci\u00f3n, existe un contrato entre los seres humanos, que aceptan resignar parte de su libertad y someterse a las normas comunes, propendiendo a un bien com\u00fan superior. Es el caso de Adam Smith, que aunque propugnaba por un Estado m\u00ednimo, lo consideraba esencial para proteger la propiedad privada y los l\u00edmites nacionales, administrar justicia y ocuparse de actividades poco rentables pero necesarias como la infraestructura y la educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La actual administraci\u00f3n ni siquiera se conforma con ese Estado \u00abm\u00ednimo\u00bb: ha abandonado por completo toda la obra p\u00fablica, ha violentado escandalosamente la propiedad privada de millones de individuos (los ingresos de asalariados y jubilados, los derechos de propiedad intelectual de los artistas y creadores, etc.) y ha comprometido seriamente la administraci\u00f3n de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Delito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si se quiere, el desprecio por el derecho vigente del actual presidente ser\u00eda un acto de coherencia, ya que ese derecho deriva de los \u00f3rganos del Estado. El problema es que, por ejemplo, cuando se refiere al principio de la justicia social como una \u00ababerraci\u00f3n\u00bb, est\u00e1 desconociendo la letra expl\u00edcita de la Constituci\u00f3n Nacional sobre la cual jur\u00f3 al asumir el cargo, prometiendo cumplirla y hacerla cumplir.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, cuando en estos d\u00edas se lo ve promoviendo un nuevo \u00abblanqueo\u00bb destinado a capturar los d\u00f3lares f\u00edsicos atesorados por los argentinos, se ha manifestado preocupantemente desinteresado de que esos fondos pudieran tener un origen il\u00edcito: no ya de la mera evasi\u00f3n impositiva, sino tambi\u00e9n si provienen de delitos graves como el narcotr\u00e1fico o la trata de personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan su explicaci\u00f3n, el combate de ese tipo de delitos es tarea del Poder Judicial, no de la econom\u00eda. Cuesta creer que estas expresiones provengan de la ignorancia: no puede ignorar que existe desde hace d\u00e9cadas un sistema internacional que, precisamente, para combatir al crimen organizado, se ocupa de la llamada \u00abruta del dinero\u00bb, para impedir el \u00ablavado\u00bb de divisas de origen espurio.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso la mayor demostraci\u00f3n del desprecio del presidente por la ley lo haya dado su probada participaci\u00f3n en una estafa global con criptomonedas, delito por el cual deber\u00e1 pagar, tarde o temprano, ante la justicia (que deber\u00e1 ser extranjera, ya que la local brilla por su ausencia).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras este espect\u00e1culo obsceno se despliega p\u00fablicamente, casi toda la dirigencia nacional, incluyendo graduados en la ciencia del derecho, parecen mirar para otro lado, acaso \u00abfingiendo demencia\u00bb, como dice una expresi\u00f3n de uso corriente en estos d\u00edas. El \u00fanico que no finge demencia ser\u00eda el propio presidente, que no necesitar\u00eda hacerlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El discurso del jefe de Estado incursiona cada vez m\u00e1s en la inobservancia del derecho vigente, cuando no directamente en la promoci\u00f3n de su violaci\u00f3n lisa y llana. 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