{"id":10577,"date":"2025-11-01T19:28:54","date_gmt":"2025-11-01T22:28:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/sociedad\/la-jaula-narrativa-de-clara-muzzio-biologia-poder-y-la-vieja-trampa-del-rol-natural-de-las-mujeres\/"},"modified":"2025-11-01T19:28:54","modified_gmt":"2025-11-01T22:28:54","slug":"la-jaula-narrativa-de-clara-muzzio-biologia-poder-y-la-vieja-trampa-del-rol-natural-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/sociedad\/la-jaula-narrativa-de-clara-muzzio-biologia-poder-y-la-vieja-trampa-del-rol-natural-de-las-mujeres\/","title":{"rendered":"La jaula narrativa de Clara Muzzio: biolog\u00eda, poder y la vieja trampa del rol \u201cnatural\u201d de las mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p>En su texto titulado \u201cJaulas mentales\u201d, la vicejefa de Gobierno porte\u00f1a Clara Muzzio intenta polemizar con el discurso de la actriz Anne Hathaway sobre la necesidad de cuestionar los sesgos culturales que asignan a las mujeres las tareas de cuidado. Pero lo que la funcionaria presenta como una defensa del sentido com\u00fan y de \u201cla naturaleza\u201d termina siendo un alegato de otra \u00e9poca, disfrazado de reflexi\u00f3n moderna. Muzzio afirma que \u201cmillones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n hicieron de las mujeres seres especialmente aptos para cuidar\u201d y que la conexi\u00f3n entre las mujeres y las tareas de cuidado \u201cno es una imposici\u00f3n cultural, sino una conducta estrat\u00e9gica de supervivencia\u201d. Con esa frase, condensa una vieja idea: que la biolog\u00eda determina el lugar social de las mujeres, y que todo intento por discutir esa asignaci\u00f3n ser\u00eda \u201cmalicioso\u201d o \u201cresentido\u201d.<br><br>Lo que Muzzio omite es precisamente lo que el feminismo lleva d\u00e9cadas se\u00f1alando: no se trata de negar que las mujeres amamantan, sino de discutir por qu\u00e9 el resto del trabajo de cuidado \u2014el dom\u00e9stico, el comunitario, el emocional\u2014 sigue recayendo casi exclusivamente sobre ellas, sin reconocimiento econ\u00f3mico ni social. La naturaleza no explica por qu\u00e9 las mujeres ganan menos, por qu\u00e9 los varones tienen menos licencias de paternidad o por qu\u00e9 el cuidado sigue siendo invisible en la econom\u00eda formal. Eso no lo define ninguna gl\u00e1ndula mamaria, sino la estructura del poder y la distribuci\u00f3n desigual del tiempo y los recursos.<br><br>Muzzio acusa a Hathaway y a ONU Mujeres de fomentar un discurso \u201cdivisivo\u201d que generar\u00eda \u201crencor\u201d entre mujeres y hombres. Lo presenta como una defensa del equilibrio social, pero en realidad es una manera de desactivar cualquier cr\u00edtica a la desigualdad estructural. Llamar \u201codio\u201d o \u201cresentimiento\u201d a los reclamos por equidad es un viejo truco ret\u00f3rico del conservadurismo: transforma el malestar social en un problema moral o psicol\u00f3gico. Seg\u00fan esta l\u00f3gica, no habr\u00eda que cuestionar qui\u00e9n lava los platos o qui\u00e9n cuida a los hijos, sino aceptar esas diferencias como si fueran parte del orden natural de las cosas. Lo \u201cnatural\u201d, en este caso, funciona como una palabra m\u00e1gica para clausurar el debate.<br><br>El texto de Muzzio no se limita a un mal argumento; tiene implicancias pol\u00edticas. En su rol de vicejefa de Gobierno, su discurso no es un simple posteo de opini\u00f3n: es un mensaje institucional que refuerza una visi\u00f3n tradicionalista sobre el g\u00e9nero. Y lo hace en un contexto donde el gobierno porte\u00f1o ya viene desfinanciando programas de g\u00e9nero y educaci\u00f3n sexual, invisibilizando la desigualdad laboral y relegando pol\u00edticas de cuidado a la esfera privada. Desde esa posici\u00f3n de poder, la apelaci\u00f3n a la \u201cfeminizaci\u00f3n de la cultura\u201d no es una reflexi\u00f3n inocente, sino una toma de posici\u00f3n ideol\u00f3gica. Lo que Muzzio llama \u201cefectos t\u00f3xicos\u201d de la agenda feminista es, en realidad, el intento de las mujeres de ponerle nombre al trabajo gratuito que sostiene la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<blockquote class=\"twitter-tweet\" data-width=\"550\" data-dnt=\"true\"><p lang=\"es\" dir=\"ltr\">JAULAS MENTALES<br><br>En este discurso, la hermosa Anne Hathaway parte de una idea buena, a la que creo todos adherimos: ponderar la importancia del cuidado. Y tal cual como lo dice, reconocer que es de una importancia fundamental para el funcionamiento de la econom\u00eda y la sociedad.\u2026 <a href=\"https:\/\/t.co\/WQMGAp4jjk\">pic.twitter.com\/WQMGAp4jjk<\/a><\/p>&mdash; Clara Muzzio (@claramuzzio) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/claramuzzio\/status\/1984614883904606390?ref_src=twsrc%5Etfw\">November 1, 2025<\/a><\/blockquote><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><br><br>Cuando la funcionaria cita a Helen Andrews para advertir que la \u201cfeminizaci\u00f3n de la cultura\u201d amenaza la \u201csupervivencia misma de la civilizaci\u00f3n\u201d, no hace m\u00e1s que revelar su temor a un mundo donde las mujeres dejen de aceptar pasivamente el lugar que el patriarcado les asign\u00f3. Ese tipo de alarmismo \u2014que asocia los avances en igualdad con un riesgo para la civilizaci\u00f3n\u2014 es la versi\u00f3n sofisticada de la vieja reacci\u00f3n machista. No se trata de una diferencia filos\u00f3fica, sino de una pol\u00edtica concreta: mantener las jerarqu\u00edas donde los varones producen y las mujeres cuidan.<br><br>Muzzio dice que \u201csomos nosotras las que tenemos que luchar contra esta jaula narrativa\u201d, como si el feminismo fuera el enemigo. Pero la verdadera jaula es la que encierra a las mujeres bajo la excusa del amor maternal y el instinto biol\u00f3gico. Es la jaula de quienes creen que cuidar est\u00e1 en \u201clo m\u00e1s \u00edntimo de nuestra especie\u201d, sin advertir que ese argumento tambi\u00e9n se us\u00f3 durante siglos para negar el voto femenino, la educaci\u00f3n de las mujeres o su acceso a la vida p\u00fablica. Siempre hubo un \u201cnaturalismo\u201d dispuesto a justificar las desigualdades. Cambian las palabras, no el fondo.<br><br>Lo m\u00e1s llamativo es que el texto empieza bien: Muzzio reconoce que el cuidado es central para la econom\u00eda y la sociedad. Pero en lugar de avanzar hacia una reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo redistribuir ese cuidado, se detiene en la defensa del rol biol\u00f3gico. Si realmente creyera que el cuidado es importante, deber\u00eda exigir pol\u00edticas p\u00fablicas para repartirlo entre todos los g\u00e9neros: m\u00e1s licencias compartidas, guarder\u00edas en los lugares de trabajo, jornadas laborales m\u00e1s equitativas, sistemas de cuidado comunitario. Nada de eso aparece. En cambio, se reduce todo a una defensa de la \u201cvocaci\u00f3n natural\u201d femenina, como si reconocer la desigualdad fuera un ataque a la maternidad o al afecto.<br><br>En el fondo, Muzzio plantea un falso dilema: o defendemos que las mujeres cuidan por amor o caemos en el resentimiento feminista. Esa dicotom\u00eda es tramposa. Se puede cuidar con amor y, al mismo tiempo, reclamar que el Estado y la sociedad compartan esa tarea. Se puede amar a los hijos y exigir licencias pagas. Se puede cuidar a otros sin aceptar el mandato de sacrificarse. Pero el discurso de Muzzio busca clausurar esa posibilidad, reduciendo todo a un esencialismo biol\u00f3gico que la ciencia moderna y el pensamiento cr\u00edtico hace d\u00e9cadas dejaron atr\u00e1s.<br><br>Su texto tambi\u00e9n revela una estrategia comunicacional m\u00e1s amplia del oficialismo porte\u00f1o: envolver posiciones conservadoras en un lenguaje sensible, est\u00e9tico, \u201cracional\u201d. Se usa la idea de \u201ccuidar\u201d como sin\u00f3nimo de armon\u00eda social, pero se la vac\u00eda de contenido pol\u00edtico. Se convierte en una palabra decorativa, desvinculada de las desigualdades reales. En el mismo gesto en que defiende el cuidado, Muzzio desarma su potencia transformadora.<br><br>La paradoja final es que acusa a ONU Mujeres de imponer \u201cdirectrices ideol\u00f3gicas\u201d, mientras ella misma repite un dogma ideol\u00f3gico ancestral: el de la subordinaci\u00f3n natural de las mujeres al cuidado. No hay nada m\u00e1s ideol\u00f3gico que eso. El problema no es que las mujeres cuiden, sino que la sociedad siga esperando que s\u00f3lo ellas lo hagan. Naturalizarlo es perpetuar una injusticia. Por eso, cuando Muzzio habla de \u201cjaulas mentales\u201d, convendr\u00eda recordar que no hay jaula m\u00e1s eficaz que la que nos convence de que somos libres dentro de ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su texto titulado \u201cJaulas mentales\u201d, la vicejefa de Gobierno porte\u00f1a Clara Muzzio intenta polemizar con el discurso de la actriz Anne Hathaway sobre la necesidad de cuestionar los sesgos culturales que asignan a las mujeres las tareas de cuidado. 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