{"id":10417,"date":"2025-10-29T17:01:44","date_gmt":"2025-10-29T20:01:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/?p=10417"},"modified":"2025-10-29T17:01:53","modified_gmt":"2025-10-29T20:01:53","slug":"carne-barata-soberania-vendida-el-pacto-trump-milei-que-enfurece-a-los-rancheros-de-ee-uu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enorsai.com\/noticias\/mundo\/carne-barata-soberania-vendida-el-pacto-trump-milei-que-enfurece-a-los-rancheros-de-ee-uu\/","title":{"rendered":"Carne barata, soberan\u00eda vendida: el pacto Trump-Milei que enfurece a los rancheros de EE.UU."},"content":{"rendered":"\n<p>Mientras Donald Trump se jacta de bajar el precio de la carne en Estados Unidos, los productores rurales \u2014su hist\u00f3rico basti\u00f3n pol\u00edtico\u2014 lo acusan de \u201ctraidor\u201d por abrir las puertas a la carne argentina. Detr\u00e1s del acuerdo se esconde un nuevo cap\u00edtulo de subordinaci\u00f3n econ\u00f3mica entre Washington y el gobierno de Javier Milei, sostenido por un swap financiero de US$ 20.000 millones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ganaderos norteamericanos sienten que Trump los vendi\u00f3. El anuncio de cuadruplicar el cupo de importaci\u00f3n de carne argentina desat\u00f3 la ira de un sector que durante a\u00f1os fue fiel al lema \u201cAmerica First\u201d. La BBC revela la magnitud de la indignaci\u00f3n: mientras el magnate promete abaratar la carne, los rancheros lo acusan de favorecer a un competidor extranjero y de hipotecar el trabajo local. Detr\u00e1s del acuerdo comercial, asoma la estrategia pol\u00edtica y financiera que une a Trump con Milei: una alianza ideol\u00f3gica que habla el idioma del capital, no del campo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Christian Lovell volvi\u00f3 al rancho familiar en Illinois crey\u00f3 que el futuro de la ganader\u00eda segu\u00eda seguro bajo los gobiernos republicanos. \u201cEs una pasi\u00f3n, un estilo de vida\u201d, le confes\u00f3 a la BBC. Pero esa fe se resquebraj\u00f3 el d\u00eda en que Donald Trump anunci\u00f3, a bordo del avi\u00f3n presidencial, que comprar\u00eda carne a la Argentina para reducir los precios internos. Para Lovell \u2014y para miles de rancheros que depositaron su voto y su confianza en el magnate neoyorquino\u2014 el mensaje fue demoledor: \u201cEs una traici\u00f3n\u201d. La frase recorri\u00f3 los foros rurales y las emisoras del medio oeste como un disparo. En el pa\u00eds del \u201cBuy American\u201d, la promesa de abrir las puertas a la carne argentina fue percibida como un acto de rendici\u00f3n ante la globalizaci\u00f3n que Trump dec\u00eda combatir.<\/p>\n\n\n\n<p>El plan filtrado por la Casa Blanca contempla cuadruplicar el cupo arancelario de 20.000 a 80.000 toneladas m\u00e9tricas, una cifra que podr\u00eda parecer insignificante en t\u00e9rminos globales \u2014la carne argentina apenas representa el 2,1% de las importaciones estadounidenses\u2014, pero que tiene un enorme peso simb\u00f3lico. No se trata solo de toneladas, sino de identidades: del rancho, del orgullo productivo, de la idea de una naci\u00f3n que se alimenta a s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ganaderos no esperaban esto de su caudillo. \u201cSentimos que nos ha vendido a un competidor extranjero\u201d, lament\u00f3 Lovell. En los estados del cintur\u00f3n rural \u2014Nebraska, Kansas, Texas, Montana\u2014 la frase se repite como un mantra de desilusi\u00f3n. La base electoral que ayud\u00f3 a llevar a Trump a la Casa Blanca ahora percibe que el discurso nacionalista se esfuma frente a los intereses del mercado global. Bill Bullard, presidente de la organizaci\u00f3n R-CALF, fue categ\u00f3rico: \u201cEs una contradicci\u00f3n. La consigna era \u2018Estados Unidos Primero\u2019, pero ahora se beneficia a productores extranjeros\u201d. La indignaci\u00f3n fue tan grande que la Casa Blanca se vio obligada a anunciar un paquete de subsidios y apoyo financiero al sector para calmar la furia del campo. Pero el da\u00f1o pol\u00edtico ya estaba hecho: Trump rompi\u00f3 el pacto moral con los productores que cre\u00edan en su proteccionismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La controversia no puede separarse del otro frente caliente de la relaci\u00f3n Trump-Milei: el rescate financiero de US$ 20.000 millones que Washington otorg\u00f3 a Buenos Aires a trav\u00e9s de un \u201cswap\u201d de monedas. Para los cr\u00edticos estadounidenses, ese dinero deber\u00eda haber ido al campo local, no al auxilio de un gobierno extranjero. La maniobra huele a reciprocidad pol\u00edtica. Mientras Milei proclama que su \u201chermano Donald\u201d lo salvar\u00e1 del colapso financiero, Trump se presenta como el art\u00edfice de un acuerdo que le garantiza carne barata para el consumidor estadounidense y apoyo ideol\u00f3gico desde el sur. Pero, como se\u00f1ala la BBC, ni siquiera los economistas ven un impacto real en los precios. David Anderson, especialista de la Universidad Texas A&amp;M, recuerda que el ingreso de carne argentina es marginal: \u201cNo es probable que tenga un efecto significativo. El mercado deber\u00eda autorregularse con la oferta y la demanda\u201d. En otras palabras: Trump vende una ilusi\u00f3n populista de precios bajos mientras sacrifica a sus propios productores.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los ganaderos norteamericanos, el verdadero enemigo no est\u00e1 en la pampa argentina, sino en las cuatro megacorporaciones que controlan el 80% del procesamiento de carne en Estados Unidos. Lovell lo explica sin vueltas: \u201cLos rancheros no controlamos el precio; lo hacen las empacadoras\u201d. Esas firmas \u2014Tyson Foods, JBS, Cargill y National Beef\u2014 dominan el mercado, fijan los valores y obtienen m\u00e1rgenes siderales. Parad\u00f3jicamente, JBS es brasile\u00f1a, lo que refuerza el argumento de que la pol\u00edtica de importaciones no hace m\u00e1s que beneficiar a conglomerados extranjeros en detrimento del productor local. Al abrir la puerta a la carne argentina, Trump profundiza esa dependencia corporativa y destruye la narrativa de soberan\u00eda productiva que alguna vez prometi\u00f3. El slogan \u201cMake America Great Again\u201d se transforma en \u201cMake Beef Cheap Again\u201d, a costa del trabajo rural.<\/p>\n\n\n\n<p>El contexto tampoco ayuda. Estados Unidos tiene hoy el menor n\u00famero de cabezas de ganado en 74 a\u00f1os. Tras a\u00f1os de sequ\u00eda y bajos precios, muchos rancheros redujeron sus rodeos y cerraron explotaciones familiares. Mientras tanto, la demanda interna se mantuvo firme y los precios en g\u00f3ndola subieron. Para un presidente en campa\u00f1a, nada m\u00e1s tentador que prometer un alivio en el supermercado. Pero el remedio puede ser peor que la enfermedad. Si el consumidor paga unos centavos menos, el productor pierde d\u00f3lares enteros. La BBC subraya que los l\u00edmites a la carne mexicana por plagas y los aranceles a la brasile\u00f1a contribuyeron a la escasez. En lugar de fortalecer la producci\u00f3n nacional, Trump elige compensar esa falta con importaciones argentinas, una soluci\u00f3n de corto plazo que amenaza la autosuficiencia alimentaria estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Los economistas m\u00e1s ortodoxos citados por el medio brit\u00e1nico intentan bajar el tono. Arlan Suderman, de la consultora StoneX, asegura que \u201cArgentina no es una gran amenaza\u201d. Pero el debate trasciende lo econ\u00f3mico: es ideol\u00f3gico. Trump y Milei comparten la ret\u00f3rica del libre mercado, pero en la pr\u00e1ctica ambos utilizan el Estado como herramienta para favorecer intereses concentrados. El primero, subsidiando a las empacadoras y manipulando cupos comerciales; el segundo, entregando recursos naturales y divisas a corporaciones extranjeras bajo la bandera del \u201cajuste\u201d. El acuerdo de la carne no es una simple transacci\u00f3n: es el reflejo de un nuevo orden de sumisi\u00f3n comercial, donde Argentina act\u00faa como proveedor d\u00f3cil y Estados Unidos como consumidor dominante. Detr\u00e1s de cada tonelada de carne que cruce el Atl\u00e1ntico, se exporta tambi\u00e9n una cuota de soberan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Trump, el riesgo es doble: perder apoyo rural y ser acusado de incoherencia ideol\u00f3gica. Para Milei, la ganancia es simb\u00f3lica: exhibir la aprobaci\u00f3n de su referente global en el momento en que su econom\u00eda se derrumba. Ambos l\u00edderes necesitan mostrarse exitosos. Uno, ante el votante estadounidense que sufre la inflaci\u00f3n alimentaria; el otro, ante los mercados que dudan de su credibilidad. Pero la realidad econ\u00f3mica desmiente a los dos: ni bajar\u00e1n los precios en Estados Unidos, ni Argentina ver\u00e1 un beneficio genuino, pues la carne exportada quedar\u00e1 en manos de los grandes frigor\u00edficos multinacionales. En los ranchos de Texas y Nebraska, el sentimiento es claro. \u201cTrump apoya a un competidor extranjero\u201d, dice Lovell. La frase podr\u00eda repetirse en las estancias argentinas, donde los productores locales tambi\u00e9n ven c\u00f3mo su gobierno privilegia las ganancias de las corporaciones sobre las del campo nacional. Lo que en el norte se percibe como traici\u00f3n es, en el sur, una nueva forma de dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto por la carne revela la verdadera naturaleza del trumpismo y del mile\u00edsmo: movimientos que se autoproclaman defensores de la libertad econ\u00f3mica, pero que terminan subordinados a los intereses del gran capital transnacional. Mientras los rancheros estadounidenses sienten que los vendieron, los argentinos celebran exportaciones que no se traducen en bienestar interno. En ambos casos, el pueblo rural queda en el margen de un negocio decidido en los despachos de Washington y Buenos Aires. En la pr\u00e1ctica, la promesa de \u201ccarne barata\u201d oculta un acuerdo pol\u00edtico que consolida la alianza entre dos gobiernos de derecha unidos por la ret\u00f3rica y el oportunismo. Trump necesita carne; Milei necesita d\u00f3lares. El resultado es un pacto donde ambos ganan titulares, pero pierden sus pueblos. Como resumi\u00f3 un ganadero de Montana citado por la BBC, \u201cnosotros producimos con las u\u00f1as, y ellos negocian con nuestras vacas\u201d. Una frase que vale tanto para el norte como para el sur del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente<\/p>\n\n\n\n<p>BBC: \u00abEs una traici\u00f3n\u00bb: la furia de los ganaderos en EE.UU. porque el gobierno de Trump quiere importar m\u00e1s carne argentina: <a href=\"https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/articles\/c0mx8ydp8zgo\">https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/articles\/c0mx8ydp8zgo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras Donald Trump se jacta de bajar el precio de la carne en Estados Unidos, los productores rurales \u2014su hist\u00f3rico basti\u00f3n pol\u00edtico\u2014 lo acusan de \u201ctraidor\u201d por abrir las puertas a la carne argentina. 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